lunes, 31 de diciembre de 2012

Magia que cura

Un conjuro, un hechizo, un pase de magia -o dos-, un rival aplastado, un jefe maltrecho pero recauchutado, un capitán resignado a idolatrar a su segundo de a bordo. No hay motín, tampoco derrocamiento, sólo magia, mucha magia. Es la sinopsis o, en términos bastante más modernos, el "avant premiere" de la nueva película del Agente 007 de Liverpool.
En menos de lo que canta un gallo, con dos estocadas cuya concesión máxima fue haberle permitido al espectador atisbar por un segundo el centellear de su espada fulgurante al caer para el golpe definitivo, Luis Suárez terminó de hundir al Queens Park Rangers en lo más hondo de la tabla de la Premier League, un pozo tan oscuro y profundo que no le deja ver la luz de la ilusión. "No, ya no hay excusas, se acabaron" twittea Tony Fernandes, el asíatico propietario del club del oeste de Londres, sumido en la más profunda de la desesperanza.
Llegando la sangre al río, con la apuesta a nombres importantes irremisiblemente perdida, este hombre decidió cesar a Mark Hughes y sustituirlo por el gran Harry Redknapp, uno de los técnicos "bichos" del fútbol inglés, uno de los que -cuidado, sin expresarlo explícitamente porque, que Dios salve a la Reina, después de todo estamos en Inglaterra- todavía piensan que el fútbol es para los vivos y aquel que saque ventaja de su condición de listo merece un crédito especial.
Y Harry la iba llevando. A los tropezones, con dificultades, con picos y con pozos. Pero llegó Liverpool. En realidad llegó Suárez, que es la mejor forma de reventar un esfuerzo, hacerlo trizas en uno o dos segundos. "Es un top, es un gran jugador, imparable e imprevisible" reconoce Harry, de modo que agrega: "Terminado el primer tiempo  (3-0) lo único que me quedaba era evitar que terminara en masacre. Cambié algunas cosas y cerré un poco los caminos hacia nuestro arco, de otra manera podía terminar perfectamente 8 a 0. Alguien podía pensar que, como estaban dadas las cosas, lo íbamos a empatar?"
Paul Jiggins, periodista de The Sun, encabeza así su comentario: "Luis Suárez conjuró una doble dosis de magia para levantar el ánimo de su técnico enfermo Brendan Rodgers. El principal jugador de Liverpool anotó dos veces a la vez que Rodgers se perdió el partido (ante QPR) afectado por un virus".
"Luis es un mago", afirma lisa y llanamente el capitán de Liverpool Steven Gerrard. "Ha estado brillante desde que vino al club, semana a semana nos demuestra que es un jugador top". El histórico capitán de los de Anfield se compadeció de sus rivales del Queen Park Rangers por haberse visto obligados a lidiar con el uruguayo, pero entre risas aclaró que "por lo menos estos muchachos sólo tienen que jugar contra él dos veces por año, nosotros tenemos que bancarlo en los entrenamientos todos los días!"
Detrás de Gerrard, asoma de improviso Colin Pascoe, el Ayudante Técnico de Rodgers, quien el domingo se encargó de dirigir el equipo al costado a la cancha, ante la ausencia obligada del conductor titular. Casi como satisfaciendo una necesidad impostergable de apoyar al capitán en el juicio sobre Suárez, Pascoe exclama: "Es un inconformista, nunca está satisfecho, siempre quiere más, todo tiene que salirle perfecto. Si no es así, se enoja. Es brillante, no tengo palabras para elogiarlo tanto como se merece, además es un verdadero "gentleman".
En los últimos días hay un tema excluyente a la hora de hablar de Liverpool: a quién o a quiénes traerán los dueños en el período de pases de enero para apoyar a Suárez? Es que un tema que en otros clubes se centraría en la incógnita de los candidatos a reforzar el equipo en sus diferentes líneas, en los "Reds" se sintetiza fácil: quién o quiénes llegarán para ayudar al uruguayo? El ex-Chelsea Daniel Sturridge firma en las próximas horas, pero a nadie le parece suficiente. El momento esplendoroso de Theo Walcott, hincha de Liverpool, atrae como un gigantesco imán, pero a la vez parece harto difícil que Arsenal se resigne a desprenderse de su número "14", uno de los que viene arrasando en la Premier de esta temporada.
"Justo ahora que Wenger (Arsene) lo pone de punta, donde tiene que jugar, justo ahora lo vamos a vender?" La desesperación del hincha, entrevistado en la entrada del estadio "Emirates", al norte de Londres, es la mejor predicción sobre lo difícil que resultará impedir que Theo renueve su contrato con los "Gunners"
Quién llegará a Liverpool además de Sturridge? Realmente vendrá alguien más? Y la otra pregunta, tal vez la del millón: cómo influirán los que lleguen en el juego de Luis? Brillará aún más el salteño al diversificarse las marcas de las defensas que lo enfrenten, dejándolo un poco más libre? Por el contrario, el hecho de que aparezcan co-protagonistas desteñirá su estrella y ya no será el Agente 007 o el Superman del equipo? Cuántas interrogantes!

viernes, 23 de noviembre de 2012

Los mediocres atacan de nuevo

La guerra sigue, la persecución también. Las últimas aventuras de Luis Suárez le han hecho ganar demasiado terreno en todos los estratos del fútbol inglés. Todos saben que por el momento -y por sus hazañas también- el pequeño demonio de Liverpool les está ganando a todos. Pero es justamente en este punto que, quien está a pedir de boca para ahogarse, comienza a largar manotones para todos lados buscando otras manos que lo mantengan a flote. Es que el espectáculo debe continuar y si no hay nadie que lo detenga en la cancha, habrá que continuar intentándolo afuera de ella...y al precio que sea.
El Redactor Responsable del Daily Mail, Martin Samuel, tira la primera piedra en la página online del conocido diario londinense. Se levanta el telón, comienza el segundo acto de la persecución; o el tercero? o el cuarto? Es que ya no se sabe bien, se ha perdido la cuenta. Ashley Williams, el capitán del Swansea galés, ha aportado su granito de arena "pegándole" al uruguayo y hasta amenazándolo impunemente desde su Diario de la Premier League. Un perfecto desconocido, un ex-rugbista frustrado que se dedicó al fútbol como segunda opción.
Samuel decide entonces mantener la coherencia en su política de fustigar a Suárez. Es uno de los líderes de este movimiento y no va a abandonar justo ahora, cuando el "7" de Liverpool está acaparando los elogios de propios y extraños, aparte de haber trepado al tope de la tabla de goleadores de la Premier League.
"Puede Luis Suárez ser el Futbolista del Año esta temporada? Por supuesto que no. Debe Luis Suárez ser el Futbolista del Año esta temporada? Bueno, qué otro tiene usted en mente?" Así comienza y así precede el Jefe de Deportes del Daily Mail a la serie de elogios al goleador con la que ocupa los siguientes siete u ocho párrafos de su nota. "Este (el anterior) es un cálculo en crudo ya que se presume que ningún otro futbolista podría convertir la clase de goles que ha hecho Suárez". Samuel no ahorra palabras y se extiende a su gusto y antojo, con detalles elocuentes y gráficos, en el rol clave que el jugador viene desempeñando en su actual equipo. El periodista decide ser tan contundente como Luis: "los siete puntos que consiguió Suárez para su club son los que separan actualmente a Liverpool de los puestos de descenso". En un párrafo posterior culmina preguntándose: "puede haber en este país un futbolista más influyente?"
El desconcierto del lector ya no conoce otro límite que el que podría marcar la locura. Samuel sigue con las loas, no para: "en Liverpool Suárez juega sólo, lo que está haciendo allí está lejos de ser confortable. En Uruguay a Tabárez jamás se le hubiera pasado por la cabeza hacerlo jugar así, como único ariete. En su selección ha tenido a su lado primero a Forlán, ahora a Cavani, pero acá no tiene a nadie, juega y hace todo sólo". Enseguida habla de la posición del uruguayo a la cabeza de la tabla de goleadores de la Premier League: "goleador de la Premier League con dos goles más que Van Persie y también máximo goleador de todas las competencias nacionales e internacionales en las que intervienen clubes de la Premier. Pero la diferencia es: Van Persie tiene a su lado a Rooney, Welbeck y Chicharito Hernández, mientras que Suárez juega en la total desolación".
Enseguida se refiere a conocidas declaraciones del veterano zaguero Jamie Carragher, cuando la semana pasada comparó a Luis Suárez con Lionel Messi y Cristiano Ronaldo. El compañero de Luis había aclarado que su goleador no se movía en un gran equipo como el argentino y el portugués, por lo cual él (Carragher) consideraba que el uruguayo estaba un escalón más arriba que ambos. Increíblemente, Samuel implícitamente da a entender que está de acuerdo con esa teoría, pero se pregunta y luego se contesta: "pero Suárez Jugador del Año? No chance (Sin chance)".
Es la señal de largada. El "pistoletazo" que catapulta a Ussain Bolt a una velocidad del demonio. Se largó, ya puede empezar a escupir el veneno, vía libre para "pegar" arriba y abajo, en la cabeza y en los flancos. Pero si no les gusta el boxeo, hay una modalidad de ciclismo de pista muy apropiada para la ocasión: se larga la tercera? cuarta? o quinta? serie de persecución individual...contra Luis Suárez.
Así Samuel surca por enésima vez los mares del racismo, revive los insultos a Evra, el episodio del no estrechamiento de manos con el francés, los planchazos sin sentido a los rivales, "la tomada de pelo" durante el festejo de un gol a David Moyes, técnico de Everton, archirival de Liverpool, porque éste durante la semana previa al clásico había acusado al "7" rojo de dejarse caer fácilmente en la cancha y, finalmente, lo peor, al menos para Samuel: "y todavía, a pesar del oprobio, Suárez permanece fuerte, no se arrepiente ni se disculpa, no hace acto de contricción. Le importará si el reconocimiento no es suyo al final de la temporada? Probablemente no y  hasta dirá 'Las he tenido peores'".
Y esa es la clave, ahí está el punto. Es una sóla palabra, dos tal vez, pero no más: miedo, pánico. Miedo, pánico, no solamente a las depredaciones que Luis pueda hacer en la cancha, a las marcas con la letra "S", al mejor estilo de la "Z" del Zorro, que pueda dejar en cada rival que lo sufra. No, eso es sólo una parte del miedo. Quizás la mitad. El otro cincuenta por ciento del pánico es para la inconmensurable fortaleza anímica de Luis Suárez, para la obstinación de negarse a pedir perdón por ofensas que nunca cometió, para ese "qué me importa, que sigan hablando, lo mío es jugar al fútbol y rendirle a mi equipo y a mis compañeros". Porque ese espíritu de hierro, esa mente de acero, es justamente lo que le ha permitido a Suárez seguir jugando y triunfando, goleando a rivales y a detractores, superando con esas armas inquebrantables situaciones ante las que otros -una mayoría abrumadora- hubieran sucumbido inexorablemente. Y eso es lo que les da miedo, lo que les produce un pánico incontrolable.
Ese es el sentimiento que invade a los Martin Samuel, al Jefe de Deportes del Daily Mail y a gente como él. A los Evra, a los integrantes del Tribunal Independiente de la FA que condenó a Suárez sin pruebas y sin testigos, a los David Moyes, a los Tony Pulis (técnico de Stoke City), a los ilustres desconocidos como Ashley Williams, a los...mediocres. Porque ellos -y no otros- son los que envidian a los mejores, a los exitosos, a los que todo lo conquistan en la vida con su actitud y con su calidad.

Fuente de información de esta nota: Ernesto Faría -Co-Director de la oraldeportiva.com.uy

domingo, 18 de noviembre de 2012

El sembrador de pánico

Trancada fuerte, en el límite. Corrida vertiginosa, desborde, centro atrás, palomita, golazo de los rojos. Festejo, abrazos, compaces de baile en la mañana dominguera. Es el Regent's Park, en pleno centro de Londres. La entrada principal queda apenas a un empujón del Museo de los Beatles y de su homónimo del místico Sherlock Holmes. Después de mucho verde y montones de flores multicolores, docenas de canchas de fútbol y más allá, pero mucho más allá, el famoso Zoo de Londres.
Final del primer tiempo. Para aquel visitante ocasional es nada más que un partido entre los "Rojos" y los "Verdes". Se va a quedar media horita más y luego continuará disfrutando del milagro del cielo azul, sin una sóla nube. Quizás decida asomarse a la ribera del Támesis, pero aún no lo sabe. No importa, ya lo decidirá.
El arquero de los rojos comenta con el "4" el titular del Daily Mirror. Lo despliega y entonces el visitante puede ver lo que dice: "Luis rey de los rojos? Chelsea confía que puede contratar a Suárez si Guardiola se transforma en su técnico". Impactante, sobre todo cuando las cenizas todavía están tibias luego de la "arrimadita" del Manchester City para intentar quedarse con el jugador más importante de la Premier League. Y claro, es entendible, luego de sus dos nuevos sablazos, esta vez partiendo al Wigan por la mitad, es comprensible que hagan cola por el nuevo goleador absoluto de la mejor liga del mundo. El ostentoso Robin Van Persie ya le mira el número al uruguayo, ha quedado segundo en la tabla de goleadores.
Para el visitante la letra chica de la nota pasa a ser cuestión de aguzar el oído. De todos modos, a medida que el arquero de los rojos avanza en la lectura, se nota que el "4" pide el cambio en cualquier momento. Su expresión denuncia que su ánimo para enfrentar el complemento no es exactamente el ideal. Pánico? Puede ser pánico? El arquero lee en voz alta: "Chelsea quiere a Luis Suárez y se da cuenta que la estrella puede aterrizar en Stamford Bridge (estadio de Chelsea) si coloca a Pep Guardiola como técnico".
No, definitivamente el "4" no podrá reingresar al campo. Es que está lívido, más que pálido, blanco casi transparente, malherido. En ese momento, más que el receptor de una nota-bomba que un compañero de equipo le está leyendo, mucho más que eso, es la muestra viva del pánico de un hincha de Liverpool. "Otra vez?" atina a balbucear, sólo para agregar: "pero si todavía no pasaron ni dos días que Mancini dijo que no le interesaba Suárez. Sí, ya sé que no es cierto, pero al menos se dio cuenta que ni Liverpool lo vende ni Luis quiere irse, entonces, para salvar la dignidad, qué otra cosa iba a decir? Pero esto no me lo esperaba, lo peor es que si Abramovich (Roman, dueño de Chelsea) lo quiere, se lo lleva".
La tortura para el "4" sigue. Está enmascarada en una simple lectura de una crónica escrita. El arquero no perdona. Es que no ha tenido trabajo durante el primer tiempo. Los verdes no le han llegado nunca, así que ha tomado la decisión de divertirse con su compañero de equipo: "el representante de Suárez es Pere, hermano de Guardiola y Liverpool teme que ese vínculo terminará forzando la salida del uruguayo".
El "4" niega con movimientos de cabeza: impotencia total. Pero el torturador no parará hasta que el árbitro llame a los actores para reiniciar el encuentro: "Roman Abramovich quiere a Guardiola como nuevo técnico y sueña con juntar a Suárez con el goleador del Atlético de Madrid Radamel Falcao. Si bien Mourinho, quien se mantiene en buenos términos con Abramovich, adoraría vincularse nuevamente a Chelsea y además mantiene a su hija Tita estudiando en un colegio de Londres, los hinchas azules piensan que Guardiola es la mejor opción siempre y cuando el catalán pueda garantizar la firma de Suárez".
El "4" vuelve a la cancha. Se arrastra, así que lo pasan como a un poste. Al arquero la "judeada" le resulta un perfecto boomerang. Los "verdes" resucitan como Lázaro y terminan ganando de atrás: 2 a 1. Los goles, claro está, ambos, vinieron por el lado del "4" rojo, el hincha de Liverpool aterrorizado.
Moraleja: Luis Suárez siembra el pánico en extraños y...en propios.

lunes, 12 de noviembre de 2012

LuIS the man

 Claro que es prensa amarilla, quién puede dudarlo? Sacando al épico The Times y a unos pocos más, la mayoría restante vive del sensacionalismo.
Pero justamente esa faceta es la carta ganadora que la prensa inglesa juega para captar al lector, fundamentalmente a Juan Pueblo, quien exige poco y pide aún menos. "Otra vez lo mismo, otro lunes con Luis Suárez en la tapa, es que no hay nada más de que hablar en el fútbol inglés?", exclama exasperado Joleon, hincha rabioso de Manchester United, a la vez que arroja a un lado de la mesa, con manifiesto desdén, el Suplemento Deportivo de The Sun.
El pub, ubicado en White City, muy cerca de los estudios centrales de la BBC, en el oeste de Londres, hierve de gente. Por eso es que hay periodistas, muchos, unos haciendo un alto en sus tareas, otros de recalada antes de irse a descansar a casa. La cuestión es cumplir con el ritual y tomarse la cervecita en cuestión en compañía de colegas y amigos.
Ringo es de Liverpool. No, no es baterista ni tiene nariz prominente, pero se llama igual que el Beatle y es del mismo sitio. Toma el diario que Joleon arrojó a un lado y elogia el ingenioso título que acompaña el cabezazo letal del 7 de Liverpool y el salto de su festejo solitario frente a su tribuna. Dice "miren qué bueno está, 'Luis SOARez' dice, ja, ja, sí, está muy bueno". Es que "Soar" significa en español elevarse, saltar, llegar bien alto, casi tocar el cielo con las manos. Y sí, serán amarillistas, pero también son muy ingeniosos e imaginativos, como pocos en el mundo.
Jermain cierra el trío en la mesa. Es fanático del cuadro del barrio, el Queens Park Rangers, uno de los colistas del torneo, jugado a todo en lo previo pero quedándose con nada hasta ahora en la Premier League. "Pero es que tienen razón Joleon, es imparable, mirá lo que dice José Enrique (el lateral español de Liverpool): 'Luis es asombroso, es el jugador clave que tenemos'.
Enseguida los amigos se centran en la estadística, tan contundente como asombrosa, que publica el diario. Ringo los guía: "miren, Suárez le costó 20 millones de libras a Liverpool y convirtió 32 goles en 68 partidos; por Torres (Fernando ex-Liverpool) Chelsea pagó 50 millones pero sólo hizo 18 goles en 84 partidos, no se puede creer!" Jermain asiente efusivamente mientras Joleon permanece con la vista fija en la espuma de su cerveza, ya completamente resignado.
Ringo está disfrutando a pleno el momento. Pasa las hojas, llega a la doble central y ríe con ganas. Enseguida pregunta pero sin esperar una respuesta que resulta obvia: "lo más importante en un Suplemento Deportivo es la tapa y la doble central, es así o no? Y despliega el diario triunfalmente. El título ahora dice 'LuIS the man", algo así como "Lu ES el hombre", aunque claro, en inglés queda perfectamente sincronizado. Nuevamente el ingenio periodístico para destacar al futbolista más importante, por lejos, de esta Premier League.
Al costado de la doble página Suárez le dedica a su hinchada el empate ante Chelsea, apuntándolos con su índice izquierdo. Sobre su indumentaria roja, camiseta y pantalón, descansa una estadística tan completa como expresiva, que habla por sí sóla de sus hazañas desde que llegó a Inglaterra en enero de 2011 hasta la última depredación que llevó a cabo el domingo 11 de noviembre.
En el texto el periodista describe al detalle la participación de Luis en el empate de Stamford Bridge. Al final opta por ser tan contundente como el uruguayo y exclama, más que escribe: "dónde estaría ahora Liverpool sin Suárez? Si tan sólo se llegara a lesionar el club se vería en un grave problema!".
Ringo se hace el canchero, sonríe socarronamente. De todas maneras la posición de su equipo en la tabla no lo ayuda demasiado, pero igual decide disfrutar el momento. Es la gran oportunidad para burlarse un poco de sus amigos y no la va a desperdiciar. Joleon sigue serio, no se le mueve un pelo. Jermain, neutral, objetivo, toma la posta y regala otro enfoque del tema: "acá queda claro que la gran víctima del domingo es Fernando Torres, la estadística habla por sí sóla y el periodista termina de matarlo. Miren acá, miren lo que dice: 'después que el español tuvo otra mediocre jornada, los hinchas de Chelsea se deben haber preguntado cómo sería el panorama ahora, si en lugar de Fernando Torres Suárez hubiera sido el que dejara Anfield (reducto de Liverpool) por Stamford Bridge (estadio de Chelsea)".
El brasileño Ramires lo empujó y lo hizo caer sobre la rodilla de John Terry. El capitán de Chelsea completó su desgraciada temporada con una seria lesión que lo marginará seguramente hasta mediados de 2013. Más tarde terminó festejando su gol sólo, tete a tete con sus hinchas, mirando sorprendido cómo sus compañeros ni se acercaban y en cambio abrazaban a Carragher por su participación previa en la jugada.
Lo aman, lo odian, lo idolatran, lo rechazan. Nadie sabe todavía demasiado bien qué pasó en ese festejo de gol, hasta los twits al respecto brillan por su ausencia y eso ya es mucho decir. Pero todos hablan de él, nadie puede ignorarlo, se lo tropiezan a cada paso, él se los lleva puestos a todos cada fin de semana, no deja paso al silencio. Es el futbolista más importante del fútbol inglés, de la Premier League, la mejor liga del planeta. Es "Luis SOARez", el que levanta vuelo, el que corre por las nubes perpetuas de esta parte del mundo. O también es "LuISthe man", el único, el mejor. Y ahora sí, uno de los dos goleadores que tiene la Liga Inglesa.

martes, 6 de noviembre de 2012

Super Suárez

El periodista se toma el tren a Londres. Las combinaciones que le sirven le indican que la mejor elección es abordar el que tiene más paradas, así que para matar el tiempo le echa mano a un diario que alguien ha dejado abandonado en el asiento. Leer las noticias cuesta tan barato en Inglaterra -sólo unos 5 o 6 pesos uruguayos- que los vagones, al vaciarse de gente tras viajes generalmente largos, quedan poblados de periódicos ya leidos por decenas de ojos. "Zapatero a tus zapatos", piensa aquel periodista y da rienda suelta a la lectura.
Quince minutos después el hombre deposita el diario en el asiento vecino. El asombro se refleja claramente en su cara. Enseguida suben dos muchachos jóvenes y uno de ellos se pone a leer la misma nota que extasió al periodista. Al rato se dirige a su compañero, quien había estado acompañándolo en la lectura del artículo y le comenta: "no te hace acordar a esos malos de las películas que terminan conquistándose al espectador y al final todos hinchan por él para que no lo agarre la policía? El otro suelta la carcajada, el periodista sonríe. La metáfora es perfecta, el tema es tener el ingenio de ese joven para sacarla a luz.
La tapa del Suplemento Deportivo del The Guardian dice: "Super Suárez". Y hasta se preocupan de ponerle el tilde a la "a", algo inédito en cualquier publicación del Reino Unido ya que, como se sabe, la figura del tilde no existe en el idioma inglés. Claro, el periodista se había olvidado que era lunes, ya que sabe perfectamente que, desde un buen tiempo a esta parte, todos los lunes la prensa deportiva inglesa tiene reservado un muy buen espacio para explayarse a gusto sobre lo bueno, lo malo y lo insólito que Luis Suárez ha hecho durante el fin de semana anterior, ya sea sábado o domingo, según el día que le toque jugar a Liverpool.
Una semana atrás lo bueno había sido el gol que Luis le había marcado al local Everton, el clásico rival, lo malo -esta vez no era de su parte- era la conquista que le fuera infamemente anulada por el línea en el último segundo de los descuentos y lo insólito -y hasta pintoresco- era la celebración del primer gol de la visita, que todos llamaron "el festejo de la zambullida", concretado por el uruguayo en las mismas narices del técnico rival, David Moyes, quien durante la semana se había entretenido alertando al árbitro del partido para que no cayera en las triquiñuelas y engaños del 7 de Liverpool.
Esta vez el titular de The Guardian está acompañado por una foto gigante de Suárez, que tras el épico gol convertido a Newcastle, corre hacia la mitad de la cancha con la pelota bajo el brazo y haciendo claras señas con su dedo índice girando cerca del labio, de que sigan hablando que mientras tanto él continúa haciendo goles.
En la nota Brendan Rodgers se ocupa de remarcar que "Suárez es inmarcable", a la vez que aclara que "sólo Messi puede hacer lo que Luis hizo hoy". También promete solemnemente que para el período de pases de Navidad le va a traer muy buena compañía a su número 7. Claro, todos saben que Suárez en Liverpool cocina, pone la mesa, sirve la bebida, lava los platos, teje, cose y lustra los muebles. En buen romance, está más sólo que el uno, así que Rodgers decide abrir el paraguas, no sólo porque vive en Inglaterra, sino también para protegerse de otra lluvia, la de las críticas que le caen encima debido a la soledad con que juega, hace y deshace, su mejor jugador.
Mientras tanto, el zaguero argentino de Newcastle, Fabricio Coloccini, sigue teniendo pesadillas luego de la comida pesada que el domingo Suárez le embutió, en una de las peores tardes que ha conocido el actual capitán del club blanquinegro del norte de Inglaterra. Y lo peor es que, cuando se despierta, tiene que digerir las ácidas críticas que se ocupan de calificar su agresión a Suárez como cobarde y asesina. Al menos Rodgers se apiadó de él: "Coloccini ha sido por años un buen zaguero de Newcastle, pero Luis es un goleador de clase mundial, un top, es imparable y cuando está enchufado como hoy (el domingo) es capaz de provocar y frustrar a cualquiera que intente pararlo".
No está en la nota de The Guardian, pero David Beckham se suma a la legión de admiradores del uruguayo: "la acción del gol es increíble, es asombroso cómo baja la pelota corriendo a toda velocidad y en una posición completamente incómoda y todavía le da para quebrar la cintura y dejar sentado al arquero. Y conste que odio elogiar a alguien de Liverpool porque soy hincha de Manchester United".
Los dos muchachos se bajan. Ya no comentan la nota pero lo estuvieron haciendo durante un buen rato. Quedan el periodista y el diario. En la tapa Suárez sigue festejando su super gol. Es lunes, día de hablar del Agente 007 de Liverpool. De lo bueno, lo malo, lo lindo y lo feo que hizo el fin de semana.

miércoles, 31 de octubre de 2012

El nuevo miedo de Halloween

El nuevo Halloween viene con otra imagen. Tanto en las redes sociales como en algunos diarios ingleses, un ingenioso dibujo reproduce un contorno familiar en una pose no menos habitual y conocida, mientras que más arriba el nombre de Luis Suárez resalta en grandes letras blancas sobre una suerte de nubarrones, tan oscuros que, de ser reales, darían miedo.
Y justamente esa es la palabra clave: "Miedo". En Inglaterra Luis Suárez mete miedo y ellos, los locales, no tienen ningún interés en ocultarlo. Al revés, lo divulgan, aunque sea aplicando una dosis de humor inglés, al asociarlo a la tradicional fiesta del 31 de octubre.
Ocultar el miedo que le tienen? Al periodista del Daily Mail, Ian Ladyman, la idea ni se le pasa por la cabeza. El hombre está en otra, mira más allá de sus narices, se da cuenta que detrás del rechazo, las críticas y la persecución está precisamente el miedo. Y qué miedo!
Por donde se lo mire, el material de la página 76 del martes 30 de octubre de esa publicación londinense, no tiene desperdicio, entre muchas cosas, porque desnuda la verdad que se esconde detrás de la repulsión a Luis Suárez: una vez más, el miedo.
"Quince minutos antes del final del clásico de Merseyside (Everton-Liverpool), el hombre sentado delante mío se dio vuelta y confesó su presentimiento: 'Suárez tendrá una chance más y ganará el partido'. Como sabemos ahora el hombre acertó y erró al mismo tiempo. El uruguayo tuvo su gran chance pero sólo para que el asistente se la negara infamemente. Claro que ese horror del línea no sirvió para quitarle de la cabeza a nadie que Suárez es el tipo de jugador al que no se le puede sacar los ojos de encima, ya que es capaz de producir mágicamente, en una fracción de segundo, el momento que pone el punto final a la novela"
Ese comienzo de la nota de Ian Ladyman, es sólo el plato de entrada. Lo que sigue, el plato central, es tan jugoso como pueda serlo un buen entrecotte de carne uruguaya de exportación. "Al técnico de Everton, David Moyes, no le gusta Suárez. Tampoco al conductor de Manchester United, Sir Alex Ferguson. Pero ellos no están sólos en esa aversión porque verdaderamente 'la foja delictiva' de Suárez es demasiado larga para un futbolista que no ha cumplido todavía los dos años jugando en Inglaterra". Enseguida el periodista pasa a meter el dedo a fondo en la llaga: "Moyes se equivocó al sugerir que jugadores como Suárez alejan a la gente del fútbol. La verdad es lo opuesto porque Suárez tiene ese temperamento difícil y complicado que a menudo caracteriza a los grandes deportistas en el mundo". Y claro, a continuación Ladyman los pasa a nombrar y resulta que hay británicos -al menos un par- en esa selecta lista. Pero lo realmente cómico del concepto que sigue es que está ligado, involuntariamente claro está, a un famoso dicho de un técnico uruguayo de excepción, un personaje de la historia de nuestro fútbol, el gran "Pulpa" Etchamendi. Cierta vez, al responder a la pregunta de un periodista sobre la personalidad rebelde y díscola de Julio Montero Castillo, en aquel épico Nacional del '71, se despachó muy suelto de cuerpo: "pero mire que yo no lo quiero para yerno sino para que juegue al fútbol, eh". Al respecto, el hombre del Daily Mail se expresó de la forma que sigue: "John McEnroe, Eric Cantoná, Roy Keane, Paul Gascoigne, no eran en su momento hombres con los cuales usted casaría a su hija. Pero hubiera usted pagado lo que fuera para verlos en acción? Por supuesto que sí, verdad? Y a cada rato si fuera posible".
 "Los mejores siempre representan una amenaza al asecho para sus rivales, incluso cuando son perseguidos y están en inferioridad de condiciones debido a eso", continúa Ladyman, solo para agregar que "esto es lo que Suárez hace acá, así provoca la esperanza que su gente (los hinchas de Liverpool) siente cuando lo ven  ponerse al cuadro entero sobre sus hombros, ir a cada pelota pletórico de confianza y energía física y mental. Y eso pasa aún cuando ellos saben muy bien que todo está en su contra, a la vez que esa es también la razón por la cual él (Suárez) hace sentirse muy incómoda a gente como Moyes y Ferguson".
Ian Ladyman reconoce también que Luis Suárez ha cometido -y aún comete- algunos errores dentro y fuera de la cancha, pero que no se trata de cosas que no puedan corregirse a tiempo. Esa tarea Ladyman se la encomienda al técnico de Liverpool, Brendan Rodgers. "Darle a Suárez el balance que necesita debe transformarse en su gran desafío", finaliza.

lunes, 29 de octubre de 2012

Un 007 uruguayo

Corre sin freno, esquiva los brazos de sus compañeros, ríe sin parar. Al principio parece sin rumbo, pero enseguida aparece la meta: el cuadrado marcado fuera de la cancha dentro del cual se ha ubicado durante una década David Moyes, el tercer técnico más antiguo del fútbol inglés. Llegado al destino,  salta y cae tan pesada como aparatosamente junto a la línea del outball, a escasos dos metros del conductor del Everton y todo su séquito. Moyes sonríe. Forzadamente, pero sonríe. Sus ayudantes se agachan y le dicen de todo. Los hinchas del local salen como por milagro del impacto del mazazo del gol de apertura, así que se levantan como impulsados por un resorte y sus caras se deforman por la furia y los terribles insultos que le dedican.
Antes, durante la semana, a pocas horas del derby de Meresyde, David Moyes se había entretenido calentando la olla a presión: "Andre Marriner (árbitro del Everton-Liverpool del domingo pasado) deberá estar muy atento porque en el último derby jugado en Godison Park (estadio de Everton) sufrimos una expulsión injusta ya que Luis Suárez se tiró aparatosamente sin ser tocado por nuestro jugador. Espero que esto no se repita".
El uruguayo remata fuerte y rasante, la pelota da en la pierna derecha del lateral de la selección inglesa Leyton Baines y se mete en el arco del americano Tim Howard. Es gol en contra pero a Luis no le importa eso, lo toma como si fuera de él, así que decide que es hora de revancha. Corre, ríe y se zambulle casi a los pies de Moyes como diciéndole: "tomá, mirá como me tiro, te clavo y me tiro, viste?"
Es cierto también que, con mucha cancha, el conductor de Everton declaró luego públicamente que "fue gracioso (el festejo), yo como jugador lo hubiera hecho, pero lo va a tener que repetir frente a muchos técnicos (que también lo fustigan casi a diario)".
Everton lo remonta casi fácilmente. Del vertiginoso 0-2 inicial fuerza rápidamente un 2-2. Liverpool se pone a remar de nuevo. En la mitad del segundo tiempo Suárez pisa inexplicablemente al lateral derecho de Everton. El pie del defensor se dobla pero, casi por milagro, no se quiebra. Feísimo, pero sobre todo sin sentido. Andre Marriner, el juez, sólo le muestra amarilla al salteño. Luis se disculpa con el agredido y palmotea al árbitro, no se sabe si por condescendencia o, lo más factible, por agradecimiento.
Sebastián Coates, que había ingresado desde el comienzo del segundo tiempo para reforzar una defensa que temblaba, pega un salto tremendo. Dada su enorme estatura el brinco le da hasta para inclinarse sobre la cabeza del zaguero de Everton, la cual queda entonces a la altura del ombligo del gigante rubio, cuyas manos se apoyan en la espalda del defensor aunque sin llegar a desequilibrarlo. Con el cabezazo hacia abajo del ex-Nacional, el tiro libre maestro ejecutado tres segundos antes por el capitán Steven Gerrard termina en los pies de Suárez quien lo impulsa como bala de cañón hacia dentro del arco de Howard: golazo por donde se lo mire y, sobre todo, legítimo, intachablemente legítimo.
En otro partido trascendente "Chicharito" Hernández, el mexicano, anotó el tercer gol del visitante Manchester United casi en la hora de finalización del choque ante el líder Chelsea. Volvía tardíamente del offside, tocó de primera la pelota y definió un partido clave, pero luego todos estuvieron de acuerdo en que la jugada fue tan rápida como la luz, que la posición adelantada de Hernández era realmente muy "fina" y, como si fuera poco, la visión del línea estaba claramente dificultada por la presencia de varios futbolistas.
En cambio en el gol anulado a Suárez, los expertos en materia referil calificaron de "Horror", mucho más que de "Error", el fallo del juez de raya. "Inexcusable", expresó públicamente un connotado miembro de lo que en nuestro Uruguay sería el Colegio de Arbitros. Y agregó para rematar, o más bien para rematar al línea: "al menos yo, no se por qué cobró offside, era demasiado clara la licitud de la jugada".
Sea como fuera, otra vez y van...Luis Suárez es el tema y la comidilla de los medios ingleses el lunes después de una nueva y -como siempre- apasionante etapa de la Premier League. La diferencia es que, hoy por hoy, el cócktail, tan cargado y explosivo como siempre, es todavía más variado 
que de costumbre. Una medida de veneno, la misma de todas las semanas aunque esta vez justificada, por el pisotón descalificador que mereció la roja pero solo ligó la amarilla. Una medida de simpatía por la zambullida con buceo incluido delante de la corte de Everton. Y, al final, esta vez hasta entró una medida de compasión por haber sido víctima de un "horror" injustificable del primer línea.
El lunes después todos hablan de Luis Suárez. Siempre es igual, lo odian, lo aman, lo admiran, lo rechazan, le temen, lo respetan. Pero hablan, siempre están hablando de Suárez. Pero lo más sugestivo es que, aún antes que empiecen los partidos de Liverpool, ya saben que van a terminar hablando del uruguayo. Como ayer en la previa del clásico de Meresyde, cuando a alguien con mucha imaginación -algo normal en Inglaterra cuando se trata de armar cualquier tipo de producciones- se acordó que este mes se están conmemorando los 50 años del inolvidable y épico personaje creado por el novelista Ian Fleming. Sí, adivinaron. En la previa de Everton-Liverpool una mágica mente creadora le quitó a Luis Suárez el mote de "Pistolero" y se lo cambió por el de "Agente 007". Las imágenes mostraban el número en su espalda y encontraban los movimientos más adecuados del goleador para combinarlos con la clásica música de las películas. Fue la tarde en que apareció un James Bond uruguayo. Lo que nos faltaba, no?