domingo, 1 de octubre de 2023

HISTORIA DE UN DESPOJO

      Tottenham Hotspur, el nuevo, sin el gran Harry Kane, el del griego Ange Postecoglou y capitaneado ahora por el coreano Heung-Min Son, el de los goles y la sonrisa eterna, recibía al Liverpool de Jurgen Klopp, el del egipcio Mohamed Salah, el del colombiano Luis Díaz y...el del gran ausente de la tarde, el artiguense Darwin Núñez.

INJUSTIFICADO. El hecho de que este jueves Liverpool reciba en Anfield al ultra modesto Unión Gilloise por Europa League, no parece de ninguna manera una explicación ni siquiera medianamnte consistente para que el uruguayo, producto de una presunta rotación de plantel, quedara afuera de un choque en el que su club se jugaba el subir en solitario a la punta de esta edición de la Premier League.  

Ganaron agónicamente los Spurs 2 a 1 pero no antes de que pasara de todo: expectativa, vibración, drama, tensión, errores arbitrales y horrores del VAR, atajadas de otro planeta del brasileño Alisson Becker que lo encumbraron como "Man of the Match" pese al infame y más que doloroso final que en el último segundo les cambió a los de Anfield Road hazaña por derrota.

DIRECTA. Pintaba para "partidazo" pero superó con creces esa calificación. A los 26 minutos el mediocampista visitante Curtis Jones vió la roja directa y por esta vez la decisión del VAR, instando a cambiar la amarilla original por la roja, la correcta. El de rojo fue a la pelota pero no llegó a ella y en cambio no pudo controlar el "envión" de su pie derecho que terminó sobre la tibia de Ives Bissouma. La fractura no llegó simplemente porque al recibir el "planchazo" la pierna del de Tottenham se desplazó hacia atrás evitando la palanca y...la tragedia.

Diez minutos tardaron los locales en aprovechar la situación. Richarlison desbordó, pasó al medio y Son mandó el balón al fondo de la red de Alisson. Quienes entonces creyeron que el partido era "cosa juzgada", se equivocaron de medio a medio. Faltando muy poco para el final del primer tiempo Luis Díaz, claramente habilitado, recibió, ganó en la carrera y cruzó la pelota que se metió junto al segundo caño del italiano Guglielmo Vicario, el nuevo arquero de Tottenham.

DESPOJO. Insólitamente el asistente levantó su banderín marcando posición ilícita. Cuando millones de espectadores en el mundo esperaban la rectificación del VAR, la sorpresa fue mayúscula ya que el oficial a cargo avaló la anulación del gol. El tema fue aún más allá, porque con el correr de los minutos ni siquiera se mostró, como es usual, el trazado de las líneas, tanto que tuvo que ser la propia televisión inglesa la que, con trazado propio, desnudó el terrible error cometido. Si se les cayó el sistema o qué fue lo que realmente sucedió, al momento de escribir esta nota no se ha hecho público.

EMPATE. Claro que Liverpool, fiel a su historia, se negaba a entregarse. Ya en los descuentos del primer tiempo el neerlandés Cody Gakpo, sustituto de Núñez, tras eficaz media vuelta, decretó el empate, pero enseguida quedó comprobado que no era su tarde ni la tarde de su equipo. Apenas apoyó la pierna tras el remate, Gakpo se sintió la rodilla y ya no pudo ingresar a disputar el complemento. Cuando todos esperaban el ingreso de Darwin por el lesionado neerlandés, Klopp hizo entrar al portugués Diogo Jota. Estaba más que claro que, con un hombre menos, el alemán necesitaba un futbolista que cubriera mucho espacio, un sube y baja permanente, una función mucho más apta para el movedizo luso que para un hombre de área como Núñez.

NUEVE. Para entonces el segundo tiempo transcurría entre los efímeros intentos de los Spurs y las atajadas monumentales de Alisson Becker. En el minuto 68 el árbitro Simon Hooper le mostró tarjeta amarilla a Jota por presunto foul de atrás: error. El taco del futbolista local pega en la rodilla del portugués que lo perseguía de cerca y ese contacto en plena carrera, le hace perder la vertical. Un minuto después el error pasa a ser de Jota. Esta vez efectivamente cometió una falta clara, de atrás, derribando a un rival que se le escapaba: segunda amarilla, roja. Liverpool se quedaba con 9 hombres y Darwin Núñez se quedaba vestido y sin visita, es decir, cambiado para entrar e intentar la super hazaña de llevarse los tres puntos del norte de Londres.

VESTIDO Y...Efectivamente el artiguense estaba al borde de la cancha, listo para irrumpir en el terreno de juego, cuando el luso se hizo echar tontamente. Obviamente en ese instante Klopp tuvo claro que la super hazaña no era ganar el partido para quedar líderes absolutos de la Premier tras la caída del invicto de Manchester City ante el Wolverhampton Wanderers. La super hazaña del 9 contra 11 ahora pasaba a ser el quedarse con el punto de oro que Liverpool, hasta ese momento, venía rescatando heroicamente, así que terminaron yéndose Salah, Díaz y hasta el propio Mac Allister para dar lugar a jugadores frescos que corrieran hasta lo imposible para mantener ese 1 a 1 transformado en preciado tesoro para la disminuida visita.

INFAMIA. De nada le valió el esfuerzo titánico a Liverpool y a su rica historia: no era su tarde. Cuando todo terminaba y el objetivo estaba a nada de lograrse, en el minuto 96, el buscapié de Kulusevski encontró el pie del camerunés Matip, en vano intento de rechazo, y la pelota terminó en el ángulo superior izquierdo del arco de Alisson. Infame para Liverpool, por lo poco o nada que faltaba para el final, por la forma en que llega el gol, pero por sobre todo por los horrores arbitrales y del Video Arbitraje que lo fueron sentenciando a la silla eléctrica mucho antes de la descarga final.



domingo, 24 de septiembre de 2023

EL FABRICANTE DE SUEÑOS

       Darwin Núñez le sigue comprando regalos a los hinchas de Liverpool y estos se los agradecen con ovaciones estruendosas que hacen temblar el viejo templo de Anfield Road y que parecen confirmar que realmente un nuevo ciclo uruguayo está en marcha en la ciudad de los legendarios Beatles. Por supuesto que ellos ni por asomo olvidan las hazañas inigualables de Luis Suárez. Y tampoco comparan, no sólo por aquello tan trillado de que las comparaciones son odiosas, sino porque, en este caso, futbolísticamente hablando, resulta imposible comparar.

Sin embargo hoy los liverpoolenses vuelven a estar felices por obra y gracia de otro goleador nacido muy cerquita del lugar en el que Suárez vio la luz en este mundo. Al despliegue y al genio del argentino Mac Allister, a la magia del egipcio Mohamed Salah y al "diablo en el cuerpo" que tiene el cafetero "Lucho" Díaz, el artiguense Darwin le viene poniendo la frutilla sobre la torta con goles que sellan remontadas o que simplemente definen partidos como el de la tarde del domingo ante el hoy encumbrado West Ham United.

 Con un robo cerca de su propia área, Núñez inició la jugada que él mismo culminó con un taquito en el área rival y con Salah en el piso tras ser claramente derribado cuando era inevitable que aprovechara la asistencia del uruguayo para fusilar al francés Alfonse Areola, cosa que el egipcio concretó igualmente desde el punto del penal. Transcurrían sólo 15 minutos y la acuarela ya iba pintando de rojo el césped de Anfield.

Sin embargo lo cierto fue que cerca del cierre del primer tiempo el siempre inquieto Jarrod Bowen, tirándose en palomita, anotó el empate y complicó las cosas para el dueño de casa. Antes del descanso, un remate de Núñez al primer palo fue neutralizado por Areola. El uruguayo amenazaba, anunciaba que no se entregaba y pronosticaba cosas para el complemento: había tiempo.

A 11 minutos de iniciado el segundo tiempo, el artiguense tuvo el segundo pero tras una media vuelta perfecta dentro del área rival, le pegó tan mal a la pelota como para mandarla de obsequio a la tribuna. No hubo que esperar demasiado, sólo 4 minutos, para que se viera sobre el césped la obra de arte que culminó con el segundo gol del local. El mundialista Mac Allister, un genio vestido de rojo, frotó la lámpara. Núñez levantó la cabeza para seguir la trayectoria del balón surcando el cielo de Liverpool, "picó" calculando el punto de aterrizaje del útil y, sin molestarse en intentar pararlo, le dió en el aire un suave toque corto que alcanzó y sobró para dormirlo en el fondo de la red de Areola.

Cuando a los 85 minutos llegó el tercer gol, el del portugués Diogo Jota, ya West Ham había quedado desarmado. Darwin Núñez es hoy día un factor decisivo para que el Liverpool de Jurgen Klopp, Salah, Mac Allister, Luis Díaz  y compañía, sea el único escolta, a sólo 2 unidades, del aparentemente imparable Manchester City de Guardiola, Haaland y Foden.

Sin embargo Darwin Núñez viene haciendo carrera como fabricante de sueños y, si esto sigue así, cualquier cosa puede pasar.

DERBY. El clásico del norte de Londres se saldó con un empate: 2 a 2. Hasta los 35 minutos el protagonista exclusivo fue Arsenal, con una presión sostenida sobre la salida del rival, pero con el magro saldo de sólo un gol a favor y encima convertido en propio arco por el mundialista argentino, Cristian Romero. Entre salvadas heroicas del arquero italiano del Tottenham, Guglielmo Vicario, y el gol errado casi insólitamente por el brasileño Gabriel Jesús, fortalecieron el viejo dicho de que "goles errados son goles en contra".

Y claro, ni lerdo ni perezoso el capitán de los Spurs, el goleador coreano Heung-Ming Son, apareció casi en la hora del final del primer tiempo, para hacer respetar esa sentencia y poner el 1 a 1 parcial. Arsenal, que no hacía pie desde el minuto 35, encontró un nuevo regalo del "Cuti" Romero, en una tarde de espanto, que seguro el argentino no olvidará: manos arriba, penal clarísimo que Bukayo Saka transformó en el transitorio 2 a 1 para el local.

Sin embargo el vasco Michel Arteta hizo cambios que nadie entendió: entraron el alemán Havertz, quien desde que tiene minutos en su nuevo club es obligado a jugar en una posición en la que no rinde porque sencillamente no la siente y el ítalo-brasileño Jorginho, el mismo que en su primer toque del balón, lo perdió insólitamente propiciando el segundo gol de Son.

Con el 2 a 2 instalado en el marcador, Arsenal, que ya no podía, siguió sin poder, mientras que Tottenham Hotspur, quizás pudo pero prefirió no arriesgar y asegurar el puntito de visita en el Emirates Stadium.

 ATROPELLO. Newcastle United apabulló al local Sheffield United con un 8 a 0 que mucho antes de concretarse había echado del estadio a las tres cuartas partes de la hinchada del dueño de casa.

Más que goleada, fue casi un atropello y un atropello curioso porque, aunque parezca mentira, las "Urracas" del norte de Inglaterra no brindaron una gran exhibición futbolística para llegar a esa cifra, sino que, simplemente, fueron prácticas a la hora de explotar las tremendas falencias de un equipo recién ascendido y con perspectivas demasiado claras de un descenso prematuro, por más que recién esté amaneciendo en la temporada.

Y para que nadie cuestione el ambiente de equipo que reina en los dirigidos por Eddie Howe, debe remarcarse debidamente que los 8 goles fueron anotados por 8 futbolistas diferentes: un récord muy pero muy difícil de igualar. 

lunes, 18 de septiembre de 2023

BANDERA ROJA

 Nueva remontada del Liverpool F.C. Otra vez -una más- el artiguense Darwin Núñez plantó bandera -roja, por supuesto- dijo "aquí estoy yo!" y desde que entró a la cancha a los 56 minutos sustituyendo al neerlandés Cody Gadkpo, fue pesadilla constante para los sufridos defensores del Wolverhampton Wanderers, incluido el debutante uruguayo Santiago Bueno, quien ingresó en su debut a los 65 minutos como lateral izquierdo -fuera de puesto- por el lesionado Ait-Nouri y, como añadido, tuvo la mala fortuna de sellar la derrota de su equipo cuando en el minuto 91 desvió hacia su propio arco un remate del recién ingresado liverpoolense Harvey Elliot.

Todo había comenzado muy diferente. Los "Lobos", lanzados en manada hacia el arco de Allison Becker, con presión asfixiante en la salida del visitante y con dos aviones personificados en el portugués Pedro Neto y en el brasileño Matheus Cunha, no daban respiro a una endeble defensa visitante. Justamente, tras una jugada antológica del extremo lusitano, se pusieron en ventaja muy temprano, a los 7 minutos, a través del toque justo del coreano Hee-Chan.

El problema de los "Wolves" es que la película se les repite todos los fines de semana: arrancan a ritmo de infierno, petrifican al rival, lo dejan impotente a base de velocidad, intensidad y muy buen fútbol, pero fallan una y otra vez a la hora de concretar o de ampliar ventajas y asegurar partidos. Y siempre lo pagan carísimo, sobre todo si el rival es un equipo de linaje y cuenta con un plantel rico por demás, capaz de dar vuelta la tortilla en un santiamén.

En efecto, un minuto antes de dejar su lugar a Núñez, Gadkpo culminó una gran maniobra de Mohamed Salah, empató el partido e hizo caer en saco roto todo lo que había hecho de bueno el local, aunque siempre, claro está, perdonándole la vida al rival como ya se ha hecho costumbre en el equipo dirigido por Gary O'Neill.

Después la dupla sudamericana conformada por Darwin y el colombiano "Lucho" Díaz, quien ya  había ingresado al campo para el inicio del complemento, colaboró en la demolición del local, con activa participación en la remontada final, sin dejar de lado, por supuesto, a un exhuberante Salah -dos asistencias- y a un estupendo Andy Robertson, asistente y ejecutor, respectivamente, del magnífico segundo gol de los dirigidos por Jurgen Kloopp. 

 Un capítulo aparte merece el arranque de la jugada previa al tercer gol de la visita. El control de Núñez utilizando el cuerpo a la perfección, precede a la potencia de un arranque impresionante que pasa, sin avisar, de primera a sexta velocidad con pelota al pie, hasta poner el balón justo para que el egipcio Salah se lo regale al juvenil Elliot. Luego siguió el remate preciso, el roce en Santiago Bueno y el sello de la victoria de Liverpool en el Molineux. 

TEATRO DE LAS PESADILLAS. Brighton cada vez juega mejor, crece en cada partido y esta vez, sin ningún tipo de dudas, dió la nota de la jornada de Premier, castigando duramente la inoperancia absoluta de un Manchester United desnutrido en todas sus líneas, sin capacidad de reacción y superado en todos los aspectos del juego.

Fue baile, fue pesto, así de simple y de contundente. Los dirigidos por el italiano Roberto De Zerbi se pasearon por la cancha, le caminaron por arriba a su rival y con el 3 a 1 final -resultado corto si los hay- terminó haciéndole precio a los del neerlandés Erik Ten-Haag, aunque profanó claramente el templo de Old Trafford, que el sábado pasó de "Teatro de los Sueños" a "Teatro de las Pesadillas".

Facundo Pellistri, junto al hispano-argentino Alejandro Garnacho, ingresó "faltando nada", con "Las Gaviotas" comiéndose el postre tras un picnic bajo la lluvia que resultó sencillamente épico. Aparte del paseo al que su equipo se vio sometido, ofensivamente Ten-Haag apostó todo a Marcus Rashford y, pese a que el inglés fue por lejos la figura del United, navegó remando siempre en solitario, cuando saltaba a la vista que necesitaba la ayuda de dos punteros clásicos. Los tuvo...a los 85 minutos, con el resultado sentenciado y la mitad del legendario Old Trafford ya vacío.

CERO. Chelsea muestra simplemente más de lo mismo en cada partido. Mauricio Pochettino no le encuentra la vuelta a la inoperancia de su oncena. El "Blue" es intenso, aplicado, dinámico, creador de situaciones de gol, todas ellas desaprovechadas, por supuesto.

Un club pletórico de figuras que se retiran frustradas tras cada choque. Los de Stamford Bridge multiplican fútbol, chances, intensidad. El problema es que esa multiplicación siempre les da cero, aún ante equipos tan modestos como puede ser Bornemouth. Un 0 a 0 con pena y sin nada de gloria.

TROSSARD. Otra vez Leandro Trossard le sacó a Michel Arteta las castañas del fuego. Esta vez el belga culminó una jugada colectiva de altos kilates y liquidó el pleito -1a 0- ante el humilde Everton, candidato firme a pelear por la permanencia, una vez más.

En este caso el tema pasa por lo que les cuesta a los "Gunners" plasmar en el tanteador la superioridad incuestionable que muestran sobre la gran mayoría de sus rivales. La identidad que el técnico vasco le ha dado al equipo es clara por demás, no resiste duda alguna, pero a veces parece que el arco rival fuera más chico que el propio.

Por derecho propio, por el antecedente inmediato de ser el sub campeón inglés, Arsenal es el abanderado en la persecución del indiscutido favorito, el Campeón de Europa Manchester City. El equipo de Londres parece aferrarse con uñas y dientes a esa condición, se desespera para no perderle pisada al monarca y eso indudablemente le juega en contra, le pesa y mucho.  


martes, 5 de septiembre de 2023

DE URUGUAY Y DE EGIPTO

No jugó solamente un cuarto de hora, esta vez Darwin Núñez fue titular y nuevamente resultó el jugador más influyente de Liverpool para el contundente 3-0 final con que los de Jurgen Klopp se deshicieron del siempre molesto Aston Villa.

Es cierto que cuando a los 3' el húngaro Szoboszlai colocó un remate cruzado y preciso para abrir la cuenta y el camino para la victoria del local en su reducto de Anfield, facilitó todo lo que vendría luego, porque muchas veces el primer gol -si viene desde el vestuario con mayor razón-  es clave para el desenlace inmediato de cualquier partido de fútbol.

Después Darwin y Salah levantaron la mano como en la escuela, pidiendo así permiso para terminar de cortar la torta. Gran diablura del egipcio por la derecha de su ataque, perfecto pase al artiguense y soberbia "picadita" del larguirucho número 9 por encima del siempre petulante "Dibu" Martínez a quien, como tantas veces, la fortuna le dió una mano gigantesca, de modo que el balón, caprichoso y antipático, se empeñó en darse contra el horizontal del arquero mundialista argentino.

Corrían 22' y Liverpool seguía golpeando la puerta. Otra vez la alianza Uruguay-Egipto apareció sobre el verde. Cuando recibe el pase largo, Salah corre pero ni siquiera mira a Darwin, simplemente le cachetea la pelota para que Núñez le pegue con la derecha. Es discutible el hecho de si en esta ocasión el de Artigas ligó o no ligó, porque el balón da de lleno en el caño izquierdo del arco de Martínez, pero el lateral-volante  de los "villanos", Matty Cash, que corría desesperado de frente hacia su valla procurando un cierre que a esa altura era como mínimo utópico, no pudo evitar "llevarse puesta" la pelota que fue a parar al fondo del arco visitante para sellar un 2-0 bien marcado y bien puesto.

Ya en el complemento y tras no poder darle bien de cabeza a una pelota cruzada desde la derecha que se le fue afuera sólo por un suspiro, en el minuto 55 Darwin regala un anticipo ofensivo perfecto para peinar el balón justo hacia donde entraba Mohamed Salah, quien tuvo que hacer poco más que soplarla para que besara la red del "Dibu", sellar el tercero de Liverpool y contribuir a que el "compadrito" cuidavallas argentino sea hasta ahora uno de los arqueros más vencidos en la presente edición de la Premier League.
 
Por las razones vertidas, cuando a los 65' Klopp decidió sustituir a Núñez, quizás para preservarlo tras el 3-0 que ya era hacía rato irrevocable, la ovación que bajó de todo Anfield fue ensordecedora y estuvo acompañada del clásico "Nunez, Nunez, Nunez!". Sí, claro, sin la "ñ", por supuesto, porque seguramente no nació aún el inglés que pueda pronunciar una letra....que no existe en su vocabulario.

REGALO. El cierre de la fecha fue un regalo que Arsenal y Manchester United hicieron a propios y extraños. Fue un tuya y mía espectacular. Por momentos parecía que se lo llevaba uno y de repente, casi sorpresivamente, la balanza parecía inclinarse para el otro. Hasta el VAR dividió honores, ya que hizo justicia desesetimando un penal -inexistente- que cobró Antony Taylor a favor de Arsenal, pero con el correr de los minutos la tecnología evitó que el hispano-argentino Alejandro Garnacho definiera el pleito para la visita, cuando le marcó uno de esos offsides realmente tan odiosos como absurdos: hombro adelantado o rótula en infracción.

Al final lo definió en los descuentos un derechazo de Declan Rice, el ex capitán de West Ham United, con bonificación incluida por desvío en un defensa que descolocó al arquero camerunés Onana. La gran jugada y excelsa definición del brasileño Gabriel Jesús, de enorme segundo tiempo, simplemente abrochó una victoria "Gunner" que ya estaba consumada y que mereció un festejo eufórico del técnico Michel Arteta, de todo su banco de suplentes y....claro, también de más de medio Londres. 

lunes, 28 de agosto de 2023

DARWINNER

Se termina, se le va el partido a Liverpool. Desde los 28 minutos está con 10 jugadores porque nada menos que su capitán Virgil Van Dijk vió la tarjeta roja tras bajar a un rival que se iba recto hacia el arco de Alisson Becker: último hombre le llaman, por más que según el reglamento arbitral esa no sea la expresión correcta.

Newcastle en su St. James Park siempre es de temer. Y el nuevo rico Newcastle, en su casa, con más razón. Hace temblar, la tribuna pesa una barbaridad. La presión se hace insoportable para el visitante, por más Liverpool que se llame. Con 10 y perdiendo bien por 1 a 0 la remontada parece cosa de cuento chino.

Jurgen Klopp luce resignado, así que el alemán decide hacer cambios casi como por cumplido. 77 minutos y no pasa nada. 77 minutos y está mucho más cerca Newcastle de aumentar la diferencia que su equipo de igualar el partido. 77 minutos y decide que Darwin Núñez salte a la cancha, más que nada por decir que lo intentó todo, que puso toda la carne en el asador o como se le llame en alemán al hecho de quemar todas las naves.

Sin saberlo, sin siquiera sospecharlo, el técnico teutón se jugó todo a ganador, Claro que se enteró de eso cuando sonó el silbato final y nunca antes. Tan sólo 4 minutos más tarde de haber pisado el campo, un mal pase hacia atrás despertó la voracidad de Núñez, quien tras un pique acalambrante, fusiló a Nick Pope, el arquero internacional de "Las Urracas", con potente remate cruzado y rasante. La pelota no pidió permiso y se metió como un bólido junto al caño derecho del arco local.

Fue una locura. Los pocos miles de hinchas "Red" estuvieron a nada de precipitarse de la tribuna a la cancha. Darwin estaba cumplido, Liverpool también. Más no se podía esperar; o quizás sí. Newcastle, ahora malherido, intentó recomponerse. Se lanzó al ataque con caballería, infantería y armada, a la carga sin miramiento alguno pero también sin precaución alguna, al todo o nada.

Y fue nada, porque se quedó sin nada, sin el pan y sin la torta, porque Darwin se les comió las dos cosas, el pan y la torta. Por allá lejos, a la salida de su propia área, el egipcio Mohamed Salah, puso tercera, cuarta, quinta, levantó su barba y sus rulos bien arriba y metió un soberbio pase para que el artiguense se mandara otro pique demoledor, plantando a un pueblo y deserrajando otro mortal balazo cruzado al mismo caño, el derecho, dejando al pobre Pope navegando entre las peores pesadillas.

Si fue locura el empate, el segundo de Darwin hizo que el silencio del St. James Park compitiera con el que, antes y mucho antes que él, tantos y tantos uruguayos han provocado escribiendo su caprichosa historia en distintos estadios del planeta. Claro que ese silencio de sepulcro no fue por cierto respetado por los fanáticos liverpoolenses que creyeron estar tocando el cielo con las manos. 

Posteriormente las redes sociales vinculadas a los de Anfield, daban su veredicto: Darwin Núñez debe ser titular y el neerlandés Cody Gakpo debe ir -de cabeza si es posible- al banco de suplentes. ¿Resistirá Jurgen Klopp la presión y después de la gesta increíble del domingo Darwin continuará "calentando banco"? Véalo en el próximo capítulo, no tardará nada, ésto se juega, como mínimo, todos los fin de semana.

Por ahora y por toda la semana todo será "DARWINNER", tal como muy ingeniosamente titula el Daily Express del lunes, el día después. Y vaya si fue nomás todo a ganador.

martes, 22 de agosto de 2023

FIGURITAS SELLADAS

El hispano-argentino Alejandro Garnacho está inquieto. Durante todo el primer tiempo su permanente movilidad ha venido siendo un gran problema para el flanco derecho de la defensa de Tothenham Hotspur. No lo pueden contener, su velocidad es pesadilla para el dueño de casa y el rubio teñido es potencial carta de triunfo para Manchester United.

Con las cosas planteadas en esos términos se acerca el final del primer período en el norte de Londres. En eso el pibe Garnacho recibe, se perfila y no duda en rematar al arco ahora defendido por el italiano Guglielmo Vicario, sustituto del eterno Hugo Lloris, de quien se dice que su futuro estaría en la Lazio de Roma. El tiro sale bien, tiene grandes posibilidades de colarse dentro del marco, allá junto al caño derecho.

 Es como si la película se detuviera por un segundo mortal. El brazo derecho del mundialista Cristian "Cuti" Romero, inamovible central derecho de los Spurs, se extiende y en el mismo movimiento hasta se levanta, consiguiendo que la pelota rebote en su mano de modo que, en vez de meterse en el trampero, se pierde afuera haciéndole mimos al fierro derecho del arco local.

El árbitro es Michael Oliver, el uno sin discusión posible en el fútbol inglés. Sin embargo, pese a sus credenciales, no ve el claro penal. Es atendible: la rapidez de la acción, el hecho de que perfectamente su visual pudo ser obstruida por los cuerpos de algunos futbolistas u otras razones que puedan esgrimirse.

El oficial del Video Arbitraje para todo, el potencial tiro de esquina tarda en ejecutarse, todos en el estadio remodelado del Tottenham Hotspur esperan -resignados los locales, entusiasmados y expectantes los visitantes- que Oliver sea irremediablemente convocado al monitor sólo para que compruebe que de una u otra manera, con excusas atendibles o sin ellas, "se devoró crudo" un penal monumental.

El convencimiento general domina el estadio, también los confortables ambientes donde la familia está viviendo el partido con alma y vida, así como los pubs con decenas de televisores mostrando una incidencia en la que, como muy pocas veces, hay acuerdo tácito entre los hinchas de uno y de otro equipo. Es un penal enorme, hasta grotesco si cabe la expresión para hacerlo aún más gráfico.

Por todo eso, cuando Michael Oliver, en vez de la seña de que irá a ver la acción en el monitor, elige autorizar la ejecución del tiro de esquina, el estupor es tan grande que ni los futbolistas ni el técnico neerlandés del United, Erik Ten Haag, atinan siquiera a protestar.

El fuego se comenzó a encender en el post partido y en los días que siguieron al encuentro que finalmente los Spurs terminaron ganando por 2 a 0, ya que para Manchester United todo había terminado tras el despojo sufrido, por más que muchos, no sin cierta razón, atinaran a recordar las veces que los de Old Trafford han sido favorecidos por fallos arbitrales a lo largo y a lo ancho de la extensa historia del legendario y laureado club inglés.

Gran parte de la verdad de lo acontecido es que desde el principio, desde el instante mismo de su instalación, los árbitros ingleses han rechazado el VAR. Nunca lo quisieron porque no lo han tomado como una ayuda para su trabajo sino como un estorbo instalado en el camino de su petulancia, de su soberbia, del creerse y, lo que es aún peor, del saberse absolutamente intocables.

Y dentro de esta figura de monarcas sin corona, se destacan con nitidez dos nombres que aparecen como infinitamente más intocables que los demás colegiados: el propio Michael Oliver y el número dos de los árbitros ingleses, el "pelado" Antony Taylor. Debe entenderse, ante todo, que técnicamente hablando son dos excelentes árbitros y eso no admite discusión alguna.

También debe putualizarse que muy difícilmente un oficial VAR se anime a hacerles ver alguna vez a estas dos figuritas selladas del álbum arbitral inglés, que la han embarrado feo. Tal osadía, traducida en llamarles al monitor para hacerles notar un error, podría costarle muy caro al oficial en cuestión, quizás hasta un alejamiento definitivo de las pantallitas.

lunes, 14 de agosto de 2023

LAS APARIENCIAS ENGAÑAN

Corrían sólo 11 minutos cuando Cristian Romero se zambulló como en una piscina y rompió el cero con un frentazo neto. Tottenham Hotspur se ponía 1 a 0 sobre el local Brentford en el oeste de Londres, en el debut de ambos equipos en una nueva edición de la Premier League de Inglaterra. Sus compañeros corrieron presurosos a abrazar al mundialista argentino pero en lugar de hacerlo terminaron pidiendo la asistencia del médico del club. Al menos los gestos fueron claros. Algo raro notaron. Quizás alguna pregunta o reacción fuera de libreto del autor del tanto. Vaya uno a saber qué fue lo que les impulsó, en vez de festejar la conquista, a invocar por gestos a la asistencia.

 Tras ser atendido muy brevemente por la Sanidad de los Spurs, el zaguero se incorporó y se dedicó a esperar, junto a todo el estadio, la decisión final del VAR. Gol!! El argentino lo gritó junto a sus compañeros y a su afición.

 El griego Ange Postecoglou, entrenador de los Spurs de Londres, fue más allá del festejo VAR. No bien el árbitro marcó el centro de la cancha validando la conquista, llamó a Romero con gestos muy visibles. Durante el compás de espera había hablado con el médico del club: el final del partido para el central argentino estaba decretado.

 El zaguero insistió con desesperaciön: "estoy bien, estoy bien, puedo seguir!". Obviamente tuvo que acatar la decisión del técnico basada en el informe médico. Furioso, se sentó junto a sus compañeros en el banco de relevos, hasta que vino la orden de que ingresara inmediatamente a camarines para una revisación más exhaustiva, que incluyó el traslado a una clínica cercana para la tomografía de rigor.

 A pocos minutos de reanudado el partido tras el entretiempo, Romero, muy calmo ahora, regresó al banco para observar los minutos restantes.

 Muchos seres humanos de edad madura piensan que todo tiempo pasado fue mejor. En realidad esto siempre fue así a través de las generaciones. En el mundo del fútbol a los hoy veteranos les gustaba gozar con una pisadita, un sombrerito o una rabona, en épocas en que el futbolista disponía de tiempo y espacio para pensar en deleitar al espectador con esas u otras exquisiteces similares. Y si se le abría la cabeza a uno, veían como lo más normal del mundo que al individuo lo vendaran lo más rápidamente posible y que volviera a la cancha chorreando sangre, con lo cual se ganaba automáticamente la ovación de la tribuna y el título de héroe del equipo.

 Pues no siempre todo tiempo pasado fue mejor y el de Cristian Romero es uno de esos casos que sirven -y mucho- para avalar la afirmación precedente. Hoy la prevención es un elemento imprescindible en el deporte de competencia. No solamente en estos tiempos sería completamente inimaginable que a un futbolista que termina de hacer un paro cardíaco en pleno partido, se le autorizara a continuar jugando, como increíblemente -dicen que, ya que cuesta un montón creerlo- sucedió con Juan Eduardo Hoghberg en el épico Uruguay-Hungría de 1954, sino que la prevención incluye el radiar de un partido oficial a un futbolista que aparentemente se encuentra en perfectas condiciones para continuar en la cancha.

 Hoy día, afortunada y acertadamente, ese "aparentemente" es lo que cuenta, pues a veces las apariencias engañan. Y si no, que le pregunten a Cristian Romero.