sábado, 27 de febrero de 2016

El Simulador

Fernando Forestieri es un delantero argentino que juega en Sheffield Wednesday, un club de la Segunda División Inglesa (Championship), proveniente de Watford FC, donde colaboró la pasada temporada con el ascenso del club del gran Elton John. Es un "9" chiquito, muy veloz, hábil, escurridizo y sobre todo goleador, virtudes claves para que su actual equipo esté peleando por el ascenso directo a la Premier League o, en su defecto, por un lugar entre los cuatro clubes que disputarán el tercer ascenso mediante el sistema de play off.

Michael Dawson es un zaguero central inglés, rubio tirando a pelirrojo, que supo militar durante varias temporadas, con cierto suceso, en el Tottenham Hotspur del norte de Londres, habiendo sido convocado más de una vez para la selección inglesa, aún en épocas muy recientes, cuando ya mandaba el veterano Roy Hogson en el combinado de la rosa. Dawson es grande, por consiguiente de buen juego aéreo, pero a la vez es pesado y también como consecuencia directa, de lento desplazamiento.

El viernes 26 de febrero se jugó el clásico del condado de Yorkshire: Sheffield Wednesday visitó al líder, el Hull City del uruguayo Abel Hernández, quien a su vez viene rompiendo redes ajenas con frecuencia y alterna en los primeros lugares de la tabla de goleadores de la divisional. A los 90 minutos el marcador se mantenía cerrado y ese sería, a la postre, el resultado final. En una de las últimas acciones del encuentro, Forestieri se hace del balón en el mediocampo local, encara a Dawson y con un quiebre de cintura cetelleante va a dejarlo por el camino, pero el experiente defensa se tira con los tapones al frente e impacta en la canilla del argentino quien, al vérsela venir, salta oportunamente para evitar un gran impacto potencialmente fatal para su tibia.

INSOLITO. El árbitro Tim Robinson corre hacia la incidencia con la tarjeta amarilla en la mano. En la tribuna todos se miran. "Era para roja", parece ser el comentario general. Dawson se levanta mirando a Forestieri. Su mano derecha se extiende en un gesto de disculpa y la expresión de su rostro traduce un "qué hice!! que no lo haya quebrado por favooor!!". El zaguero ve venir al juez con el cartón amarillo en su mano derecha, pero poco le importa, porque está concentrado en Forestieri, quien aún está en el piso. La expresión de Dawson cambia de repente, pasando de la preocupación por su rival al estupor que ahora comparte con todo el estadio y los millones de televidentes que siguen el clásico en directo.

Porque Tim Robinson ignora olímpicamente a Michael Dawson, sigue su carrera con la tarjeta en la mano derecha y...se la muestra a Fernando Forestieri, acusándolo tácitamente de simulación. Es la segunda amarilla y el argentino, atónito, boquiabierto, deja la cancha sin saber si está viviendo una realidad o una pesadilla.

Así procede la mayoría de los árbitros ingleses. Forestieri tiene reputación de simulador, de manera que el juez al que le toca en suerte arbitrar un partido de Sheffield Wednesday, ya lo tiene anotado en su agenda como un individuo peligroso para la limpidez de su arbitraje. Es una especie de "ojo con ese que te arruina la noche". Los buenos árbitros ingleses, como Mike Dean, Michael Oliver, Mark Clattenburg o Martin Atkinson, toman nota de un jugador con esas características, pero se cuidan de no pasarse para el otro lado, de no irse al otro extremo como hizo Tim Robinson y terminar expulsando a un futbolista de la forma más injusta que pueda imaginarse,

REPUTACION. Pero lamentablemente la mayoría es como Tim. Ponen al sujeto en cuestión entre ceja y ceja, lo identifican como si fuera un delincuente recién salido de la cárcel, uno de esos que deben reportarse diariamente para que la policía no le pierda pisada. Los árbitros como Robinson son adeptos al culto del "pastor mentiroso", quien cuando dijo la verdad, nadie le creyó.

 Y aunque parezca mentira, el uruguayo en el cual el lector está pensando ahora, que supo brillar con su máximo esplendor defendiendo a Liverpool en la Premier League, no fue una de esas víctimas de los malos árbitros ingleses, al menos no lo fue en éste sentido si bien, claro está, "se comió" más de una vez algún fallo muy injusto en su contra. Insólitamente fue la prensa sucia, es decir los periodistas con ganas de figuración, más bien los pseudo-periodistas, quienes lo castigaron con toda su furia, en aras de vender más y más pasquines, pero lo cierto es que Luis Suárez nunca llegó a ver la roja en las dos temporadas y media que lo marcaron para siempre en estas islas. Es más, de las contadas amarillas que recibió el nacido en Salto, ninguna fue por simulación.

La reputación de simulador, que de hecho es real en algunos delanteros, en el fútbol inglés resulta peor que quebrar a un rival en dos partes, si es que el exagerado graficismo sirve para clarificar la severidad con que en estas tierras se toma dicha característica en un futbolista. Los ingleses para un lado, el mundo para el otro? Y...el axioma podría aplicarse también en éstos casos. Si no, pregúntenle a Forestieri.

lunes, 15 de febrero de 2016

INSACIABLE




El campo de entrenamiento de la Ciudad Deportiva, en Barcelona, está tranquilo y entonces dos viejos amigos aprovechan para sostener una larga charla, distendida, alegre, hasta desenfadada y matizada por las clásicas "cargadas" de vestuario. Jamie Carragher, hoy comentarista de la cadena Sky de la televisión inglesa y columnista del Daily Mail londinense, se ha revelado ante el gran público como un tipo realmente pintoresco y ocurrente, con salidas imprevistas que pueden "dejar pegados" al aire a ex-futbolistas como Gary Neville y Thierry Henry, hoy también comentaristas del mismo medio televisivo británico, más allá de la osada aventura que el ex-Manchester United está emprendiendo en Valencia, dirigiendo al encumbrado club de la ciudad de las naranjas,  El otro, el entrevistado, es el mejor "9" del planeta y no necesita presentación alguna: es Luis Suárez Díaz, el "Pistolero", el "Depredador", una de las puntas del mortífero tridente del club blaugrana, ex-futbolista de Liverpool y por lo tanto ex-compinche de vestuario del entrevistador de turno.

GIGANTE. Los dos amigos ocupan con su charla dos páginas de la edición del sábado 13 de febrero de 2016 del Daily Mail, la 118 y la 119, en lo que el matutino londinense califica como la entrevista más extensa jamás concedida por el famoso goleador uruguayo a publicación británica alguna.

Al otro día Lionel Messi tomaría carrera...

"Te nombro centre forwards: Romario, VanBasten, Ronaldo (el brasilero), Batistuta...", le larga Carragher a Suárez, hasta que el barcelonista muerde el anzuelo y le agrega un nombre: "Suárez",
-Exacto!, exclama Carragher, "y a veces pensás que querés hacer más goles que ellos? Ser uno de los mejores de todos los tiempos?"

Messi llega a la pelota colocada en el punto del penal...

-Te juro por la vida de mis hijos que nunca busco batir récords ni competir contra ninguno. Quiero ganar trofeos, anotar goles porque es mi trabajo y disfrutar de mi fútbol porque he sufrido demasiado, pero no estoy interesado en los números. Una respuesta tajante, contundente, la de Luis, tanto como sus apariciones en el área de los rivales.

Messi tiene a su frente el gol número 300 con la camiseta de Barcelona...

INSACIABLE. Carragher pregunta a boca de jarro: "Cuántos goles convertiste en esta temporada?
La respuesta de Suárez es tan rápida como un flash: "36 (al momento de la entrevista, claro).

Ante el asombro del mundo, Lio le da un toque casi imperceptible al balón, hacia la derecha del punto penal y ligeramente hacia adelante...

"Y decís que no sabés los récords, comportate un pooooco! Sabés exactamente cuántos goles hiciste! le reprocha Carragher a Suárez en medio de un estallido de risas mutuas.

El uruguayo llega como una tromba y acaricia el balón con cara interna de pie derecho, poniéndolo contra el fierrito izquierdo del arco del sorprendido arquero de Celta de Vigo: es "Hat-Trick" y su gol número 23 en La Liga, el mismo que lo deja 2 goles encima de Cristiano Ronaldo en la lucha por el "Pichichi".

"No, no, honestamente yo sólo sé el número de goles que hago porque me los dicen después de los partidos", se defiende Suárez, como puede, aunque sin dejar de reírse, ante el triunfante Carragher.

"El gordo (Suárez) se me anticipó, lo habíamos preparado para que yo lo hiciera" declararía Neymar  públicamente, ante las risas de los periodistas, el domingo por la noche.

GOLEADORES..."Yeah, yeah, Todos dicen lo mismo, éstos goleadores...saben exactamente cuántos (goles) han convertido! Se saben todos los récords. A ver, en cuántos partidos convertiste esos 36?", acosa el ex-zaguero.
Sin parar de reírse, Luis suelta el número sin pensar ni un segundo: "34".

Entraría la pelota la noche siguiente tras esa exquisita jugada de Neymar? No importa, ese no es el tema, el caso es que "El Pistolero" la empujó adentro una fracción de segundo antes que el balón cruzara la línea, para quedar un gol arriba (en ese momento) de Cristiano por el "Pichichi".

Las risas de ambos no cesan. Ahora Jamie es el que ataca: "así que 61 goles (al momento de la entrevista) en 77 partidos por Barcelona. No muchos defensores pueden pararte, pero recordás el partido de caridad jugado en Anfield en marzo de 2015? 2 a 2 y el zaguero central (era Carragher) te metió en un bolsillo..."
Luis es ahora quien defiende: "bueeeno, era un partido de caridad. Lo que pasa es que vos estabas jugando en serio...siempre en seeerio".

PREMIER. La pregunta de Carragher estaba cantada: "Extranás la Premier? Cuál es la mayor diferencia con La Liga?
"La atmósfera y los partidos. En la Premier nunca sabés qué va a pasar, hay poca diferencia de potencial entre muchos de los equipos y eso es algo que me encantaba. Acá (La Liga), aparte de 3 o 4 clubes, hay gran diferencia con los clubes más chicos. No quiero sonar irrespetuoso pero hay partidos en que la prensa sólo se pregunta 'cuántos goles hará Barcelona hoy?'  Luis se extiende en la respuesta porque siente lo que está expresando: "y la atmósfera dentro de los estadios? El apoyo de la gente en Anfield es increíble. A veces puede pasar que el jugador no esté con su mejor ánimo para jugar un partido y llega a decirse 'uff hay partido hoy', pero era entrar a calentar en Anfield y cambiar totalmente mi mentalidad, prometerme a mi mismo, 'hoy tengo que hacer 2 o 3. La forma en que la gente le transmite su entusiasmo y su apoyo al jugador, es increíble".

BATI. Jamie se centra en el "9" otra vez: "No lo vas a decir vos, pero yo creo que sos el mejor "9" del mundo. Mientras crecías, hubo algún "9" que admiraras, que quisieras emular?"
Y Luis no se hace esperar en la respuesta: "Gabriel Batistuta, un espectacular número 9, un grande para encontrar espacios, patear de afuera del área, cabecear y rematar tiros libres también, cosa que yo no he logrado conseguir acá, aún no he podido patearlos! (??????).

Carragher proyecta la entrevista hacia el futuro: "Te gustaría volver a la Premier o preferirías alguna otra Liga de Europa?"
Y Suárez no vacila: "Preferiría quedarme acá por muchas temporadas más, pero si tuviera que retornar a la Premier sólo lo haría a Liverpool. No iría a otro club porque ese no sería un pase por dinero. También me gustaría jugar otra vez por Ayax, porque fueron ellos los que me permitieron desarrollarme como futbolista en Europa".

El ex-zaguero ataca ahora la parte futbolística: "Honestamente pensé que en Barcelona jugarías volcado a la derecha del ataque, la cual no es tu mejor posición. Cómo fué que tú y Messi terminaron trocando puestos?"
El goleador explica que "no me sentía cómodo en la derecha y durante un encuentro ante Ayax nos dijimos con Leo, 'y si tratamos de trocar posiciones a ver cómo funciona?' Nos sentimos bien los dos y decidimos permanecer así. El entrenador estuvo completamente de acuerdo, ya que lo que él quería era estar seguro que nos sintiéramos lo más cómodos que fuera posible".

TIKI-TAKA. Y respecto a los titubeantes comienzos del uruguayo en su nuevo club, Jamie citó el caso de Alexis Sánchez, hoy triunfando en Arsenal, como un ejemplo de alguien que no pudo adaptarse a moverse junto a Lionel Messi y Cia.

Luis reconoció que "al principio creí que no iba a poder adaptarme a la manera de jugar de Barcelona, ya que había un  montón de 'Tiqui-Taka' y muy poco espacio para moverme, por lo cual estaba realmente preocupado. La ayuda de mis companeros, el pasar a jugar en el centro del ataque y sobre todo la magnífica relación que se creó con Leo y con Ney, tanto afuera como adentro de la cancha, fueron las llaves del éxito. Me preocupé de que tuvieran claro que yo no venía acá a competir con ellos sino a ayudarlos".

Los sub-títulos en ambas páginas del Daily Mail, reproducidos a la cabeza de esta nota, responden a otras tantas preguntas de Jamie Carragher a Luis Suárez. En la 118, el uruguayo afirma que "quiero ser recordado por ganar trofeos y anotar goles, no sólo por las cosas malas que he hecho". A su vez, en la 119, "El Pistolero" explica que en Liverpool sentía que todo giraba a mi alrededor, mientras que ahora cada vez que salgo a la cancha lo disfruto y hasta río".

A la hora de publicar esta nota la pantalla de la tele en Inglaterra sigue ocupada con el penal "made in" Messi-Suárez y la bicicleta de Neymar. Ahora la encuesta que la cadena Sky hizo correr desde temprano en el día, marca una amplia victoria de quienes piensan que la estratagema no fue una falta de respeto hacia el rival de turno sino una obra de arte para apreciar por los amantes del fútbol: 61%  a 39%.




Nota del Redactor: para llegarle más al uruguayo, a quien obviamente está dedicado éste resumen de la extensa nota de Jamie Carragher a Luis Suárez, la traducción ha sido elaborada con nuestra terminología rioplatense.


miércoles, 20 de enero de 2016

Cavani se queda y se va

La venta de humo es uno de los deportes preferidos de algunos que depositan sus ilusiones en las redes sociales. Son pseudo-periodistas que aparecen desde los cuatro puntos cardinales, aunque en realidad podría decirse también que brotan como hongos. Una vez transitados varios períodos de pases al insólito ritmo de dos por temporada, resulta un poco más sencillo detectar cuáles son las pocas fuentes veraces, las dignas de crédito, las auténticas, en definitiva, las que marcan el rumbo al lector.

Desde sus épocas en Napoli, Edison Cavani es uno de los preferidos a la hora de vaticinar presuntos próximos destinos del nacido en Salto. Esta situación se repite sistemáticamente en cada ventana de pases, pero con mucha mayor intensidad desde que "El Matador" reparte su parcela de terreno con el sueco Zlatan Ibrahimovic en el París Saint Germain. La incompatibilidad de ambos la marcó el propio técnico de los parisinos, el ex-internacional francés Laurent Blanc, desde que jamás intentó la figura del 4-4-2, la cual hubiera habilitado a ambos goleadores a moverse juntos como doble punta de lanza del ataque azul. El técnico siempre vivió y murió con el 4-3-3, el sueco al centro y el uruguayo sobre la banda izquierda, subiendo y bajando constantemente, en una suerte de desgaste interminable que invariablemente termina por minar las energías del ex-Danubio a la hora de descargar su batería sobre el arco rival.

La gente se cansa y eso corre también para futbolistas que ganan salarios de escándalo, que tal aberración no es responsabilidad ni de Cavani, ni de Suárez, ni de Messi, ni de ninguna estrella del firmamento futbolístico, sino de un mundo que está al revés, en el cual por consecuencia todo se hace también al revés. Por eso es que paralelamente a su muy buen pasar, cabe recordar que Edison Cavani es ante todo un profesional del fútbol y como tal pretende desarrollar su función en una forma que al menos se acerque al cien por ciento de rendimiento y así cumplir consigo mismo, con los seguidores del club que defiende, con el entrenador y con los propietarios de la institución que tan bien le paga por sus generosos servicios.

La tozudez de Blanc no permite a los hinchas del PSG ver al mejor Cavani. Eso es simple y claro, más allá de los goles que el oriental pueda anotar o errar, más allá de noches estrelladas o tormentosas y también más allá de situaciones de su vida privada que originaron viajes imprevistos e inestabilidad emocional, todo lo cual en su momento obviamente se vió reflejado en su rendimiento futbolístico.

JUNIO. La conclusión clara de todo lo anterior es que en junio próximo se verá a Edison Cavani vestido con otros colores. Esta vez alguno de los "vende humo" le embocará; por descarte, claro, pero seguro que le embocará. El vaticinio más lógico parece ser, al menos por ahora, un destino de Premier League para "El Matador". La Península Ibérica ya está super-poblada: en la región catalana hay un tridente que aniquila todo a su paso y que seguramente, digan lo que digan, no se moverá de donde está, mientras que en el área de Madrid ondea la bandera roja de la prohibición de ingresos de nuevos futbolistas para los dos grandes de la capital. En Italia hace mucho tiempo ya que los clubes -aún los grandes- son exportadores, al menos en el caso de los futbolistas-estrellas. La situación económica del país es difícil y el fútbol no es más que un tentáculo, tan herido como el resto de la masa corporal. Como diagnóstico juicioso, se podría rotular como casi imposible que el goleador uruguayo regrese a la "Bota" que tan bien supo lustrar con su brillo.

"Andá viendo qué clubes de Premier andan cortos de goleadores porque en junio es seguro que Edi se va del PSG" le confiaba ayer a este columnista el periodista de Salto, Valentín Fletcher, quien a su vez fue enfático al remarcar que "es imposible que Cavani se vaya ahora de París", tras lo cual enumeró algunas de las razones de su afirmación. Más allá de que geográficamente y por conocimiento y hasta intimidad, las fuentes de Fletcher son las mejores a las que se puede acceder en el "Caso Cavani", los argumentos que apoyan esta última afirmación, fluyen sólos y hasta pueden enumerarse a continuación.

NO AHORA.1) Pese a la terquedad de Laurent Blanc, que impide un florecimiento pleno de "El Matador", está muy claro que el PSG necesita a Edison Cavani y no precisamente para una Ligue 1 que, como ha venido sucediendo asiduamente en las últimas temporadas, ya está liquidada hace rato en favor del equipo parisino. Es que la gran motivación de París Saint Germain, sus hinchas, sus jugadores, su entrenador y sus propietarios, es la Liga de Campeones, la misma que en febrero entra en la fase de octavos de final. Es la gran deuda del grande de Francia con sus seguidores y ni piensa enfrentar las etapas decisivas de la magna justa europea, sólo con Zlatan Ibrahimovic al frente de su ataque, habida cuenta de la veteranía del extraordinario futbolista sueco y de cierta propensión que ha mostrado en un pasado cercano, a contraer rebeldes lesiones musculares.

2) Edison Cavani tiene exactamente el mismo deseo, la misma sed de Liga de Campeones que el club que actualmente defiende y por lo tanto no se va a ir a otro grande de Europa para campanear los octavos de final del torneo desde un palco de autoridades.

3) Ni Manchester United, ni Arsenal, ni Liverpool van a realizar semejante inversión para limitarse a incluir al de Salto solamente en las competiciones internas de las Islas. Se habla de 55 millones de libras, equivalentes a unos 80 millones de dólares y nadie, absolutamente nadie, va a pagar esa suma para privarse del futbolista justo en Liga de Campeones o en Europa League.

GASTON. Según el matutino londinense The Sun, Southampton ha pagado hasta ahora, entre valor de la transferencia desde Bologna y sueldos del futbolista, la cifra de 21 millones de libras (unos 34 millones de dólares) por Gastón Ramírez. Concretamente, la publicación detalla que el salario que percibe el fraybentino asciende a las 250.000 libras (unos 390.000 dólares) mensuales. Completan la información diciendo que Gastón ha jugado solamente 55 partidos en dos temporadas y media vistiendo los colores del club propietario de su ficha (pasó la temporada pasada a préstamo en Hull City, compartiendo vestuario con Abel Hernández), lo cual resulta en un equivalente a 2.662 minutos en el campo de juego defendiendo a Southampton.

Ronald Koeman, actual entrenador del club del suroeste de Inglaterra, afirmó que Ramírez ya no está en sus planes, lo cual traduce en palabras lo que enfáticamente venían gritando los hechos, ya que el entrenador holandés hace mucho tiempo que no cuenta con el ex-Penarol.

BORO? Gastón Ramírez entra claramente en el perfil clásico del futbolista a ser transferido en esta mini-ventana de pases de enero: no juega, el técnico no cuenta ya con él y el club sigue invirtiendo fortunas en un jugador que cada fin de semana debe mirar -involuntariamente por cierto- los partidos desde el banco de suplentes o desde un palco.

Bologna nunca ha dejado de campanear la posibilidad de retornarlo a sus filas. Allí supo ser referente y hasta en cierto modo ídolo de la afición a la que regaló su incuestionable calidad, la misma que por diferentes motivos no ha podido mostrar en Inglaterra. Pero a los italianos les ha salido un competidor, ya que, aparentemente y según versiones de prensa, el Middlesbrough de Cristhian Stuani y Carlos De Pena, pretende contar con Gastón para rubricar con el ascenso directo a la Premier League, una temporada que ha venido siendo fantástica, al menos hasta ahora, para los conducidos técnicamente por el espanol Ayrton Karanka.  



martes, 5 de enero de 2016

AL BORDE DEL ABISMO

Un empujoncito más y el holandés Louis Van Gaal cae al vacío. Está parado justo en el borde del acantilado y una simple ráfaga ligeramente más fuerte que las otras, lo hará volar hacia el nido desde el cual contemplará el final de su carrera. "Estamos al borde del precipicio, necesitamos urgentemente dar un paso adelante", dijo una vez un conocido militar de la dictadura uruguaya (1973-1984), despertando la hilaridad de todo un pueblo ante la ridícula y risible afirmación.

Está claro entonces que si Van Gaal da ese pasito adelante que pedía aquel dictador, se caerá por el precipicio. El "divorcio" con muchos referentes del plantel de Manchester United no puede ser disimulado, pese a las declaraciones de las partes que, como suele decirse en éstos casos, vienen con cassette incorporado. Simplemente la cúpula del club lo viene aguantando y, lo que es realmente peligroso para el holandés, hasta aparece como ratificándole el apoyo, lo cual, en el caso de los entrenadores, es casi como darle a tomar una pócima de veneno. La jerga popular es clara: "uh!! zás!! le ratificaron el apoyo? chau, está frito, pierde un punto más y es boleta". Así se pronosticó desde éstas líneas el cese del portugués José Mourinho...y así fue, porque generalmente en estos casos no hay vuelta de hoja, el axioma se cumple al cien por ciento.

FUEGO. "El fuego está prendido, estamos entrando en el invierno, hace frío, así que avivémoslo un poco!" La empresa adidas es actualmente el principal sponsor de Manchester United. En 2014 la gente de Nike se vio desplazada de su sitial ante el récord mundial en inversiones de empresas en clubes de fútbol. Los ejecutivos de las 3 rayitas se pusieron con la friolera de 75 millones de libras mensuales para los de Old Trafford, rubricando un contrato de una década de duración.

Pero la lástima es que ahora a los "tiburones" de adidas no les gusta el juego de Louis Van Gaal, lo cual es un problema serio para la familia Glazer, propietaria del legendario club de Old Trafford, la cual se ha propuesto muy juiciosamente mantener lo más felices que sea posible a los principales spónsores de la institución. Pero Herbert Hainer, el principal de la empresa deportiva alemana, declaró ayer que "el actual estilo de juego (de Manchester United) no es exactamente lo que quisiéramos ver".

ABURRIDO. Las estadísticas también están ferozmente contra el entrenador holandés: en el campo de Old Trafford es donde se han gritado menos goles -sólo 16 en 10 partidos- en lo que va de la actual temporada de la Premier League. Hainer tildó concretamente de "aburrido" el juego de Van Gaal y esa especie de acusación en una liga que se caracteriza largamente por ser la más entretenida del planeta, es casi como empujar al holandés al precipicio, una forma bastante directa por cierto de avivar el fuego en el que se está quemando de a poco el actual entrenador de los "Red Devils".

El alto ejecutivo de adidas justificó la inversión de su empresa en la rica y exitosa historia de Manchester United, "Con más de 650 millones de hinchas alrededor del mundo, es uno de los clubes con más apoyo popular del planeta", culminó Hainer. "Más claro, echale agua" reza el dicho popular. Fue como decirles a los Glazer "che, miren que no los apoyamos por lo que estamos viendo en la cancha, que es horrible, está claro?"

Definitivamente Louis Van Gaal pasará a la historia como el técnico de Manchester United que dirigió al primer equipo de los de Old Trafford durante el peor diciembre en 137 anos de vida del club, con 4 derrotas y 2 empates.

Es ya comidilla popular que José Mourinho rechazó la oferta de Florentino Pérez para regresar a Real Madrid...porque está haciendo guardia detrás de la puerta de la principal oficina de Old Trafford, esperando que logren convencer al histórico Bobby Charlton de que él es la principal opción para sustituir al veterano holandés. Pero esa es otra historia, tal vez para una futura nota.

lunes, 21 de diciembre de 2015

La infamia de Coates

Los jugadores de Chelsea arrancan el motor como poseídos por Satanás. Al mismo tiempo que ponen primera, encajan en vertiginosa sucesión segunda, tercera, cuarta, quinta y hasta sexta. Quieren refregarle por la cara un triunfo claro y contundente a la tribuna de Stamford Bridge que los hostiga, los insulta, les muestra pancartas insultantes al tiempo que se yerguen miles de "Mourinhos" construidos en cartón. Saben que la pérdida del camarín fue una de las claves para el segundo despido de portugués, así que de paso los gritos, las pancartas y los "Mou" de cartón apuntan también al palco del omnipotente propietario Roman Abramovich, quien se apresta a ver el partido junto al nuevo técnico -interino, eso sí- y al icono del club Didier Drogba, quien con mucho tino, dada la amistad del africano con los referentes del plantel, fue designado Ayudante Técnico del holandés Guus Hiddink hasta el final de la temporada.  

En ese clima encendido, polémico, de infierno, con unos insultando y con los otros -los jugadores azules- decididos a comerse crudo al rival de turno con tal de darle por la cabeza al ex-entrenador y a sus partidarios los exacerbados hinchas, se para Sunderland FC con sus problemas de costumbre, como siempre tratando de hacer pie para no hundirse más y más en la tabla. Sólo que ésta vez el mar donde debe mantenerse a flote, está más embravecido que nunca. Ondea la bandera roja de "Peligro" pero el al "Black Cat" no lo queda otra que ignorarla y aventurarse en las olas asesinas.

EL DIABLO. A los 3' viene un corner de la derecha a favor del local y la pelota cae entre el serbio Ivanovic -el mismo de la penúltima mordida de Luis Suárez- y el uruguayo Sebastián Coates. El balón aéreo se viene abriendo en comba hacia afuera -el típico "centro-banana"- y así le queda entonces muy favorable para el cabezazo del lateral de Chelsea, a la vez que bastante complicado para la defensa del ex-Nacional, quien estira su larga humanidad lo más que puede, pero no logra impedir el cocazo de un avezado cabeceador como el serbio: es el primer y tempranero gol del "blue".

A los 10' un pase rastrero al área visitante no puede ser rechazado por Coates. El zaguero viene cerrando a la carrera con la intención de interceptar el peligroso servicio, pero con tanta mala fortuna que el balón da en sus piernas y tras un nuevo rebote queda servido en bandeja para el catalán Pedro, quien con remate corto anota el segundo del local, todo un desquite personal para la falta de minutos que había tenido con José Mourinho.

 El gigante rubio, descendiente de escoceses, abre los brazos en claro signo de impotencia y frustración, el mismo gesto, casi exacto, que había realizado tras el gol inicial del rival. A los 23' el técnico de Sunderland, el inglés Sam Allardyce, decide excluir a Coates del equipo para darle entrada a Adam Johnson. La formación visitante dejaría la línea de tres y pasaría a jugar con cuatro en el fondo, al tiempo que Johnson, inexplicablemente suplente en un equipo más que mediocre como Sunderland, se movería por derecha para intentar emparejar la lucha con sus habituales dotes, la velocidad y la habilidad con su pierna izquierda.

Sebastián pasa raudo por el costado del entrenador. No mira al técnico pero Allardyce tampoco lo palmotea siquiera y menos aún le da una explicación por un cambio tan intempestivo como inusual. Era cuestión de paladar, un tema de gustos el concluir si la culpa por los dos tempraneros goles recibidos era del ex-Liverpool o no. Para el periodista la explicación exacta descansa más arriba en éstas líneas, o sea que el uruguayo ligó rematadamente mal en los dos goles. Intentó la mejor defensa posible, pero el diablo metió la cola, como tantas veces lo hace en el fútbol y en la vida también claro está.

LO MATO. Sam Allardyce había consolidado a Coates como titular y hasta había declarado en la semana que si Sebastián no se recuperaba de una afección que le aquejaba, debía cambiar el sistema defensivo, ya que la línea de tres estaba ensayada y hasta afirmada con el uruguayo por derecha, el irlandés John O'Shea al centro y Younes Kaboul por izquierda. El entrenador debió percibir que los dos primeros goles de Chelsea no vinieron por errores estructurales ni individuales sino por pura mala fortuna y, en el caso de la apertura, también por méritos del rival en el centro combado hacia afuera y luego en el preciso cabezazo de Invanovic.

De cualquier manera hasta puede resultar aceptable que el entrenador lo haya visto diferente. Después de todo, como va dicho más arriba, era cuestión de paladar, de gusto o, más precisamente quizás, de óptica. Lo que verdaderamente no tiene atenuante es que Allardyce ni siquiera palmoteara a Coates cuando pasó por su lado al ser sustituido o que al menos murmurara a la pasada una palabra de aliento. La verdad cruda y descarnada es que el técnico "lo mató" a Coates, sencillamente "lo mató".

TIMIDO. Y todavía, para empeorar las cosas, muchos "se suben al carro" hoy. Tal es el caso de un comentarista de la BBC, quien calificó a Sebastián de "tímido", suponiéndose que habrá querido decir irresoluto o algo parecido porque, según agregó, "le tocó a Sunderland el único charrúa tímido, ya que si hay algo que los futbolistas uruguayos no tienen es tímidez".

Está en los pies y en la cabeza de Coates el demostrarle a su entrenador que estuvo mal, que se equivocó, que si había confiado en él hasta ayer al punto de declarar públicamente que el mantenimiento del sistema de línea de tres zagueros dependía de su presencia en el equipo, lo que pasó ayer no es suficiente para que cambie de parecer. Y para ello al uruguayo le sobran condiciones y...temperamento.  

miércoles, 16 de diciembre de 2015

Muertos vivos

El campeón está muerto.

Antes de finalizar la temporada 2014-2015 el multimillonario ruso Roman Abramovich, apoyado por la cúpula de Chelsea FC, extendía por cuatro temporadas más el contrato de José Mourinho, a quien por entonces consideraba el mejor técnico del mundo. Abramovich, Bruce Buck, Marina Granovskaia y Eugene Tenenbaum, firmaron los papelos con los ojos cerrados. Y tan ciegos estaban que ni se les pasó por sus cabezas de avezadas personalidades de las finanzas, el redactar una cláusula de eventual despido del entrenador. "Es nuestro dios" dijeron los magnates por aquellos días, de modo que cerraron los ojos y estamparon sus rúbricas en el nuevo contrato del gran "Mou".

De la misma manera que hay ídolos con pies de barro, en el caso del entrenador portugués se comprobó también que hay dioses con pies de barro. Hoy la compensación que deberá pagar Abramovich, en caso que la cúpula "blue" decida abrirle la puerta de salida al controvertido técnico, sobrepasa las 40 millones de libras, o sea unos 65 millones de dólares americanos. Está claro que el ruso tiene ese dinero e infinitamente más todavía, pero el caso es que cuando le abrió la puerta de atrás en 2007, ya había tenido que abonar al Cuerpo Técnico comandado por "Mou", la nada despreciable suma de 16 millones de la moneda británica.

El campeón está muerto.

En la presente temporada Mourinho se equivocó ya en las primeras de cambio. Aquella tarde del 8 de agosto pasado iba a abrir un surco en su relación con los futbolistas, que ya no se llenaría más. Eden Hazard, la figura del equipo y de la Premier League 2014-2015, caía aparentemente lesionado, al tiempo que el árbitro del encuentro autorizaba el ingreso del Cuerpo Médido de Chelsea, comandado en ese entonces por la Dra. Eva Carneiro. Chelsea, que empataba con West Bromwich Albion en Stamford Bridge (su estadio), jugaba en ese momento con 10 futbolistas debido a la expulsión del mediocampista Nemanja Matic. De ese modo el ingreso de la Sanidad para atender al afamado Hazard, significaba que, al menos por algunos segundos, el local quedaría con nueve hombres en la cancha, ya que reglamentariamente luego de ser asistido en el terreno de juego, el belga debería esperar -muy brevemente por supuesto- la anuencia del juez para reingresar a la lucha.

Aunque resulte difícil de creer por la insignificancia de la situación creada, Mourinho se puso como loco apenas vio entrar a la Dra. y al masajista a la cancha, corriendo diligentemente para atender al futbolista lesionado. Al regreso de ambos las cámaras mostraron que les dijo de todo un poco, ante lo cual la profesional no se quedó callada por cierto.

Tras el empate final el portugués, quien consideró -arbitrariamente por cierto- que Hazard no necesitaba realmente atención médica para recuperarse, se despachó a gusto ante las cámaras. "No entienden el fútbol, no saben leer un partido", dijo refiriéndose obviamente a la Dra. Carneiro y a su ayudante. "Por ahora no estarán más en los partidos y su actividad se limitará al campo de entrenamiento", culminó "Mou", sin percatarse en lo más mínimo que en ese mismo momento y con dicha resolución, estaba quebrando la armonía de su vestuario, es decir, abría esa brecha que hasta el día de hoy no sólo no se cerraría sino que se transformaría en un cráter vomitando lava.

Un par de semanas después de los hechos relatados la Dra. oriunda de Gibraltar decidió dejar el club, a la vez que abrió una causa legal contra el técnico, incluyendo también a la institución que no la respaldó ante el atropello de que fuera víctima. Discriminación sexual es tan sólo uno de los items incluidos en la acción por los abogados de la profesional.

Mientras tanto el rendimiento de los futbolistas fue mermando partido a partido hasta convertir al equipo en algo patético e inaceptable. El entrenador cambiaba referentes como John Terry en la mitad de los partidos, sin mayor explicación. Por otra parte Mourinho nunca intentó siquiera frenar los desplantes permanentes del intempestivo Diego Costa, pese a que era evidente que las actitudes siempre hostiles del delantero le traían al club un dolor de cabeza detrás del otro.

Ante cada tropiezo el técnico atacaba metódicamente al árbitro del partido de marras. Nunca un "mea culpa", pocas veces un reconocimiento de los errores propios y las virtudes del rival de turno pero eso sí, siempre atacando a los fallos referiles, a veces con razón pero en la mayor parte de las ocasiones sin asidero alguno.

 La relación del entrenador con la estrella del equipo, precisamente el belga Eden Hazard, se fue desintegrando rápidamente, en especial luego del episodio de la tarde nefasta de aquel 8 de agosto, ya que el futbolista se sintió en parte culpable o al menos protagonista activo del episodio que derivó en el divorcio de Carneiro con la institución de Stamford Bridge. El "10" se fue desflecando rápidamente, hasta que el lunes último, durante el choque ante el líder Leicester City, se fue de la cancha caminando en pleno partido, alegando una lesión cuya entidad todavía el Cuerpo Médico de Chelsea está por aclarar

El campeón está muerto.,

En la cancha cualquiera sacaba partido (literalmente hablando) de las miserias de "Mou" y su séquito de futbolistas resentidos, heridos en su amor propio ante cada actitud y/o cada palabra del técnico luego de los partidos. Eran -y son aún- "muertos vivos" deambulando con pena y sin gloria por un terreno de juego. Empates -muy pocos- derrotas -muchas más de la cuenta por cierto- hasta desembocar el lunes último en la debacle impresentable ante el asombroso Leicester City, actual líder en solitario de la Premier League, dirigido con mano experta por el veterano entrenador italiano Claudio Ranieri, el mismo a quien Abramovich echó sin compasión para darle entrada al entonces prometedor José Mourinho, en aquel ya lejano 2004.

Antes del comienzo del complemento de dicho encuentro ante Leicester, las cámaras sorprendieron al siempre irascible Diego Costa increpando a sus companeros de defensa por su responsabilidad en la conquista de Jamie Vardie, el sorprendente goleador del torneo. Los reiterados gestos de "están dormidos" eran inconfundibles, más que claros.

El campeón está muerto.

Terminado el encuentro del lunes último, consumada la derrota inapelable ante el inesperado líder de la Premier, las cámaras no tomaron a un Mourinho enojado, furioso, resentido como tantas veces en esta temporada. Un rostro lívido, prisionero de "una palidez muy blanca", desencajado, miraba a la cámara sin ver, al tiempo que reconocía -por fin- que había perdido el control de sus futbolistas. No empleó justamente esas palabras pero fue lo mismo, porque balbuceó -literalmente balbuceó- que los jugadores lo habían traicionado, que los campeones de la temporada pasada ya no se comportaban como tales. Por una vez no descargó su frustración creciente en el arbitraje ni en la prensa ya que, por un lado la labor del juez del partido había sido intachable y por el otro, ya "Mou" no tenía esta vez ni fuerzas ni ganas para atacar a sus dos víctimas preferidas.

El campeón está muerto. Hoy no se habla de otra cosa en Inglaterra. Abramovich y su séquito están en sesión permanente. Hace un par de semanas habían hecho pública la ratificación del apoyo a Mourinho. Pero el problema es que cuando eso sucede, todos los que están medianamente cerca del ambiente del fútbol, sea en la China, en Tanganika, en Uruguay o en Inglaterra, saben lo que viene después....

EL DIA DESPUES

"El club y José han acordado que los resultados no han sido buenos y entienden que lo mejor para las partes es tomar caminos separados". Sí, 24 horas después de escrita esta nota la cúpula de Chelsea, encabezada por Roman Abramovich, decidió prescindir de los servicios de José Mourinho, agregando que el portugués "deja el club en buenos términos y será siempre amado y respetado en Stamford Birdge". El comunicado, todo un terremoto que sacudió y saturó media y redes sociales en Inglaterra y el mundo, agrega que "Chelsea está ahora enfocado en asegurar que nuestro talentoso plantel alcance su auténtico potencial". Con ésta última frase queda evidenciado claramente el hecho de que el mediático entrenador había perdido por lejos el control de sus futbolistas, tal cual se detalla en la nota escrita en la víspera.

Estaba cantado, no había otra salida, Abramovich y su séquito no iban a esperar sentados a ver qué pasaba en febrero en el cruce ante el PSG de Cavani y mientras tanto seguir perdiendo pie en la Premier League. Se fue Mourinho para no volver, eso también está claro pese a todos los elogios que "pour la galerie" salen del comunicado "blue".

miércoles, 4 de noviembre de 2015

Duro de Masticar

"Match of the Day" ("Partido del Día") es un clásico de la televisión inglesa, aún más allá del fútbol. Conducido por el goleador del Mundial de México '86, el otrora astro del Tottenham Hotspur, Gary Lineker, el programa se transformó con el paso del tiempo en todo un símbolo de la BBC de Londres, lo cual está lejos de ser poco por cierto.

Con la chispa que deben emplear los periodistas actuales para idear títulos que escapen a lo convencional, la gente del The Sun londinense decidió cambiar el afamado "Match of the Day" por un encabezado muy ingenioso para la nota en cuestión: "Match of Decay" ("Partido de la Carie").

Claro, como no podía ser de otra manera, casi formando parte del título principal, la cara de Luis Suárez gritando a rabiar un gol de Liverpool y mostrando durante el festejo su gran fila de dientes superiores, aparece como la gran contradicción a lo que el periodista Nick McDermott va a exponer en la columna situada a la derecha del encabezado.

CARIES. McDermott cuenta que los futbolistas profesionales de Inglaterra tienen dientes "poco fiables" debido a las bebidas energizantes y a las comidas altas en proteínas, según el Prof. Ian Needleman de la "University College" de Londres quien, según el periodista, agrega que "el dolor (en los dientes y/o muelas) puede hacerles difícil entrenar y dormir y obra en consecuencia como importante reductor de la confianza imprescindible para enfrentar la alta competencia".

187 futbolistas de 8 clubes -entre ellos Manchester United y West Ham United- fueron encuestados y el 37% tienen dientes con caries, comparado con el 30% de jóvenes de edad similar que no practican fútbol a ese nivel. Dicho de otra manera, casi 4 en 10 profesionales del balompié cargan con dientes cariados, a la vez que 1 en 20 acarrean enfermedades en la encía que, en algunos casos, están ligadas a problemas cardíacos. Lo más sugestivo quizás es que más del 80% de los futbolistas profesionales llevan emplomaduras y la mitad de ese porcentaje sufre de erosión dental.

La conclusión es que si el mal afecta a los jugadores del fútbol inglés, parece lógico deducir que el fenómeno debiera extenderse a todos los deportistas de élite, esto es, a todos aquellos que, debido a la exigencia de la alta competencia, necesitan tomar bebidas altas en azúcares y comer los sólidos que les provean de la energía adecuada.

ESTRELLA. Por supuesto que el periodista Nick McDermott no pierde la gran oportunidad de cerrar la nota remarcando que "la ex-estrella de Liverpool Luis Suárez es famoso por sus dientes (quiere decir buenos dientes) y por mordisquear a los rivales". Claro, nuestro amigo McDermott no dice que, entre otras genialidades, el de Salto es también conocido por haber mandado a los ingleses de vuelta a casa en el último Mundial, luego de recuperarse casi milagrosamente, en un tiempo récord, de una operación de meniscos.

Salud, Mr. McDermott. Es de desear que en junio de 2014 usted haya tenido muy buenos dientes para masticar aquella comida.