lunes, 21 de diciembre de 2015

La infamia de Coates

Los jugadores de Chelsea arrancan el motor como poseídos por Satanás. Al mismo tiempo que ponen primera, encajan en vertiginosa sucesión segunda, tercera, cuarta, quinta y hasta sexta. Quieren refregarle por la cara un triunfo claro y contundente a la tribuna de Stamford Bridge que los hostiga, los insulta, les muestra pancartas insultantes al tiempo que se yerguen miles de "Mourinhos" construidos en cartón. Saben que la pérdida del camarín fue una de las claves para el segundo despido de portugués, así que de paso los gritos, las pancartas y los "Mou" de cartón apuntan también al palco del omnipotente propietario Roman Abramovich, quien se apresta a ver el partido junto al nuevo técnico -interino, eso sí- y al icono del club Didier Drogba, quien con mucho tino, dada la amistad del africano con los referentes del plantel, fue designado Ayudante Técnico del holandés Guus Hiddink hasta el final de la temporada.  

En ese clima encendido, polémico, de infierno, con unos insultando y con los otros -los jugadores azules- decididos a comerse crudo al rival de turno con tal de darle por la cabeza al ex-entrenador y a sus partidarios los exacerbados hinchas, se para Sunderland FC con sus problemas de costumbre, como siempre tratando de hacer pie para no hundirse más y más en la tabla. Sólo que ésta vez el mar donde debe mantenerse a flote, está más embravecido que nunca. Ondea la bandera roja de "Peligro" pero el al "Black Cat" no lo queda otra que ignorarla y aventurarse en las olas asesinas.

EL DIABLO. A los 3' viene un corner de la derecha a favor del local y la pelota cae entre el serbio Ivanovic -el mismo de la penúltima mordida de Luis Suárez- y el uruguayo Sebastián Coates. El balón aéreo se viene abriendo en comba hacia afuera -el típico "centro-banana"- y así le queda entonces muy favorable para el cabezazo del lateral de Chelsea, a la vez que bastante complicado para la defensa del ex-Nacional, quien estira su larga humanidad lo más que puede, pero no logra impedir el cocazo de un avezado cabeceador como el serbio: es el primer y tempranero gol del "blue".

A los 10' un pase rastrero al área visitante no puede ser rechazado por Coates. El zaguero viene cerrando a la carrera con la intención de interceptar el peligroso servicio, pero con tanta mala fortuna que el balón da en sus piernas y tras un nuevo rebote queda servido en bandeja para el catalán Pedro, quien con remate corto anota el segundo del local, todo un desquite personal para la falta de minutos que había tenido con José Mourinho.

 El gigante rubio, descendiente de escoceses, abre los brazos en claro signo de impotencia y frustración, el mismo gesto, casi exacto, que había realizado tras el gol inicial del rival. A los 23' el técnico de Sunderland, el inglés Sam Allardyce, decide excluir a Coates del equipo para darle entrada a Adam Johnson. La formación visitante dejaría la línea de tres y pasaría a jugar con cuatro en el fondo, al tiempo que Johnson, inexplicablemente suplente en un equipo más que mediocre como Sunderland, se movería por derecha para intentar emparejar la lucha con sus habituales dotes, la velocidad y la habilidad con su pierna izquierda.

Sebastián pasa raudo por el costado del entrenador. No mira al técnico pero Allardyce tampoco lo palmotea siquiera y menos aún le da una explicación por un cambio tan intempestivo como inusual. Era cuestión de paladar, un tema de gustos el concluir si la culpa por los dos tempraneros goles recibidos era del ex-Liverpool o no. Para el periodista la explicación exacta descansa más arriba en éstas líneas, o sea que el uruguayo ligó rematadamente mal en los dos goles. Intentó la mejor defensa posible, pero el diablo metió la cola, como tantas veces lo hace en el fútbol y en la vida también claro está.

LO MATO. Sam Allardyce había consolidado a Coates como titular y hasta había declarado en la semana que si Sebastián no se recuperaba de una afección que le aquejaba, debía cambiar el sistema defensivo, ya que la línea de tres estaba ensayada y hasta afirmada con el uruguayo por derecha, el irlandés John O'Shea al centro y Younes Kaboul por izquierda. El entrenador debió percibir que los dos primeros goles de Chelsea no vinieron por errores estructurales ni individuales sino por pura mala fortuna y, en el caso de la apertura, también por méritos del rival en el centro combado hacia afuera y luego en el preciso cabezazo de Invanovic.

De cualquier manera hasta puede resultar aceptable que el entrenador lo haya visto diferente. Después de todo, como va dicho más arriba, era cuestión de paladar, de gusto o, más precisamente quizás, de óptica. Lo que verdaderamente no tiene atenuante es que Allardyce ni siquiera palmoteara a Coates cuando pasó por su lado al ser sustituido o que al menos murmurara a la pasada una palabra de aliento. La verdad cruda y descarnada es que el técnico "lo mató" a Coates, sencillamente "lo mató".

TIMIDO. Y todavía, para empeorar las cosas, muchos "se suben al carro" hoy. Tal es el caso de un comentarista de la BBC, quien calificó a Sebastián de "tímido", suponiéndose que habrá querido decir irresoluto o algo parecido porque, según agregó, "le tocó a Sunderland el único charrúa tímido, ya que si hay algo que los futbolistas uruguayos no tienen es tímidez".

Está en los pies y en la cabeza de Coates el demostrarle a su entrenador que estuvo mal, que se equivocó, que si había confiado en él hasta ayer al punto de declarar públicamente que el mantenimiento del sistema de línea de tres zagueros dependía de su presencia en el equipo, lo que pasó ayer no es suficiente para que cambie de parecer. Y para ello al uruguayo le sobran condiciones y...temperamento.  

miércoles, 16 de diciembre de 2015

Muertos vivos

El campeón está muerto.

Antes de finalizar la temporada 2014-2015 el multimillonario ruso Roman Abramovich, apoyado por la cúpula de Chelsea FC, extendía por cuatro temporadas más el contrato de José Mourinho, a quien por entonces consideraba el mejor técnico del mundo. Abramovich, Bruce Buck, Marina Granovskaia y Eugene Tenenbaum, firmaron los papelos con los ojos cerrados. Y tan ciegos estaban que ni se les pasó por sus cabezas de avezadas personalidades de las finanzas, el redactar una cláusula de eventual despido del entrenador. "Es nuestro dios" dijeron los magnates por aquellos días, de modo que cerraron los ojos y estamparon sus rúbricas en el nuevo contrato del gran "Mou".

De la misma manera que hay ídolos con pies de barro, en el caso del entrenador portugués se comprobó también que hay dioses con pies de barro. Hoy la compensación que deberá pagar Abramovich, en caso que la cúpula "blue" decida abrirle la puerta de salida al controvertido técnico, sobrepasa las 40 millones de libras, o sea unos 65 millones de dólares americanos. Está claro que el ruso tiene ese dinero e infinitamente más todavía, pero el caso es que cuando le abrió la puerta de atrás en 2007, ya había tenido que abonar al Cuerpo Técnico comandado por "Mou", la nada despreciable suma de 16 millones de la moneda británica.

El campeón está muerto.

En la presente temporada Mourinho se equivocó ya en las primeras de cambio. Aquella tarde del 8 de agosto pasado iba a abrir un surco en su relación con los futbolistas, que ya no se llenaría más. Eden Hazard, la figura del equipo y de la Premier League 2014-2015, caía aparentemente lesionado, al tiempo que el árbitro del encuentro autorizaba el ingreso del Cuerpo Médido de Chelsea, comandado en ese entonces por la Dra. Eva Carneiro. Chelsea, que empataba con West Bromwich Albion en Stamford Bridge (su estadio), jugaba en ese momento con 10 futbolistas debido a la expulsión del mediocampista Nemanja Matic. De ese modo el ingreso de la Sanidad para atender al afamado Hazard, significaba que, al menos por algunos segundos, el local quedaría con nueve hombres en la cancha, ya que reglamentariamente luego de ser asistido en el terreno de juego, el belga debería esperar -muy brevemente por supuesto- la anuencia del juez para reingresar a la lucha.

Aunque resulte difícil de creer por la insignificancia de la situación creada, Mourinho se puso como loco apenas vio entrar a la Dra. y al masajista a la cancha, corriendo diligentemente para atender al futbolista lesionado. Al regreso de ambos las cámaras mostraron que les dijo de todo un poco, ante lo cual la profesional no se quedó callada por cierto.

Tras el empate final el portugués, quien consideró -arbitrariamente por cierto- que Hazard no necesitaba realmente atención médica para recuperarse, se despachó a gusto ante las cámaras. "No entienden el fútbol, no saben leer un partido", dijo refiriéndose obviamente a la Dra. Carneiro y a su ayudante. "Por ahora no estarán más en los partidos y su actividad se limitará al campo de entrenamiento", culminó "Mou", sin percatarse en lo más mínimo que en ese mismo momento y con dicha resolución, estaba quebrando la armonía de su vestuario, es decir, abría esa brecha que hasta el día de hoy no sólo no se cerraría sino que se transformaría en un cráter vomitando lava.

Un par de semanas después de los hechos relatados la Dra. oriunda de Gibraltar decidió dejar el club, a la vez que abrió una causa legal contra el técnico, incluyendo también a la institución que no la respaldó ante el atropello de que fuera víctima. Discriminación sexual es tan sólo uno de los items incluidos en la acción por los abogados de la profesional.

Mientras tanto el rendimiento de los futbolistas fue mermando partido a partido hasta convertir al equipo en algo patético e inaceptable. El entrenador cambiaba referentes como John Terry en la mitad de los partidos, sin mayor explicación. Por otra parte Mourinho nunca intentó siquiera frenar los desplantes permanentes del intempestivo Diego Costa, pese a que era evidente que las actitudes siempre hostiles del delantero le traían al club un dolor de cabeza detrás del otro.

Ante cada tropiezo el técnico atacaba metódicamente al árbitro del partido de marras. Nunca un "mea culpa", pocas veces un reconocimiento de los errores propios y las virtudes del rival de turno pero eso sí, siempre atacando a los fallos referiles, a veces con razón pero en la mayor parte de las ocasiones sin asidero alguno.

 La relación del entrenador con la estrella del equipo, precisamente el belga Eden Hazard, se fue desintegrando rápidamente, en especial luego del episodio de la tarde nefasta de aquel 8 de agosto, ya que el futbolista se sintió en parte culpable o al menos protagonista activo del episodio que derivó en el divorcio de Carneiro con la institución de Stamford Bridge. El "10" se fue desflecando rápidamente, hasta que el lunes último, durante el choque ante el líder Leicester City, se fue de la cancha caminando en pleno partido, alegando una lesión cuya entidad todavía el Cuerpo Médico de Chelsea está por aclarar

El campeón está muerto.,

En la cancha cualquiera sacaba partido (literalmente hablando) de las miserias de "Mou" y su séquito de futbolistas resentidos, heridos en su amor propio ante cada actitud y/o cada palabra del técnico luego de los partidos. Eran -y son aún- "muertos vivos" deambulando con pena y sin gloria por un terreno de juego. Empates -muy pocos- derrotas -muchas más de la cuenta por cierto- hasta desembocar el lunes último en la debacle impresentable ante el asombroso Leicester City, actual líder en solitario de la Premier League, dirigido con mano experta por el veterano entrenador italiano Claudio Ranieri, el mismo a quien Abramovich echó sin compasión para darle entrada al entonces prometedor José Mourinho, en aquel ya lejano 2004.

Antes del comienzo del complemento de dicho encuentro ante Leicester, las cámaras sorprendieron al siempre irascible Diego Costa increpando a sus companeros de defensa por su responsabilidad en la conquista de Jamie Vardie, el sorprendente goleador del torneo. Los reiterados gestos de "están dormidos" eran inconfundibles, más que claros.

El campeón está muerto.

Terminado el encuentro del lunes último, consumada la derrota inapelable ante el inesperado líder de la Premier, las cámaras no tomaron a un Mourinho enojado, furioso, resentido como tantas veces en esta temporada. Un rostro lívido, prisionero de "una palidez muy blanca", desencajado, miraba a la cámara sin ver, al tiempo que reconocía -por fin- que había perdido el control de sus futbolistas. No empleó justamente esas palabras pero fue lo mismo, porque balbuceó -literalmente balbuceó- que los jugadores lo habían traicionado, que los campeones de la temporada pasada ya no se comportaban como tales. Por una vez no descargó su frustración creciente en el arbitraje ni en la prensa ya que, por un lado la labor del juez del partido había sido intachable y por el otro, ya "Mou" no tenía esta vez ni fuerzas ni ganas para atacar a sus dos víctimas preferidas.

El campeón está muerto. Hoy no se habla de otra cosa en Inglaterra. Abramovich y su séquito están en sesión permanente. Hace un par de semanas habían hecho pública la ratificación del apoyo a Mourinho. Pero el problema es que cuando eso sucede, todos los que están medianamente cerca del ambiente del fútbol, sea en la China, en Tanganika, en Uruguay o en Inglaterra, saben lo que viene después....

EL DIA DESPUES

"El club y José han acordado que los resultados no han sido buenos y entienden que lo mejor para las partes es tomar caminos separados". Sí, 24 horas después de escrita esta nota la cúpula de Chelsea, encabezada por Roman Abramovich, decidió prescindir de los servicios de José Mourinho, agregando que el portugués "deja el club en buenos términos y será siempre amado y respetado en Stamford Birdge". El comunicado, todo un terremoto que sacudió y saturó media y redes sociales en Inglaterra y el mundo, agrega que "Chelsea está ahora enfocado en asegurar que nuestro talentoso plantel alcance su auténtico potencial". Con ésta última frase queda evidenciado claramente el hecho de que el mediático entrenador había perdido por lejos el control de sus futbolistas, tal cual se detalla en la nota escrita en la víspera.

Estaba cantado, no había otra salida, Abramovich y su séquito no iban a esperar sentados a ver qué pasaba en febrero en el cruce ante el PSG de Cavani y mientras tanto seguir perdiendo pie en la Premier League. Se fue Mourinho para no volver, eso también está claro pese a todos los elogios que "pour la galerie" salen del comunicado "blue".

miércoles, 4 de noviembre de 2015

Duro de Masticar

"Match of the Day" ("Partido del Día") es un clásico de la televisión inglesa, aún más allá del fútbol. Conducido por el goleador del Mundial de México '86, el otrora astro del Tottenham Hotspur, Gary Lineker, el programa se transformó con el paso del tiempo en todo un símbolo de la BBC de Londres, lo cual está lejos de ser poco por cierto.

Con la chispa que deben emplear los periodistas actuales para idear títulos que escapen a lo convencional, la gente del The Sun londinense decidió cambiar el afamado "Match of the Day" por un encabezado muy ingenioso para la nota en cuestión: "Match of Decay" ("Partido de la Carie").

Claro, como no podía ser de otra manera, casi formando parte del título principal, la cara de Luis Suárez gritando a rabiar un gol de Liverpool y mostrando durante el festejo su gran fila de dientes superiores, aparece como la gran contradicción a lo que el periodista Nick McDermott va a exponer en la columna situada a la derecha del encabezado.

CARIES. McDermott cuenta que los futbolistas profesionales de Inglaterra tienen dientes "poco fiables" debido a las bebidas energizantes y a las comidas altas en proteínas, según el Prof. Ian Needleman de la "University College" de Londres quien, según el periodista, agrega que "el dolor (en los dientes y/o muelas) puede hacerles difícil entrenar y dormir y obra en consecuencia como importante reductor de la confianza imprescindible para enfrentar la alta competencia".

187 futbolistas de 8 clubes -entre ellos Manchester United y West Ham United- fueron encuestados y el 37% tienen dientes con caries, comparado con el 30% de jóvenes de edad similar que no practican fútbol a ese nivel. Dicho de otra manera, casi 4 en 10 profesionales del balompié cargan con dientes cariados, a la vez que 1 en 20 acarrean enfermedades en la encía que, en algunos casos, están ligadas a problemas cardíacos. Lo más sugestivo quizás es que más del 80% de los futbolistas profesionales llevan emplomaduras y la mitad de ese porcentaje sufre de erosión dental.

La conclusión es que si el mal afecta a los jugadores del fútbol inglés, parece lógico deducir que el fenómeno debiera extenderse a todos los deportistas de élite, esto es, a todos aquellos que, debido a la exigencia de la alta competencia, necesitan tomar bebidas altas en azúcares y comer los sólidos que les provean de la energía adecuada.

ESTRELLA. Por supuesto que el periodista Nick McDermott no pierde la gran oportunidad de cerrar la nota remarcando que "la ex-estrella de Liverpool Luis Suárez es famoso por sus dientes (quiere decir buenos dientes) y por mordisquear a los rivales". Claro, nuestro amigo McDermott no dice que, entre otras genialidades, el de Salto es también conocido por haber mandado a los ingleses de vuelta a casa en el último Mundial, luego de recuperarse casi milagrosamente, en un tiempo récord, de una operación de meniscos.

Salud, Mr. McDermott. Es de desear que en junio de 2014 usted haya tenido muy buenos dientes para masticar aquella comida.

viernes, 23 de octubre de 2015

El diariero más grande del planeta

Es una temporada tremenda para Chelsea, Mourinho y su multimillonario propietario, el ruso Roman Abramovich y eso es algo que no tiene dos opiniones. Luego de haber ganado la Premier 2014-2015 de punta a punta, así como cuanta copa local se cruzó en el camino del Chelsea, el cimbronazo de un pésimo comienzo conmueve hasta los cimientos a la institución del centro-oeste de Londres. Lo que resulta muy claro es que los insólitos errores cometidos por su laureado técnico fueron decisivos para ello.

Primero se jugó un pleno al cascoteado y mal curado Radamel Falcao García; el colombiano, arrojado como un deshecho por Loui Van Gaal tras su penoso pasaje por Manchester United, encontró inesperadamente cobijo bajo el techo de Stamford Bridge, pero hasta ahora el espectro del gran goleador "cafetero" continúa arrastrándose lastimosamente por la cancha durante los minutos en que Mourinho se ha arriesgado a incluirlo. Si Diego Costa se lesiona -y es propenso a ello- son pocas las opciones que le quedan al portugués para la perforación de las redes rivales.

A propósito del ariete nacido en las favelas de Río de Janeiro, su entrenador le ha fomentado el papel de "malo de la película", un rol de tipo agresivo por demás que tan bien le sale al brasilero-espanol y que, por cierto, no necesita que nadie se lo incentive aún más. Por supuesto que tras esos desplantes del "9", si no aparece la roja en la cancha, llega inexorablemente la suspensión de oficio del tribunal independiente al que la Federación Inglesa asigna dicha función.

Tras cada derrota Mourinho ha apuntado infaliblemente al pecho del árbitro del partido, dando vuelta rápidamente la hoja en la cual quedaban inexorablemente escritos, como en un papiro,  los errores propios y de sus futbolistas, mucho más determinantes en el resultado negativo que la actuación del colegiado de turno. "Está claro que incrementarle el monto de las multas, no es un método confiable para detener los comentarios inapropiados de Mourinho a la prensa tras los partidos", fue el comentario oficial de la Federación Inglesa pocos días atrás, luego de haber penalizado al entrenador en 50.000 libras (unos 68.000 dólares). Eso fue tras el 3-1 con que Southampton vapuleó a Chelsea, partido en el cual hubo tres penales claros no sancionados por el juez del encuentro. Pero la clave está en que dos de ellos fueron cometidos en el área de los "blues", mientras que el más dudoso tuvo lugar en el área del local Southampton. Pese a ello Mourinho salió diciendo, muy suelto de cuerpo y "ultrajantemente ofendido", que los árbitros tenían miedo de sancionar las penas máximas a favor de su equipo.

La Dra. Eva Carneiro ocupó portadas en su momento. No era para menos: Chelsea le había asignado a una mujer la responsabilidad de tratar y curar las lesiones de sus encumbrados futbolistas y eso era algo nuevo, inédito más precisamente en el fútbol inglés. Pocas semanas atrás la profesional volvió a las portadas pero por una razón muy distinta: Mourinho, luego de insultarla en plena cancha y tildarla más tarde públicamente de inepta por no saber "leer" los partidos, restringió su tarea al campo de entrenamiento del club, marginándola de sus funciones durante los partidos. El portugués adujo que Carneiro, durante un partido que Chelsea buscaba desnivelar en su propio estadio, se había apresurado a ingresar a la cancha para atender al belga Eden Hazard. "No sabe leer los partidos, perdió tiempo e hizo que el árbitro -reglamentariamente al haber sido atendido por la sanidad dentro del campo- hiciera salir al futbolista del terreno, cuando empatábamos en casa con 10 jugadores contra 11 del rival". Pero mientras tanto todos pudieron ver en vivo en Stamford Bridge y por supuesto también por televisión, que Hazard mostró signos de dolor más que suficientes para merecer la atención de la sanidad del club.

Una barbaridad, una enorme injusticia lo que hizo Mourinho con una profesional responsable y muy apreciada por los futbolistas, un sentimiento combinado incluso con el del respeto, que siempre estuvo muy al margen, completamente separado de los apreciables atributos femeninos de la doctora. Nada se dijo, pero resultó más que obvio que, con dicha medida absurda, injusta y sobre todo discriminatoria y hasta machista, el portugués comenzó a perder las riendas del vestuario "blue", que ya venía yéndosele de las manos cuando, aparentemente sin mayor explicación y cuando siempre lo había encumbrado hasta lo más alto del podio tras los partidos, comenzó a excluir del primer equipo al capitán y símbolo del club John Terry. En un partido, el defensor pasó de la cancha al banco durante el intervalo y ese avatar en un zaguero no es para nada normal, todo lo contrario: es como decirle "fuiste decisivo en los goles del rival, así que te saco ya".

En resumen, el jugarse al disminuido e irreconocible Falcao, el haber marginado a JohnTerry y expulsado a la Dra. Eva Carneiro, las ácidas críticas, clásicas del mal perdedor, a los árbitros, el defender y hasta acicatear los desplantes y agresiones de Diego Costa en lugar de ponerles coto a tiempo, fueron algunos de los factores que llevaron a la desestabilización de Chelsea, un campeón inglés con todos las galones, venido a menos justamente por quien lo encumbró a la cima del podio.

Claro, él se sigue quejando de los que se quejan de él. Está enfrentado en un duelo "a muerte" con la prensa inglesa, la misma que reproduce sus quejas sobre los árbitros y cada cosa que salga de sus labios. Asume el papel de víctima de la sociedad, diciendo: "estoy viviendo en un mundo diferente, no tengo poder, soy un tipo solitario en esta era moderna del fútbol". Tómelo o déjelo, pero en la gloria o en la humillación, en la victoria más resonante o en la derrota más ultrajante, se sigue hablando de José Mourinho porque vende, vende, vende y nunca deja de vender...diarios, espacios televisivos, programas radiales.

El portugués detesta a la media pero vive y actúa para ella.

sábado, 26 de septiembre de 2015

El intruso

Luis Suárez ya ha concretado dos goles extraidos de su cosecha. No fueron espectaculares, no tuvieron nada que hacer ante otras obras de arte colgadas en las paredes de su museo imaginario, pero fueron lindos goles, muy buenas definiciones. De esa forma, ya en el segundo tiempo, Barcelona hace bien los deberes y le gana claramente por 2 a 0 a uno de los colistas de La Liga, el recién ascendido Unión Deportiva Las Palmas.

Lionel Messi ya hace rato que no está en la cancha. Desde los albores del partido un problema de rodilla lo ha marginado de las canchas por unas tres semanas, día más, día menos. Neymar luce desesperado y no puede disimularlo: el convidado de piedra, en ausencia del patrón de todos, ya ha besado las redes por dos veces consecutivas y en cambio él, el eterno compinche del ídolo rosarino, no está dando pie con bola. "No puede ser, no puede ser", parece decirse a sí mismo mientras echa espuma por la boca. Y cuanto más lo intenta, más lejos parece estar el gol de su alcance, tal cual le sucede a los goleadores toda vez que se desesperan por el codiciado objetivo: la red del arco contrario.

BLOQUEADO. Y llega la jugada del penal. El uruguayo juega al sombrerito con un defensa rival y cuando intenta pasar la pelota por un costado del cuerpo del defensa, éste mete su mano derecha y no le deja al árbitro otra opción que la sanción de la pena máxima. Dos goles, un penal provocado, qué más? Tirarlo y concretar el "Hat Trick"? "No, eso nunca", parece decirse Neymar y para reafirmar el concepto, toma el balón inmediatamente y lo coloca en el punto penal. Mientras espera la orden del árbitro, piensa: "si este cuadro no es el de Messi, es el de Neymar, así que lo tiro yo y lo meto yo". Tras el silbato del colegiado, el brasilero intenta colocar el balón por el centro del arco, pero le sale un remate que hubiera sido bienvenido en el actual Mundial de Rugby que se disputa por estos pagos: arriba del horizontal y no por poco precisamente.

Luis Suárez nunca ha rematado un penal desde que defiende a Barcelona. Está bien, no es su especialidad, tanto es así que en Liverpool, aún siendo el uruguayo su máxima estrella, los ejecutaba el gran Steven Gerrard. Nunca se dio, pero si el formado en Nacional hubiera estado a un gol de un "Hat Trick", con un partido poco menos que definido ante un equipo de mediocre hacia abajo, en esas circunstancias su amigo y capitán jamás le hubiera negado la ejecución de una pena máxima. En cambio Neymar lo bloqueó por cierto y también Messi lo hubiera hecho de haber permanecido en la cancha. El coloso Suárez les molesta, les hace tanta sombra y les asusta tanto a ambos, al punto que que una sóla vez le han otorgado el "gigantesco" privilegio de rematar un tiro libre y el uruguayo lo estrelló en uno de los fierros del arco rival, contrastando con una cantidad incalculable de balones regalados a la tribuna por la "hermosa parejita propietaria" del Barcelona.

INTRUSO. Mientras tanto José Enrique mira y calla. Total, mientras las cosas sigan rodando así, él salva su pellejo, de modo que eso da como para tolerar cualquier injusticia. Además está claro que él no manda. O existe alguien que pueda negar eso?

Además salta a la vista que "el que quiere celeste que le cueste". Suárez quiere celeste y le cuesta. Le cuesta una suspensión casi inmoral, que incluye el haber sido tratado como a un delincuente, aún reconociendo claro está, el sello insólito y lo repetitivo de sus agresiones. Suárez quiso Barcelona y le cuesta. Le cuesta el ser tratado por los actuales "capangas" del club como el intruso que viene a usurparles el trono y sus prebendas reales. Saben que no lograrán echarlo como a Eto'o, Ibrahimovic, Villa y Alexis Sánchez. Y eso es lo peor, lo saben, así que lo que les queda a Messi y a Neymar, es simplemente hacerle la vida imposible, al menos adentro de la cancha...a ver qué pasa, por ahí el hombre se va sólo. Total, qué se pierde?

Y por último está muy claro que, llegados a la cúspide de sus carreras y favorecidos por el entorno, el dinero y el poder, los futbolistas también desarrollan dotes actorales como para que las fotitos que los muestran juntos y sonrientes y que ellos mismos postean raudos en las redes sociales, hagan creer que existe entre ellos una amistad férrea, inquebrantable, única e inamovible.









viernes, 28 de agosto de 2015

Leandro, que seas excepcional!!

Con toda pompa, con bombos y platillos, Everton anuncia al languidecer la semana la llegada al club de Leandro Rodríguez, goleador uruguayo procedente de River Plate de Montevideo. La televisión inglesa informa que el joven de 22 primaveras conquistó 19 goles en 71 partidos y que el contrato que firmó con los antiguos rivales clásicos de Luis Alberto Suárez, rige nada menos que hasta 2019. El futbolista lleva casi una semana en Inglaterra, pero las conversaciones se extendieron un poco más de lo previsto y la contratación recién se concretó definitivamente en la tardecita del jueves 27 de agosto. En este caso no se ha divulgado, contrariamente a lo que es usual y hasta natural en estas Islas, el monto total de la operación, con sus habituales componentes, es decir, la suma que Everton pagó al darsenero, lo que se llevó el humilde contratista que participó en la transacción y lo que fue a parar a la cuenta del futbolista.

Muchas horas antes del anuncio oficial de los azules, su técnico, el ex-futbolista de Zaragoza Roberto Martínez, anticipaba ante las cámaras su opinión y su estado de ánimo luego de concretada la flamante adquisición: "Leandro es un joven talento con un don especial para el gol, lo cual no es sorpresa teniendo en cuenta que viene de Sudamérica, donde se produce una cantidad de goleadores casi increíble. Cuidado, no quiero meterle presión al chico con estas palabras, pero no puedo ocultar que estoy realmente entusiasmado con su contratación".

Curiosamente, el defensa Ramiro Funes Mori, procedente de River Plate de Buenos Aires y que llega lógicamente con más pergaminos que Leandro, aún está por arreglar su situación, ya que Everton está abocado a obtenerle el permiso de trabajo, obviamente algo clave para la firma del contrato. Este requisito es absolutamente innecesario en el caso del ex-darsenero, quien cuenta con pasaporte italiano y en consecuencia, es jugador comunitario, por lo cual evidentemente "corre con el caballo del comisario".

Sin embargo, el caso de Leandro Rodríguez puede ser la lastimosa reiteración de un apresuramiento que cometen los clubes uruguayos, desesperados por ver dinero fuerte en sus arcas vacías, los propios futbolistas y hasta sus respectivas familias, generalmente de extracción humilde y necesidades extremas, Por cierto que no sería la primera vez que llega a la Premier League una joven promesa, llena de esperanzas e ilusiones y termina frustrándose de la manera más triste y patética. Fervientemente, el autor de éstas líneas desea que éste no sea el caso de Leandro y que, por el contrario, el joven formado en la cantera darsenera, termine agujereando redes rivales y asombrando a propios y extranos con lo que Roberto Martínez llama "ese talento y don especial para el gol, factor que no debería sorprender porque Leandro viene de Sudamérica, una fuente inagotable de producción de 'strikers' (goleadores)"

ANTECEDENTES. Sebastián Coates llegó a Liverpool luego de haber obtenido con Uruguay la Copa América de 2011, humillando y sacando de su propio torneo a la selección anfitriona, Argentina, con la cual hasta ese momento flameaba, cual bandera perenne, una paridad increíble: 14 Copas cada uno. El corpulento zaguero jugaba en Nacional, uno de los grandes de la tierra de Artigas. Obtuvo torneos uruguayos y llegó hasta semifinales en una Libertadores. Culminó integrando el once titular celeste en esa Copa América tan especial y -la frutilla sobre la torta- fue designado como mejor futbolista juvenil de ese torneo, sencillamente la revelación.

Liverpool de Inglaterra, donde ya brillaba el gran Luis Suárez, le echó el ojo a Sebastián y el rubio defensa dejó a su Nacional y se vino a Anfield. Durante esa etapa nunca logró adaptarse al ritmo vertiginoso del fútbol inglés. Tuvo oportunidades, no demasiadas pero suficientes. Los delanteros le pasaban por al lado como jumbos y jamás pudo superar su lentitud natural, la misma que en Uruguay y hasta a nivel internacional, pero en Sudamérica, siempre había sabido disimular muy bien.

Se lesionó de consideración en un amistoso de la selección uruguaya y enseguida el entonces Sunderland de Gustavo Poyet, se lo llevó en préstamo. Hizo la recuperación pero luego, entre la falta de oportunidades que le dio el propio técnico oriental y la cruz de su lentitud, recién terminó siendo figura clave en los "Black Cats" en la recta final de la temporada cuando, ya con el holandés Dick Advocaat, quien inesperadamente hizo lo que no llevó a cabo Poyet y le dió carta blanca, apareció su calidad excelsa y fue determinante para que los del noreste de Inglaterra se salvaran del descenso.

El albor de la presente temporada lo tomó a contrapié nuevamente, pero en su descargo debe aclararse que simplemente no está consiguiendo escapar a la debacle de todo el equipo dirigido por el veterano entrenador del país de los tulipanes.

NAUFRAGANDO. Diego Arismendi llegó también desde el tricolor del Parque. En Stoke City Toni Pulis no le prendió la luz verde demasiadas veces que digamos, pero cuando jugó siempre naufragó en medio de la corriente vertiginosa de rivales que lo superaban constantemente. Pasó en préstamo a varios clubes de la Championship (2da. División del fútbol inglés), entre ellos el entonces Brighton de Gustavo Poyet. Pese a la supuesta ventaja de ser dirigido por alguien de su propio país, Diego naufragó una vez más, esta vez en las aguas heladas del Canal de la Mancha, frente a las costas de Brighton, por cierto el balneario más importante de Inglaterra. Volvió a Stoke donde aún reinaba Toni Pulis, quien llegó a incluirlo como lateral derecho en esa su segunda etapa de Premier League, hasta que el regreso a Nacional se reveló como único destino posible, algo inexorable e inevitable, luego de varias temporadas de fracasos y frustraciones. En el caso de Arismendi, hasta salió en la prensa inglesa -muy por arriba, es cierto, por lo cual debe tomársele con pinzas- que su modo de vida molestaba a los vecinos, agobiados por lo estruendoso de la música con la que pasaba sus horas libres. Profesionalmente lo de Arismendi en Inglaterra fue deprimente, pero en su favor debe decirse que aguantó como pudo esa situación durante muchas temporadas, con el consiguiente beneficio económico que ello le deparó.

MIMADO. Diego Forlán llegó a Manchester United muy jovencito, recién salido de la cantera de Independiente de Avellaneda. Vino como nene mimado de Sir Alex Ferguson, quien al principio lo colmó de oportunidades, al menos hasta que notó que el holandés Ruud Van Nisteroy comenzaba a brillar con luces propias y mostraba la continuidad en su juego y sobre todo en sus goles, que Diego no tenía. Las intermitencias en su rendimiento fueron alejando de Manchester al hoy futbolista aurinegro. Hacía mucho rato ya que Sir Alex no lo tenía entre algodones y, en cambio, Villareal lo acogió como a un héroe...y vaya si lo fue comandando el "Submarino Amarillo" y, mucho más aún, luego en Atlético Madrid, formando una dupla "asesina" con el Khun Aguero y regalándole con sus goles nada menos que una Copa UEFA a los "colchoneros".

GUILLERMO VARELA. Probablemente, aparte de Gustavo Poyet, que brilló en el Chelsea copero de los '90, o sea en otra época, con otro ritmo de fútbol, con otro estado de las canchas, con otro,,,todo- quienes más se destacaron en el fútbol inglés pudieron haber sido Walter Pandiani en Birmingham y Darío Silva en Portmouth, aunque sus peregrinajes por estas Islas, especialmente en el caso de éste último, fueron bastante fugaces. Marcelo Tejera hizo dupla allí con Darío, pero no logró adaptarse y regresó casi inmediatamente a Uruguay, aunque mucho tiempo después declaró públicamente que, respecto a su carrera, se arrepentía de sólo tres cosas: 1) haberse ido de Penarol; 2) haberse ido de Nacional y 3) haberse ido del fútbol inglés.

El 5 de junio de 2011 el destacado lateral derecho juvenil Guillermo Varela jugó y perdió ante Racing su primer y último partido que jugó en la Primera División de Penarol. En mayo de 2013 se lo trajo Manchester United. No recibió anestesia, le metieron el bisturí de apuro: "hala" (como dicen los espanoles) te vas al United!". Ni jugó, casi inmediatamente lo prestaron al Castilla, la filial del Real Madrid, desde donde no hicieron uso de la opción de compra y lo devolvieron como un paquete a los "Red Devils", donde se encontró con que tampoco tenía lugar y...ahí anda el pobre chico, vagando como un alma en pena sin que nadie sepa de él.

 Y hay más casos, claro que los hay, pero sus aventuras en estas tierras fueron tan efímeras y volátiles, que escapan a la memoria de este periodista.

PLATAFORMA. Aparte de que nadie puede siquiera discutir que el de Luis Suárez es para Uruguay un caso muy especial, un fenómeno que puede darse una o, como máximo, dos veces por siglo, hasta él necesitó pasar por una Liga considerablemente inferior a la Premier, como plataforma inevitable antes de transformarse en uno de los ídolos más grandes de la historia de Liverpool. Y todavía, dentro de la Liga Holandesa, comenzó en un equipo realmente chico, como el Groningen, para recién después lograr la meta de llegar al histórico Ayax.

El caso de Gastón Ramírez es realmente patético. Llegó de triunfar "por muerte" en Bologna y, aún así, aún viniendo de una Liga relativamente fuerte como la Serie A italiana y habiéndose transformado en la contratación más onerosa del Southampton inglés, sus pobres actuaciones y sus lesiones continuas, no le dejaron otra opción a los populares "Santos", por entonces dirigidos por el argentino Mauricio Pochettino, que cederlo en préstamo al Hull City, entonces aún en la Premier League. Allí el panorama no cambió en lo más mínimo. Siguió asolado por lesiones musculares permanentes y, por más que el técnico Steve Bruce trató de darle los minutos que el fraybentino necesitaba, las dolencias del futbolista no le permitieron aprovecharlos. De regreso en Southampton, se lesionó otra vez ni bien comenzada la pre-temporada, cuando el actual entrenador, el holandés Ronald Koeman había decidido depositar su máxima confianza en su potencial talento. Ah!...y Gastón hasta perdió el tren de la convocatoria a la selección uruguaya. Hoy día, su futuro está sumido en la más profunda de las incógnitas.

Abel Hernádez, con un muy buen récord de goles en el Palermo siciliano, llegó a Hull City como la contratación más cara de los "Los Tigres" ingleses. Coincidió con el arribo de Gastón a dicho club y, si bien casi no padeció lesiones como el de Fray Bentos, le costó una barbaridad adaptarse a la Premier League y como consecuencia directa, Bruce le concedió muy pocos minutos en cancha. En los dos últimos partidos de Hull, ahora en la Championship (2da. División), convirtió dos goles que parecieron ser el comienzo de una dolorosa adaptación al fútbol inglés, pero el diablo metió la cola, así que poco antes de que esta nota fuera escrita, chocó con un rival y padeció un traumatismo severo de tórax que lo eliminó de la convocatoria para los amistosos de la selección.

 El caso más reciente de un futbolista oriental que recaló en Inglaterra, más precisamente en el Middlesbrough de la 2da. División, pero recién luego de dejar la huella profunda de una trayectoria larguísima en La Liga espanola, es el de Christian Stuani. Para colmo, el iniciado en Danubio es prácticamente titular en la propia selección uruguaya del Maestro Tabárez, de modo que la base con la que llegó a la Championship inglesa, es realmente inmensa pero, sobre todo, muy sólida.

Escrita y leida esta nota y sus puntualizaciones, supongo que el deseo de un éxito enorme para Leandro Rodríguez en el Everton de Liverpool, es lo que reina en éste momento en el ánimo de todos los pacientes lectores. Leandro, esperamos fervientemente que te transformes en la excepción que confirma la regla...o, mejor todavía, que a partir de ti cambie la triste constante que reina para los uruguayos que vienen a jugar en el fútbol inglés.



martes, 14 de julio de 2015

El próximo en el bombardeo

Colorín colorado, este cuento...no se ha acabado, ni mucho menos. Hoy martes 14 de julio de 2015, como celebración de un nuevo aniversario de la Toma de la Bastilla, Manchester United amenaza con apoderarse de uno de los artilleros más poderosos y cotizados de París.

El día más importante de la historia de Francia amaneció con las ediciones en papel de los diarios de Inglaterra, propagando que, como reza el título de la página 69 del Daily Express, "Cavani es el próximo en el bombardeo de compras (de Manchester United, claro está)". Es que con los mediocampistas Bastian Schweinsteiger, el alemán de la selección campeona del mundo y Morgan Schneiderlin, el francés que destacó a pleno en el Southampton de Ronald Koeman, el tema "transferencias" no está cerrado ni mucho menos para la gente del legendario Old Trafford.

ROBINSON. Por el momento Wayne Rooney se está dejando crecer la barba y camina descalzo usando ropas raídas y sucias, porque ha sido llamado a protagonizar una nueva versión de "Robinson Crusoe". El "bye" "bye" a Robin Van Persie dejó al capitán inglés completamente sólo, hecho todo un náufrago. El ariete holandés, luego de sentirse traicionado por el técnico de su propia selección nacional, Louis Van Gaal, dejó el club a cambio de unos míseros 4.7 millones de libras (para la historia del ex-Arsenal y en el mundo del fútbol internacional de hoy, eso es poco más que nada), sólo para ser recibido con el estruendo impresionante con que sólo los turcos -del Fenerbahce y del club que sea- emplean en estas circunstancias. Radamel Falcao demostró no estar recuperado de la grave lesión sufrida a principios de 2014 y que lo marginó de su Colombia nada menos que para el Mundial de Brasil. Increíblemente Mourinho y el multimillonario ruso Roman Abramovich se lo llevaron a préstamo a Chelsea. "Chicharito" Hernández se recupera de una fractura de clavícula, pero hace tiempo se sabe que para el holandés Van Gaal, "es boleta". El temperamental técnico no quiere al mexicano y no lo disimula, así que lo va a colocar donde pueda y como pueda. El resultado final es que Manchester United necesita de uno o inclusive dos perforadores de redes, para que aprovechen los movimientos y la técnica de los Wayne Rooney, los Ashley Young y los Juan Mata, entre otros.

Richard Tanner, el periodista del Express, afirma que los "Red Devils", pese a la floja temporada inicial de Angel Di María, están reticentes a ceder al argentino al París Saint Germain a cambio de Edison Cavani y en lugar de eso prefieren poner "los chanchos" sobre la mesa. Y esos "chanchitos" son nada más ni nada menos que los 50 millones de libras en que está tasado el goleador de Salto.

INDECISO. En cambio Martin Blackburn, en la página 54 del matutino The Sun, maneja otra versión, ya que argumenta que el punto clave de la factible incorporación de Cavani al United, radica en la indecisión de Di María, a quien Laurent Blanc, entrenador del PSG, pretende desde hace ya un buen tiempo. El club francés, según este hombre de prensa, no se desprendería de "El Matador" si el internacional argentino no forma parte de la transacción. Pero como va dicho más arriba, don Angel no está seguro para nada de querer dejar Old Trafford e incorporarse a la huestes del Parque de los Príncipes, ya que le gustaría tener otra oportunidad, una suerte de revancha, el desquite de una temporada en la que no comenzó con buen pie en la Premier League, aparte de haber estado al margen por lesión durante algún tiempo. Y todo eso pese a que Louis Van Gaal le ha dicho al jefe ejecutivo del club, Ed Woodward, que le haría feliz negociar la llegada del uruguayo sobre la base de la cesión del argentino a los de París, pese a que United pagó por él, hace 12 meses, 60 millones de libras.

Van Gaal quiere a Cavani y aparentemente no quiere a Di María. El popular "Fideo" deshoja la margarita: "me quedo, me voy, me quedo, me voy..." Blanc pone la condición: "no quiero los 50 millones de libras, quiero a Di María, sólo así cedo a Edi". Daily Express descarta casi definitivamente a los otros candidatos, así que dice que ni Karim Benzema, ni Harry Kane, el último suceso de la Premier y menos aún Thomas Muller, están en venta. En el caso del ariete alemán, fácil es suponer que "Pep" Guardiola pondría el grito en el cielo -y por qué no su renuncia- si además de Schweinsteiger, Manchester United se le queda con el punta Muller.

The Sun agrega al embrollo que United pretendería a la estrella de Aston Villa, el belga Christian Benteke, pero nunca en lugar de Cavani como en principio podría pensarse, sino como complemento del uruguayo. Dos goleadores son más que uno y eso es Matemáticas de la más pura.

Colorín colorado, el colorado de la camiseta de Manchester United, este cuento...no se ha terminado..