jueves, 25 de junio de 2026

CORTITA Y AL PIE

 Si se tienen falsas ilusiones más vale no tenerlas. Si el pueblo futbolero pensaba en el Uruguay de la historia, de la antigua y de la relativamente reciente, será más sano cambiar el chip.

Esto es cosa de “cortita y al pie”, como pregonaba el “Vasco” Cea en una popular audición radial que emitía la por entonces CX24 La Voz del Aire, la radio deportiva del Uruguay, tal cual la presentaban en la época.

Y sí, porque la explicación para el caos actual que se ve en la cancha es así: “cortita y al pie”. La AUF de Ignacio Alonso se gastó un vagón de dinero en traer un técnico de renombre mundial como Marcelo “Loco” Bielsa pero se olvidó de deletrear el abecedario del fútbol: A B C D…..

El abecedario sí, el ABC del fútbol de cualquier rincón del mundo son los jugadores, esos que el Uruguay de hoy, el de Bielsa, el del “Nacho Alonso”, NO tiene. Para explicar esto no se necesita ser el “Mago” Scarone, basta con echar un rápido vistazo a la lista de los 26 elegidos por el seleccionador.

Precisamente porque alcanza con una ojeada a los nombres, puede tranquilamente afirmarse que la cosa es de “cortita y al pie”. Simplemente para no quedarse con una afirmación general, vale dar algunos ejemplos.

El futbolista más conocido de Uruguay en el mundo es hoy Federico Valverde, capitán del Real Madrid. El problema es que el fantástico “Hat Trick” con que eliminó -el solo, si, el solo- al City del gran “Pep” Guardiola de la Liga de Campeones, terminó siendo un oasis en el desierto de frustraciones que su club vivió y sufrió durante la última temporada europea, tanto que la misma terminó con su capitán “a las piñas” con un compañero de equipo, el internacional francés Tchouameni.

Aparte de la anterior, Valverde nunca consiguió rendirle a la selección ni cerca de lo que lució en el Madrid. Al revés de lo que se le critica, parece muy claro que ni para Federico ni para nadie debe ser lo mismo -por método, por calidades individuales, por innumerables motivos- jugar en el Real que con la celeste.

El caso de Rodrigo Bentancur contiene otros elementos. El de Nueva Helvecia ha sufrido distintas lesiones de entidad desde hace más de tres años, pero estando en condiciones físicas aptas siempre ha sido titular indiscutido en el complicado Tottenham Hotspur, tanto que los Spurs terminan de salvarse “por los pelos” de bajar a la Segunda División de Inglaterra.

Darwin Núñez había asomado en su momento como el heredero de los Suárez, Cavani y Forlán, pero terminó teniendo tan pocos minutos en el Liverpool campeón inglés de la temporada anterior, que fue a parar al fútbol árabe, donde lo terminaron de defenestrar prescindiendo de sus servicios en beneficio de un tal Karim Benzema, todo un ex-jugador.

Maxi Araujo llegó al Mundial luego de una temporada destacada en Sporting Lisboa, luciendo tanto en lo local como en la Liga de Campeones. Justo es decir que, más allá del muy criticado episodio de la barrera que propició el primer gol de Cabo Verde, es el futbolista que más ha rendido hasta ahora, habiendo anotado los tres goles celestes en los dos primeros encuentros lo cual, con las cartas a la vista, dista mucho de ser poco.

Los casos de “Josema” Giménez y Ronald Araujo son los de dos futbolistas que han vivido luchando contra permanentes lesiones. A su vez “Nico” De La Cruz llegó al Complejo Celeste en proceso de recuperación de una lesión, aparte de que no venía siendo titular en Flamengo. Giorgian De Arrascaeta, un desequilibrante en cualquier equipo, un diferente, se recuperaba de una fractura de clavícula cuando, por si fuera poco, se desgarró entrenando en el Complejo. Matías Viña venía de un desgarro y no estaba pronto para el debut: lo incluyeron igual y no pasó el examen. Manuel Ugarte estuvo toda la temporada a la sombra de Casemiro, titular inamovible en Manchester United y la consecuencia de esa falta casi total de minutos quedó a la vista tanto ante los saudíes como ante Cabo Verde.

Son solo unos cuantos ejemplos, dicen que “para muestra basta un botón”. En el caso de este traje celeste, se le saltaron varios botones. La conclusión es que ni Bielsa -con los millones que saltaron por los aires- ni nadie, podía cambiar el panorama. No había -ni hay- con que. Así de simple, así de escueto, así de concreto. Ahí están descritos algunos ejemplos, y son eso, solo algunos.

Cortita y al pie.


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