El línea levanta su bandera y hace la denuncia al árbitro: "juez, mire, este adolescente taiwanés se murió repentinamente de un paro cardíaco, ya venía pasando ésto con nepaleses y asiáticos en general, son como 300 que han pasado ya a mejor vida. Diga mister, cuál será su decisión en este tema?"
Será entonces cuando Josepp Blatter bajará al lugar de los hechos y sin vacilar declarará al fútbol como una entidad absolutamente impotente para solucionar éstos temas, así que dirá sin más tapujos: "las empresas son responsables por sus trabajadores, no la FIFA". Como música de fondo para sus palabras, los esclavos que por un mísero salario continúan edificando la infraestructura del Mundial de Quatar 2022, por muerte (literalmente hablando) el más inmoral de la historia, seguirán cayendo como moscas. Algunos caerán de los andamios, otros morirán aplastados como cucarachas, otros de simple inanición, pero todos sin excepción continuarán siendo víctimas de condiciones tan increíblemente infrahumanas como pueda ser posible en estos albores del siglo XXI.
ATROZ. Pero es obvio que el amigo Blatter duerme muy tranquilo, con una placidez tal, que lo lleva a ignorar olímpicamente las denuncias y advertencias de las organizaciones de derechos humanos que están en contacto directo con el tema, Se calcula que cuando comience a rodar el balón en Quatar 2022, los muertos durante las obras de construcción de estadios e infraestructura, serán 62 por cada uno de todos los partidos que se vayan a disputar hasta la final de esa magna justa continental. Quizás la solución para el dictador sería que cada futbolista usara 62 brazaletes negros en cada partido que le tocara disputar. Pero "Cuidado con el perro!", mucho ojo, porque si a los jugadores o a las federaciones se les ocurriera tomar ésta medida sin la anuencia de FIFA, el castigo podría ser gravísimo, realmente feroz, mientras que en casos como la muerte de esclavos el organismo rector del fútbol actuaría mucho más relajadamente, claro está.
"Sres. ésto no es Disneylandia", le increparon los organizadores del Mundial Quatar 2022 a camarógrafos y periodistas de la BBC de Londres, mientras filmaban y comentaban horrorizados las condiciones deplorables en las que trabajaban los obreros. Y agregaron: "sres., nosotros los vamos a guiar en la recorrida, no se preocupen, ustedes verán que las condiciones en que trabaja el personal de las obras están por debajo del standard normal, pero eso es ahora y queremos que lo comprueben personalmente, porque justamente estamos embarcados en mejorar eso y obtener el saneamiento que ellos merecen". Luego de esta brillante exposición de conducta sociópata, insuperable por cierto, los anfitriones se despacharon con el broche de oro: "bueno, y ahora que han echado un rápido vistazo a todo ésto, los esperamos en el piso 170 del edificio 'Diamond', para ofrecerles un cóctel de agasajo".
"Honrado de haber conocido al Rey y al Primer Ministro de Bahraim y muy alentado por el apoyo que nos darán para el papel que el fútbol puede jugar para traer la paz a la región", había declarado Blatter en su momento. La única respuesta posible sería "que tengas mucha suerte en ésto, fútbol! Pero qué vas a hacer acerca del Estado Islámico? Lo vas a cazar en offside?".
BOICOT. Es obvio que en esta atrocidad FIFA no está con las manos atadas ni tiene por qué lavárselas tampoco. Al respecto la periodista Marina Hyde, del matutino The Guardian de Londres, explica que en su concepto la sóla amenaza de cancelar la sede para 2022, cambiaría instantáneamente la vida de éstos desgraciados seres humanos, ya que Quatar sabe que puede hacerlo y si ve que su Mundial está en peligro, las condiciones de esta gente mejorarán sensiblemente. Hyde agrega que normalmente los "boicots" son para situaciones extremas, pero "si 62 muertos entre la gente pobre por cada partido del Mundial 2022 que se dispute, no es una situación extrema, díganme otra!".
El portugués Luis Figo renunció finalmente a su candidatura para la presidencia de FIFA, alegando falta de transparencia, así como la existencia de dirigentes de algunas federaciones que tienen dos caras como el queso al momento de opinar sobre las actuales autoridades del organismo rector. También dijo muy claramente que no se presentará a un acto eleccionario que no será tal, sino una mera farsa.
"Lucho", te animarías a decirle a Marina Hyde, periodista del The Guardian de Londres y autora de un informe tan real como escalofriante, que "los Reyes Magos son los padres?".
Nota del redactor: esta nota está enteramente basada en el brillante y crudo informe de la periodista del matutino The Guardian de Londres, Marina Hyde.
jueves, 21 de mayo de 2015
jueves, 14 de mayo de 2015
El círculo vicioso de la inmigración
La rápida escalada de la economía británica, tras la peor recesión vivida desde los albores del siglo XX (1 siglo), está ahora en claro peligro por el altísimo índice de inmigración que se ha venido dando desde 2004, cuando Tony Blair, el líder laborista entonces Primer Ministro, abrió de par en par las puertas del Reino Unido, tirando abajo como un castillo de naipes todas las restricciones laborales existentes hasta ese momento. La nube de gente venida desde otras tierras por un futuro mejor, no ha hecho otra cosa que bajar la demanda de puestos de trabajo y, por simple decantación, reducir los salarios a la mínima expresión posible, provocando que el poder adquisitivo de la población sea cada vez más bajo, todo lo cual es insostenible para cualquier país que pretenda mantener su economía en un crecimiento progresivamente aceptable.
Max Carney, el principal del Banco de Inglaterra, ha sido dramáticamente claro en las últimas horas en expresiones vertidas desde el corazón de la City, en el centro de Londres. Casi 5 millones de inmigrantes, de los cuales tan sólo 2 millones (menos de la mitad) provienen de países de la Unión Europea, de los cuales un buen porcentaje se dedica a cobrar beneficios sociales, entre ellos el seguro de desempleo, configuran nada menos que la sexta parte de la población potencialmente trabajadora del Reino Unido. Polonia, cuya lengua es por lejos el segundo idioma hablado en estas tierras, encabeza largamente la lista de naciones del Este de Europa que se han hecho con unos 942.000 puestos de trabajo en Inglaterra, Gales e Irlanda del Norte.
ACCION. Estos crudos números de la Oficina Nacional de Estadísticas constituyen la fuerza de avanzada principal en la misión de cortar la inmigración, tarea que hace tiempo se ha impuesto el gobierno Conservador de James Cameron quien, alentado por su triunfo electoral de la semana pasada, ya está demandando que Bruselas (sede de la Unión Europea) cambie las reglas y le permita cortar radicalmente el número de inmigrantes al Reino Unido. Y el arma más poderosa que tiene Cameron es la desesperación de los líderes europeos continentales para que los británicos no abandonen la Unión Europea, ya que los necesitan para amortiguar el deterioro socio-económico de sus países y del propio euro.
La explicación para que el mercado laboral británico sea tan atractivo tanto para los inmigrantes provenientes de países de la Unión Europea como para los que, incluso viniendo de otros puntos del orbe obtienen visas de trabajo, es en parte la aceptación de trabajadores más veteranos, ya que por ley está tajantemente prohibido el rechazo de una solicitud laboral, basándose exclusivamente en la edad avanzada del postulante. También el estar dispuesto a trabajar más horas de las usuales 40 semanales, es otro aspecto que acrecienta las posibilidades del aspirante a un puesto laboral, aunque generalmente ésto sucede en ramos en los cuales la remuneración es extremadamente baja.
CIRCULO VICIOSO. Y justamente, el estar amparados por esa desmedida oferta de mano de obra foránea, provoca una lógica ausencia de presión sobre los empleadores para subir los sueldos de los trabajadores, A su vez esos bajos salarios no permiten a la gente común enfrentar un costo de vida que ha ido creciendo vertiginosamente, catapultado casi con violencia por un alza desemesurada de los ya de por sí altos alquileres de las viviendas. Otra vez, la inmensa oferta con la que cuentan, permite a los propietarios de casas y apartamentos fijar precios que son casi inmorales por inmuebles que, en muchos casos, tienen carencias básicas que impiden que el ocupante de los mismos disfrute de una calidad de vida básicamente aceptable. El precio desorbitante del transporte, especialmente de los trenes y del Metro londinense, completa el drama del trabajador. Las buenas intenciones de Tony Blair en 2004, o su inconciencia, según como quiera mirársele, comenzó a dibujar un círculo vicioso que ahora, casi con la fuerza de la desesperación, David Cameron intenta borrar a toda costa,
Llega al Reino Unido en busca de un futuro mejor, pero a través de esas mismas puertas abiertas de par en par, el malón que se le une y que está en su misma situación, crea un exceso de inmigración que conduce a todo lo anteriormente descripto. Los excesos nunca son buenos, por lo cual, con el objetivo mínimo de mitigarlos, Cameron tratará de presionar con el peso de la economía británica entre sus pares de Bruselas.
Nota del redactor: esta publicación está basada en el informe de las páginas 1 y 4 del Daily Mail del jueves 14 de mayo de 2015, elaborado por los periodistas Ian Drury y Hugo Duncan.
Max Carney, el principal del Banco de Inglaterra, ha sido dramáticamente claro en las últimas horas en expresiones vertidas desde el corazón de la City, en el centro de Londres. Casi 5 millones de inmigrantes, de los cuales tan sólo 2 millones (menos de la mitad) provienen de países de la Unión Europea, de los cuales un buen porcentaje se dedica a cobrar beneficios sociales, entre ellos el seguro de desempleo, configuran nada menos que la sexta parte de la población potencialmente trabajadora del Reino Unido. Polonia, cuya lengua es por lejos el segundo idioma hablado en estas tierras, encabeza largamente la lista de naciones del Este de Europa que se han hecho con unos 942.000 puestos de trabajo en Inglaterra, Gales e Irlanda del Norte.
ACCION. Estos crudos números de la Oficina Nacional de Estadísticas constituyen la fuerza de avanzada principal en la misión de cortar la inmigración, tarea que hace tiempo se ha impuesto el gobierno Conservador de James Cameron quien, alentado por su triunfo electoral de la semana pasada, ya está demandando que Bruselas (sede de la Unión Europea) cambie las reglas y le permita cortar radicalmente el número de inmigrantes al Reino Unido. Y el arma más poderosa que tiene Cameron es la desesperación de los líderes europeos continentales para que los británicos no abandonen la Unión Europea, ya que los necesitan para amortiguar el deterioro socio-económico de sus países y del propio euro.
La explicación para que el mercado laboral británico sea tan atractivo tanto para los inmigrantes provenientes de países de la Unión Europea como para los que, incluso viniendo de otros puntos del orbe obtienen visas de trabajo, es en parte la aceptación de trabajadores más veteranos, ya que por ley está tajantemente prohibido el rechazo de una solicitud laboral, basándose exclusivamente en la edad avanzada del postulante. También el estar dispuesto a trabajar más horas de las usuales 40 semanales, es otro aspecto que acrecienta las posibilidades del aspirante a un puesto laboral, aunque generalmente ésto sucede en ramos en los cuales la remuneración es extremadamente baja.
CIRCULO VICIOSO. Y justamente, el estar amparados por esa desmedida oferta de mano de obra foránea, provoca una lógica ausencia de presión sobre los empleadores para subir los sueldos de los trabajadores, A su vez esos bajos salarios no permiten a la gente común enfrentar un costo de vida que ha ido creciendo vertiginosamente, catapultado casi con violencia por un alza desemesurada de los ya de por sí altos alquileres de las viviendas. Otra vez, la inmensa oferta con la que cuentan, permite a los propietarios de casas y apartamentos fijar precios que son casi inmorales por inmuebles que, en muchos casos, tienen carencias básicas que impiden que el ocupante de los mismos disfrute de una calidad de vida básicamente aceptable. El precio desorbitante del transporte, especialmente de los trenes y del Metro londinense, completa el drama del trabajador. Las buenas intenciones de Tony Blair en 2004, o su inconciencia, según como quiera mirársele, comenzó a dibujar un círculo vicioso que ahora, casi con la fuerza de la desesperación, David Cameron intenta borrar a toda costa,
Llega al Reino Unido en busca de un futuro mejor, pero a través de esas mismas puertas abiertas de par en par, el malón que se le une y que está en su misma situación, crea un exceso de inmigración que conduce a todo lo anteriormente descripto. Los excesos nunca son buenos, por lo cual, con el objetivo mínimo de mitigarlos, Cameron tratará de presionar con el peso de la economía británica entre sus pares de Bruselas.
Nota del redactor: esta publicación está basada en el informe de las páginas 1 y 4 del Daily Mail del jueves 14 de mayo de 2015, elaborado por los periodistas Ian Drury y Hugo Duncan.
domingo, 10 de mayo de 2015
El respeto hecho diálogo
-Godín está suspendido por acumulación de amarillas, por eso juega su compatriota Giménez.
-Y...es un temperamental Godín. Es uruguayo, ellos son así, por eso es uno de los mejores zagueros del mundo hoy en día.
-Bueno, pero en su lugar vemos que está jugando Giménez y no sé si no es más fiero que Godín todavía, es fuerte como un toro. Los dos integran la zaga de la selección de Uruguay y lo cierto es que yo no quisiera jugar contra ellos. Y si tú decís que Godín es uno de los mejores zagueros centrales del mundo, yo digo que Giménez es el mejor zaguero central juvenil del mundo en este momento. Le falta experiencia todavía, pero no descubro nada si te digo que en poco tiempo alcanzará sin problemas el nivel de su coterráneo.
-Te comento que probablemente la próxima temporada Giménez sea el titular permanente junto a Miranda en Atlético Madrid, porque el nombre de Godín cada vez suena más vinculado a Chelsea. Incluso, como parte del pago, los "Blues" ofrecerían a Atlético el regreso de Filipe Luiz, quien no se ha adaptado demasiado bien a Londres.
En la cancha, en horario matutino, el domingo comenzaba en la Comunidad Valenciana con mucho calor, como casi siempre, y el sol brillando a pleno, mientras uno de los clubes locales, el Levante, recibía al equipo del "Cholo" Simeone. Al final terminaron 2 a 2, pero lo más destacado para el periodista uruguayo fue el diálogo precedente, sostenido entre el relator y el comentarista de la cadena Sky Sports, que transmitía el partido en directo para Inglaterra.
Claro que en la tarde, ya en Stamford Bridge, mientras Liverpool se desesperaba en el segundo tiempo por romper el 1 a 1 con el campeón para quedar a tiro de Manchester United en la pelea por el último lugar que en la Premier clasifica para lo que sería la Pre-Liga de Campeones, Gary Cahil y John Terry, quien además ésta temporada tuvo a sus lesiones completamente a raya, parecían estar tallados en piedra, tan inexpugnables como lo fueron durante todo el torneo.
Obviamente el dinero no es problema -como nunca lo fue- para el propietario de Chelsea, el multimillonario Roman Abramovich. Pero "tampoco la pavada", reza el dicho popular. Nadie, no sólo el ruso, va a pagar una suma inconmensurable por un zaguero, si éste no va a ser titular inamovible en su equipo durante toda la temporada. El propio Diego Godín, un enamorado del Atlético, completamente identificado con el "colchonero" de Madrid, todo un símbolo de ese club, sería el primero en asegurarse de su futura titularidad en cualquier club que alcanzara el monto solicitado por su fichaje y que, por supuesto, colmara las aspiraciones económicas del capitán celeste.
Y la verdad es que en cada actuación, Cahil y Terry parecen preguntar "Qué? Cómo? A nosotros no nos mueve nadie, somos de roca". Por si fuera poco el capitán "Blue" declaró hace poco que tiene cuerda para rato y que ni piensa por ahora en la posibilidad de retirarse, cosa que en su momento llevará a cabo con la camiseta de Chelsea, la única que vistió y vestirá en su carrera. Por eso el diálogo del comienzo es más jugoso desde el punto de vista de los conceptos que los periodistas ingleses vierten sobre ambos zagueros uruguayos, que por la posibilidad real de un pase de Diego Godín a Chelsea.
Obviamente, con el fin de aumentar el graficismo de los términos empleados, la conversación está traducida, más que al castellano, al "uruguayo". Pero de una u otra forma, el respeto a nuestra forma de jugar al fútbol, comandada por el temperamento y hasta por la ferocidad, es lo que se destaca en ese intercambio de opiniones entre dos periodistas ingleses, mientras rodaba el balón en el césped de la cancha del Levante, En buen romance, ellos no hablaban sólo de Giménez y de Godín, o de la presunta factibilidad del pase de éste último a Chelsea, sino que por sobre todo destacaban implícitamente los valores del fútbol uruguayo, estampados en esas dos figuras que el "Cholo" Simeone edificó como las torres de la fortaleza que protegen partido a partido al "colchonero" de Madrid.
Y esas expresiones que se escucharon por la TV inglesa en el comienzo mismo del Levante-Atlético, se pueden reducir a una sóla palabra: respeto...al futbolista uruguayo, a su determinación, a su espíritu de lucha, a su ferocidad dentro de un campo de juego, a su clase.
-Y...es un temperamental Godín. Es uruguayo, ellos son así, por eso es uno de los mejores zagueros del mundo hoy en día.
-Bueno, pero en su lugar vemos que está jugando Giménez y no sé si no es más fiero que Godín todavía, es fuerte como un toro. Los dos integran la zaga de la selección de Uruguay y lo cierto es que yo no quisiera jugar contra ellos. Y si tú decís que Godín es uno de los mejores zagueros centrales del mundo, yo digo que Giménez es el mejor zaguero central juvenil del mundo en este momento. Le falta experiencia todavía, pero no descubro nada si te digo que en poco tiempo alcanzará sin problemas el nivel de su coterráneo.
-Te comento que probablemente la próxima temporada Giménez sea el titular permanente junto a Miranda en Atlético Madrid, porque el nombre de Godín cada vez suena más vinculado a Chelsea. Incluso, como parte del pago, los "Blues" ofrecerían a Atlético el regreso de Filipe Luiz, quien no se ha adaptado demasiado bien a Londres.
En la cancha, en horario matutino, el domingo comenzaba en la Comunidad Valenciana con mucho calor, como casi siempre, y el sol brillando a pleno, mientras uno de los clubes locales, el Levante, recibía al equipo del "Cholo" Simeone. Al final terminaron 2 a 2, pero lo más destacado para el periodista uruguayo fue el diálogo precedente, sostenido entre el relator y el comentarista de la cadena Sky Sports, que transmitía el partido en directo para Inglaterra.
Claro que en la tarde, ya en Stamford Bridge, mientras Liverpool se desesperaba en el segundo tiempo por romper el 1 a 1 con el campeón para quedar a tiro de Manchester United en la pelea por el último lugar que en la Premier clasifica para lo que sería la Pre-Liga de Campeones, Gary Cahil y John Terry, quien además ésta temporada tuvo a sus lesiones completamente a raya, parecían estar tallados en piedra, tan inexpugnables como lo fueron durante todo el torneo.
Obviamente el dinero no es problema -como nunca lo fue- para el propietario de Chelsea, el multimillonario Roman Abramovich. Pero "tampoco la pavada", reza el dicho popular. Nadie, no sólo el ruso, va a pagar una suma inconmensurable por un zaguero, si éste no va a ser titular inamovible en su equipo durante toda la temporada. El propio Diego Godín, un enamorado del Atlético, completamente identificado con el "colchonero" de Madrid, todo un símbolo de ese club, sería el primero en asegurarse de su futura titularidad en cualquier club que alcanzara el monto solicitado por su fichaje y que, por supuesto, colmara las aspiraciones económicas del capitán celeste.
Y la verdad es que en cada actuación, Cahil y Terry parecen preguntar "Qué? Cómo? A nosotros no nos mueve nadie, somos de roca". Por si fuera poco el capitán "Blue" declaró hace poco que tiene cuerda para rato y que ni piensa por ahora en la posibilidad de retirarse, cosa que en su momento llevará a cabo con la camiseta de Chelsea, la única que vistió y vestirá en su carrera. Por eso el diálogo del comienzo es más jugoso desde el punto de vista de los conceptos que los periodistas ingleses vierten sobre ambos zagueros uruguayos, que por la posibilidad real de un pase de Diego Godín a Chelsea.
Obviamente, con el fin de aumentar el graficismo de los términos empleados, la conversación está traducida, más que al castellano, al "uruguayo". Pero de una u otra forma, el respeto a nuestra forma de jugar al fútbol, comandada por el temperamento y hasta por la ferocidad, es lo que se destaca en ese intercambio de opiniones entre dos periodistas ingleses, mientras rodaba el balón en el césped de la cancha del Levante, En buen romance, ellos no hablaban sólo de Giménez y de Godín, o de la presunta factibilidad del pase de éste último a Chelsea, sino que por sobre todo destacaban implícitamente los valores del fútbol uruguayo, estampados en esas dos figuras que el "Cholo" Simeone edificó como las torres de la fortaleza que protegen partido a partido al "colchonero" de Madrid.
Y esas expresiones que se escucharon por la TV inglesa en el comienzo mismo del Levante-Atlético, se pueden reducir a una sóla palabra: respeto...al futbolista uruguayo, a su determinación, a su espíritu de lucha, a su ferocidad dentro de un campo de juego, a su clase.
lunes, 4 de mayo de 2015
Arquero de millones, Mou de los hospitales, "Urracas" pendencieras
En Inglaterra lo dicen en castellano, ni siquiera en inglés: adiós Real Madrid. El "merengue" se quedó con las ganas -que eran muchas por cierto- de repatriar a David De Gea, pese a que el actual arquero de Manchester United se formó, creció y triunfó en su tradicional rival, Atlético Madrid.
El considerado uno de los mejores guardametas del mundo, junto Thibaut Courtois, el belga también cimentado y consolidado, aunque a préstamo, en el "colchonero" de la capital ibérica, firmará en las próximas horas un contrato monumental con su actual club, que fijará la cláusula de recisión en 20 millones de libras, que equivalen actualmente a más de 30 millones de dólares, récord de récords para un arquero en la historia del fútbol mundial. El rubio David pasará a embolsar 800.000 libras por mes, esto es alrededor de 1:250.000 traducido a la moneda estadounidense. Sí, estimado lector, usted lo sacó: exactamente lo mismo que terminó ganando Luis Suárez desde diciembre de 2013 hasta que se fue de Liverpool, luego del Mundial de Brasil 2014. Loui Van Gaal no quiere dar ventaja alguna en la lucha por recuperar el liderazgo en el fútbol de estas islas y el bloquear cualquier intento foráneo de robarle a su espectacular arquero, forma parte de su lucha en tal sentido. En Manchester muchos son los que recuerdan las dudas que mostró el mismísimo Sir Alex (Ferguson) cuando el entonces adolescente comenzaba a pararse bajo los tres fierritos en Old Trafford. Lo sacaba y lo ponía una y otra vez, hasta que por fin De Gea terminó convenciéndolo de que era el 1 y no sólo por el número de su camiseta, sino el uno de verdad, sin vueltas.
Este último fin de semana el arquero confió a amistades íntimas que el ofrecimiento del United era sencillamente perfecto para él y que ni Real Madrid ni nadie más podrían equipararlo. Y quién lo contradice?
HOSPITAL. No esperó. Unos segundos antes del silbato final, saludó a Alan Pardew, el técnico de Crystal Palace, y se lanzó como un bólido hacia la tribuna principal de Stamford Bridge, abriéndose paso entre los eufóricos hinchas "blues" que no lo querían largar por nada del mundo, hasta llegar muy trabajosamente donde lo esperaban su esposa e hijos. Se estrechó en un abrazo interminable con ellos y dejó escapar lágrimas mellizas a las que le corrieron por sus mejillas cuando se fue de Italia, dejando como Campeón de Europa al Inter de Milán.
"No voy a festejar nada ahora, me voy ya al hospital donde está Ramires y parte de nuestro Cuerpo Médico (se refería a la Dra. Eva Carneiro, considerada la doctora más sexy del Reino Unido)", comenzó diciendo José Mourinho tras darle un nuevo título de Premier League a Chesea, El portugués explicó que debió excluir del once titular al mediocampista de la selección de Brasil, cuando ya su equipo salía a la cancha para el calentamiento previo al partido ante Palace: "se sentía muy mal, cada vez peor, aparentemente tiene un problema renal y hubo que internarlo de apuro. Estoy preocupado por él, no voy a festejar nada por ahora, parto ya al hospital a ver qué me dice la Dra. Carneiro y los médicos de guardia que lo atendieron". Horas más tarde se confirmaba que Ramires Do Nascimento no sería operado, aunque se esperaban ansiosamente los resultados de los distintos exámenes que se le habían realizado.
Pero las visitas a pacientes hospitalizados no paraban allí para el gran "Mou", quien confesó que tenía un avión privado esperándolo en uno de los aeropuertos londinenses, pronto para trasladarlo a Portugal, donde su padre Félix se recupera desde hace un tiempo de una intervención quirúrgica. "En el momento de la operación yo estuve allí y se recobró muy bien, es muy fuerte. Ahora vuelvo por unas horas allá a darle un gran abrazo. El festejo? Bueno, hoy no habrá nada, cada uno estará con su familia y luego del último partido del torneo celebraremos primero con los hinchas y luego habrá una gran cena entre nosotros".
URRACAS. La otra cara del fin de semana la mostraron los hinchas de Newcastle, en litigio declarado con los jugadores del club y con John Carver, su controvertido nuevo técnico, el sucesor del exitoso Alan Pardew, quien hace unos meses eligió dejar la institución del norte de Inglaterra y retornar a Londres, donde le esperaba "su" Crystal Palace, donde se formó y triunfó como futbolista y como entrenador,
"No exigimos un equipo que triunfe, exigimos un equipo que al menos trate", decía una gran pancarta exhibida por los "fans" en el sector visitante del estadio de Leicester. Consumada la goleada -3 a 0- del local sobre sus huestes, el entrenador Carver habló pestes de uno de sus futbolistas, a quien acusó de haber provocado su propia expulsión, diciendo que "nadie se le tira así (violentamente, a barrer) a un rival, cuando estaba clarísimo que la pelota se había ido afuera, vaaaamos, ésto se vió muy claro, fue a propósito para hacerse expulsar". Terrible acusación? Sí, por supuesto que lo es, pero quien vió la jugada sabe que la escena fue así, tal cual la describió el iracundo Carver.
Parece clarísimo que los futbolistas, o al menos algunos, no quieren al temperamental entrenador y, más grave aún, muchos pretenden "bombearlo", apelando al dicho popular. Y eso pese a las declaraciones del acusado, el futbolista Mike Williamson, quien terminó disculpándose, larga exposición de por medio, con todos en el club, menos...con John Carver.
A la salida del estadio de Leicester, cuando los futbolistas visitantes abordaban el ómnibus que los conduciría al aeropuerto local, sus propios hinchas los trataron de "cobardes" a grito pelado. Pero como no era suficiente todo lo que había sucedido, dentro del rodado Tim Krul, el arquero internacional holandés, gran cuidavallas y especialista en atajar penales, acusó abiertamente y frente a todo el plantel al argentino Fabricio Coloccini, de no ser el capitán que Newcastle necesita, por carecer de ascendencia sobre el plantel y de otras cosas inherentes al género masculino. Obviamente el zaguero reaccionó violentamente y sólo la intervención de los demás futbolistas impidió una recreación -mediocre también, por qué no?- del Mayweather-Pacquiao de la madrugada anterior.
A sólo unos pasitos de la zona quemante, las "urracas" del norte de Inglaterra se están matando a picotazo limpio...mientras el fantasma del descenso, que está en todas partes, les sonríe maliciosamente.
El considerado uno de los mejores guardametas del mundo, junto Thibaut Courtois, el belga también cimentado y consolidado, aunque a préstamo, en el "colchonero" de la capital ibérica, firmará en las próximas horas un contrato monumental con su actual club, que fijará la cláusula de recisión en 20 millones de libras, que equivalen actualmente a más de 30 millones de dólares, récord de récords para un arquero en la historia del fútbol mundial. El rubio David pasará a embolsar 800.000 libras por mes, esto es alrededor de 1:250.000 traducido a la moneda estadounidense. Sí, estimado lector, usted lo sacó: exactamente lo mismo que terminó ganando Luis Suárez desde diciembre de 2013 hasta que se fue de Liverpool, luego del Mundial de Brasil 2014. Loui Van Gaal no quiere dar ventaja alguna en la lucha por recuperar el liderazgo en el fútbol de estas islas y el bloquear cualquier intento foráneo de robarle a su espectacular arquero, forma parte de su lucha en tal sentido. En Manchester muchos son los que recuerdan las dudas que mostró el mismísimo Sir Alex (Ferguson) cuando el entonces adolescente comenzaba a pararse bajo los tres fierritos en Old Trafford. Lo sacaba y lo ponía una y otra vez, hasta que por fin De Gea terminó convenciéndolo de que era el 1 y no sólo por el número de su camiseta, sino el uno de verdad, sin vueltas.
Este último fin de semana el arquero confió a amistades íntimas que el ofrecimiento del United era sencillamente perfecto para él y que ni Real Madrid ni nadie más podrían equipararlo. Y quién lo contradice?
HOSPITAL. No esperó. Unos segundos antes del silbato final, saludó a Alan Pardew, el técnico de Crystal Palace, y se lanzó como un bólido hacia la tribuna principal de Stamford Bridge, abriéndose paso entre los eufóricos hinchas "blues" que no lo querían largar por nada del mundo, hasta llegar muy trabajosamente donde lo esperaban su esposa e hijos. Se estrechó en un abrazo interminable con ellos y dejó escapar lágrimas mellizas a las que le corrieron por sus mejillas cuando se fue de Italia, dejando como Campeón de Europa al Inter de Milán.
"No voy a festejar nada ahora, me voy ya al hospital donde está Ramires y parte de nuestro Cuerpo Médico (se refería a la Dra. Eva Carneiro, considerada la doctora más sexy del Reino Unido)", comenzó diciendo José Mourinho tras darle un nuevo título de Premier League a Chesea, El portugués explicó que debió excluir del once titular al mediocampista de la selección de Brasil, cuando ya su equipo salía a la cancha para el calentamiento previo al partido ante Palace: "se sentía muy mal, cada vez peor, aparentemente tiene un problema renal y hubo que internarlo de apuro. Estoy preocupado por él, no voy a festejar nada por ahora, parto ya al hospital a ver qué me dice la Dra. Carneiro y los médicos de guardia que lo atendieron". Horas más tarde se confirmaba que Ramires Do Nascimento no sería operado, aunque se esperaban ansiosamente los resultados de los distintos exámenes que se le habían realizado.
Pero las visitas a pacientes hospitalizados no paraban allí para el gran "Mou", quien confesó que tenía un avión privado esperándolo en uno de los aeropuertos londinenses, pronto para trasladarlo a Portugal, donde su padre Félix se recupera desde hace un tiempo de una intervención quirúrgica. "En el momento de la operación yo estuve allí y se recobró muy bien, es muy fuerte. Ahora vuelvo por unas horas allá a darle un gran abrazo. El festejo? Bueno, hoy no habrá nada, cada uno estará con su familia y luego del último partido del torneo celebraremos primero con los hinchas y luego habrá una gran cena entre nosotros".
URRACAS. La otra cara del fin de semana la mostraron los hinchas de Newcastle, en litigio declarado con los jugadores del club y con John Carver, su controvertido nuevo técnico, el sucesor del exitoso Alan Pardew, quien hace unos meses eligió dejar la institución del norte de Inglaterra y retornar a Londres, donde le esperaba "su" Crystal Palace, donde se formó y triunfó como futbolista y como entrenador,
"No exigimos un equipo que triunfe, exigimos un equipo que al menos trate", decía una gran pancarta exhibida por los "fans" en el sector visitante del estadio de Leicester. Consumada la goleada -3 a 0- del local sobre sus huestes, el entrenador Carver habló pestes de uno de sus futbolistas, a quien acusó de haber provocado su propia expulsión, diciendo que "nadie se le tira así (violentamente, a barrer) a un rival, cuando estaba clarísimo que la pelota se había ido afuera, vaaaamos, ésto se vió muy claro, fue a propósito para hacerse expulsar". Terrible acusación? Sí, por supuesto que lo es, pero quien vió la jugada sabe que la escena fue así, tal cual la describió el iracundo Carver.
Parece clarísimo que los futbolistas, o al menos algunos, no quieren al temperamental entrenador y, más grave aún, muchos pretenden "bombearlo", apelando al dicho popular. Y eso pese a las declaraciones del acusado, el futbolista Mike Williamson, quien terminó disculpándose, larga exposición de por medio, con todos en el club, menos...con John Carver.
A la salida del estadio de Leicester, cuando los futbolistas visitantes abordaban el ómnibus que los conduciría al aeropuerto local, sus propios hinchas los trataron de "cobardes" a grito pelado. Pero como no era suficiente todo lo que había sucedido, dentro del rodado Tim Krul, el arquero internacional holandés, gran cuidavallas y especialista en atajar penales, acusó abiertamente y frente a todo el plantel al argentino Fabricio Coloccini, de no ser el capitán que Newcastle necesita, por carecer de ascendencia sobre el plantel y de otras cosas inherentes al género masculino. Obviamente el zaguero reaccionó violentamente y sólo la intervención de los demás futbolistas impidió una recreación -mediocre también, por qué no?- del Mayweather-Pacquiao de la madrugada anterior.
A sólo unos pasitos de la zona quemante, las "urracas" del norte de Inglaterra se están matando a picotazo limpio...mientras el fantasma del descenso, que está en todas partes, les sonríe maliciosamente.
jueves, 16 de abril de 2015
El Rey del Pánico
Al cabo de los primeros 13 partidos que jugó en Barcelona, Luis Suárez marcó 3 goles. Cuando anoche el inglés Mark Clattenburg dio por terminado el partido de ida de cuartos de final de Champions League, con el triunfo claro de los catalanes ante el Campeón de Francia, el de Salto completó la marca de 13 conquistas en los últimos 17 encuentros disputados con su nuevo club.
Desde sus primeras andanzas en Nacional, el futbolista se destacó siempre por una virtud innata, instransferible, de una rareza tal que sólo la muestran los elegidos del fútbol mundial: una proporción enorme y completamente inusual de sus oportunidades de gol las creaba él mismo, sin la necesidad imperiosa de ser asistido, esa misma que tienen todos los "nueves normales" del planeta Tierra. Los hacía y los erraba, pero pocos se daban cuenta que la puesta en escena, la producción, la dirección y el libreto estaban a cargo del mismo futbolista que, por obra y gracia de sí mismo, quedaba de cara frente al arquero rival para convertir o...también para errar.
ARTISTA. Y erraba muchos, sí que los erraba, tanto que un día se levantó y se dijo a sí mismo, "fin para la 13, no la uso más, pido otro número ya". La herencia del "Loco" Abreu quedó entonces a un lado y los silbidos e insultos de una parte de la hinchada fueron decreciendo a medida que Luis iba concretando en las redes rivales toda esa elaboración artístico-artesanal, que lo marcaba como un goleador diferente, completamente atípico, distinto a los que se movían en Uruguay, en Rusia, en Inglaterra, en China, o bien en Tanganika...
Y en Groningen, Ayax y Liverpool, en este último más que en todos los anteriores, el "diferente" se puso el frac y se transformó en magnate. El mundo habló de él porque él lo hizo hablar con mil métodos distintos: su magia inagotable, sus goles antologícos como los últimos dos, los más frescos, los de la noche parisina ante PSG, compartieron páginas y espacios con el caso "Evra", sus mordidas, la insólita suspensión que le impuso FIFA ("me trataron peor que a un hoolighan", declararía más adelante) y sus fingimientos -algunos reales, otros inventados- que provocaron hasta tarjetas rojas en defensores rivales y el regocijo de parte de la prensa inglesa, la amarillista, muy ocupada siempre en agregar condimentos picantes a cada uno de los episodios protagonizados por el uruguayo.
META. Al final llegó a Barcelona, ciudad que alberga desde hace mucho tiempo a su invalorable familia política. Lo del Real Madrid, aquel pre-acuerdo tan difundido, había quedado atrás. Los "Gunners" de Arsene Wenger se quedaron con las ganas, previo consejo del capitán de Liverpool, Steven Gerrard, para que no fuera a ningún club de la Premier League, diciéndole que dicha movida no era buena para él, que no le iba a favorecer en nada.
Cracks de la talla del chileno Alexis Sánchez y del sueco Zlatan Ibrahimovic, ya habían rebotado en el "blaugrana", tal como lo hacen las pelotas en el frontón. Difícil convivir con el tal Lionel Messi, el amo del club. Fue complicado para ellos adaptarse al sistema del forjador del actual Barcelona, el actual entrenador del Bayern Munich, Pep Guardiola, con esa historia del "Falso 9" de por medio pero, sobre todo, con el estrellato y el protagonismo exclusivo del crack rosarino, nacido futbolísticamente en la ciudad condal.
TRIDENTE. Sólo Neymar pudo sobrevivir y así llegar a formar un tandem temible con el argentino. Y ahora, con Luis Suárez brillando en todo su esplendor luego de un comienzo dificilísimo, de un período de adaptación que solamente el ex-Nacional podía superar con un temperamento de fierro y una calidad inigualable, Messi y Neymar sonríen y se abrazan con él en las fotos y en los videos de vestuario, a la vez que en la interna casi seguramente se llevan muy bien con el uruguayo, no hay por qué pensar lo contrario.
Pero en la cancha...bueno, en la cancha "es otro cantar". Ahí es donde el charrúa ha tenido que arreglárselas sólo, sin el apoyo de Messi y Neymar, quienes siguen buscándose incansablemente entre ellos y tratando de ignorar a como dé lugar la presencia del super-goleador uruguayo. Luis Suárez no ha rematado jamás un tiro libre desde que pisa suelo catalán. El gran capitán de Liverpol, Steven Gerrard, le había cedido su lugar para la ejecución de faltas cerca del área. Solamente remataba alguna que otra y lo hacía como factor sorpresa, para despistar a los rivales, quienes con toda lógica asumían que todos los tiros libres a favor de los "Reds" eran para el letal "King Luis".
PANICO. Y Suárez las metía de pelota quieta en todos los rincones del arco contrario: no quedaba arquero sin mortificar. Por supuesto que Lionel Messi conoce esta historia y sabe que, con su pésimo récord reciente en la materia, el día que le ceda un tiro libre a Luis Suárez, él va a carecer de argumentos para volverlos a ejecutar alguna vez y, lo que es peor, el uruguayo aumentará así considerablemente su caudal de goleo, en perjuicio del tremendo ego -quizás justificado, por qué no?- del argentino. Messi y en alguna medida -menor casi seguro- también Neymar, tienen pánico al éxito de Suárez en Barcelona. Se resisten a ser opacados por el uruguayo y, peor aún, temen que tarde o temprano los quite su rol estelar.
Y ahora ambas estrellas están simplemente aterrorizadas, porque han podido confirmar en vivo y en directo, cómo el uruguayo, respetando sus comienzos en el tricolor y su carrera en Holanda y en Inglaterra, sigue elaborando las facturas, manejando la Van, bajando la mercadería, pesándola y...cobrando en cash, sin necesidad de ayudantes ni de asistentes. Así que tanto Messi como Neymar pensarán, con toda la razón del mundo, que "si encima nosotros dos lo habilitamos como debemos hacerlo, adiós mi plata, la quedamos del todo con éste".
Samuel Eto'o, ayer presente en la tribuna del Parque de los Príncipes, decorado con un gracioso sombrerito, también pasó las suyas en Barcelona. Se adaptó en base a su calidad y a su capacidad goleadora, pero tuvo una duración limitada. Con el tiempo, al igual que Alexis y el popular "Ibra", tuvo que irse, buscando mejores aires para respirar.
MAGO. Luis Suárez Díaz, oriundo del departamento de Salto, al noroeste de la República Oriental del Uruguay, siempre se arregló sólo. Desde chico las pasó duras,.En Nacional tuvo que dejar la "13" de su amigo el "Loco" para que aparecieran los goles que él mismo fabricaba previamente. En Groningen peleó con todo para ganarse el pase al Ayax. En el épico club de Amsterdam la hinchada ya coreaba su nombre masivamente. Allí Europa comenzó a conocer, aunque por entonces muy por arriba, al diferente, al mago heredero del viejo mago, don Héctor Scarone. Se lo llevó Liverpool pero su historia allí es conocida hasta por demás como para repetirla en éstas líneas.
Barcelona le ganó la cuereada al Madrid y se lo llevó porque él deseaba fervientemente ese destino condal. Y allí se las está arreglando como puede, como siempre fue, con su temperamento, con su determinación, con su fibra, con su magia. Es inteligente y no lo dice, pero Luis Suárez sabe perfectamente que aquellos dos que le sonríen por doquier y lo abrazan "emocionados" en cada gol suyo, le temen, le tienen pánico.
Sabe que tiene que arreglárselas sólo, como siempre fue su vida dentro y fuera de las canchas. Pero también sabe que siempre lo hizo bien, siempre encontró el camino de salida del laberinto. Y el miércoles 15 de abril de 2015 dió un paso gigante, uno más, hacia la perpetuidad futbolística. Y pese a que Messi y Neymar parecían -o pretendían parecer- tan felices como él, el paso de King Kong lo dió sólo...como siempre.
Desde sus primeras andanzas en Nacional, el futbolista se destacó siempre por una virtud innata, instransferible, de una rareza tal que sólo la muestran los elegidos del fútbol mundial: una proporción enorme y completamente inusual de sus oportunidades de gol las creaba él mismo, sin la necesidad imperiosa de ser asistido, esa misma que tienen todos los "nueves normales" del planeta Tierra. Los hacía y los erraba, pero pocos se daban cuenta que la puesta en escena, la producción, la dirección y el libreto estaban a cargo del mismo futbolista que, por obra y gracia de sí mismo, quedaba de cara frente al arquero rival para convertir o...también para errar.
ARTISTA. Y erraba muchos, sí que los erraba, tanto que un día se levantó y se dijo a sí mismo, "fin para la 13, no la uso más, pido otro número ya". La herencia del "Loco" Abreu quedó entonces a un lado y los silbidos e insultos de una parte de la hinchada fueron decreciendo a medida que Luis iba concretando en las redes rivales toda esa elaboración artístico-artesanal, que lo marcaba como un goleador diferente, completamente atípico, distinto a los que se movían en Uruguay, en Rusia, en Inglaterra, en China, o bien en Tanganika...
Y en Groningen, Ayax y Liverpool, en este último más que en todos los anteriores, el "diferente" se puso el frac y se transformó en magnate. El mundo habló de él porque él lo hizo hablar con mil métodos distintos: su magia inagotable, sus goles antologícos como los últimos dos, los más frescos, los de la noche parisina ante PSG, compartieron páginas y espacios con el caso "Evra", sus mordidas, la insólita suspensión que le impuso FIFA ("me trataron peor que a un hoolighan", declararía más adelante) y sus fingimientos -algunos reales, otros inventados- que provocaron hasta tarjetas rojas en defensores rivales y el regocijo de parte de la prensa inglesa, la amarillista, muy ocupada siempre en agregar condimentos picantes a cada uno de los episodios protagonizados por el uruguayo.
META. Al final llegó a Barcelona, ciudad que alberga desde hace mucho tiempo a su invalorable familia política. Lo del Real Madrid, aquel pre-acuerdo tan difundido, había quedado atrás. Los "Gunners" de Arsene Wenger se quedaron con las ganas, previo consejo del capitán de Liverpool, Steven Gerrard, para que no fuera a ningún club de la Premier League, diciéndole que dicha movida no era buena para él, que no le iba a favorecer en nada.
Cracks de la talla del chileno Alexis Sánchez y del sueco Zlatan Ibrahimovic, ya habían rebotado en el "blaugrana", tal como lo hacen las pelotas en el frontón. Difícil convivir con el tal Lionel Messi, el amo del club. Fue complicado para ellos adaptarse al sistema del forjador del actual Barcelona, el actual entrenador del Bayern Munich, Pep Guardiola, con esa historia del "Falso 9" de por medio pero, sobre todo, con el estrellato y el protagonismo exclusivo del crack rosarino, nacido futbolísticamente en la ciudad condal.
TRIDENTE. Sólo Neymar pudo sobrevivir y así llegar a formar un tandem temible con el argentino. Y ahora, con Luis Suárez brillando en todo su esplendor luego de un comienzo dificilísimo, de un período de adaptación que solamente el ex-Nacional podía superar con un temperamento de fierro y una calidad inigualable, Messi y Neymar sonríen y se abrazan con él en las fotos y en los videos de vestuario, a la vez que en la interna casi seguramente se llevan muy bien con el uruguayo, no hay por qué pensar lo contrario.
Pero en la cancha...bueno, en la cancha "es otro cantar". Ahí es donde el charrúa ha tenido que arreglárselas sólo, sin el apoyo de Messi y Neymar, quienes siguen buscándose incansablemente entre ellos y tratando de ignorar a como dé lugar la presencia del super-goleador uruguayo. Luis Suárez no ha rematado jamás un tiro libre desde que pisa suelo catalán. El gran capitán de Liverpol, Steven Gerrard, le había cedido su lugar para la ejecución de faltas cerca del área. Solamente remataba alguna que otra y lo hacía como factor sorpresa, para despistar a los rivales, quienes con toda lógica asumían que todos los tiros libres a favor de los "Reds" eran para el letal "King Luis".
PANICO. Y Suárez las metía de pelota quieta en todos los rincones del arco contrario: no quedaba arquero sin mortificar. Por supuesto que Lionel Messi conoce esta historia y sabe que, con su pésimo récord reciente en la materia, el día que le ceda un tiro libre a Luis Suárez, él va a carecer de argumentos para volverlos a ejecutar alguna vez y, lo que es peor, el uruguayo aumentará así considerablemente su caudal de goleo, en perjuicio del tremendo ego -quizás justificado, por qué no?- del argentino. Messi y en alguna medida -menor casi seguro- también Neymar, tienen pánico al éxito de Suárez en Barcelona. Se resisten a ser opacados por el uruguayo y, peor aún, temen que tarde o temprano los quite su rol estelar.
Y ahora ambas estrellas están simplemente aterrorizadas, porque han podido confirmar en vivo y en directo, cómo el uruguayo, respetando sus comienzos en el tricolor y su carrera en Holanda y en Inglaterra, sigue elaborando las facturas, manejando la Van, bajando la mercadería, pesándola y...cobrando en cash, sin necesidad de ayudantes ni de asistentes. Así que tanto Messi como Neymar pensarán, con toda la razón del mundo, que "si encima nosotros dos lo habilitamos como debemos hacerlo, adiós mi plata, la quedamos del todo con éste".
Samuel Eto'o, ayer presente en la tribuna del Parque de los Príncipes, decorado con un gracioso sombrerito, también pasó las suyas en Barcelona. Se adaptó en base a su calidad y a su capacidad goleadora, pero tuvo una duración limitada. Con el tiempo, al igual que Alexis y el popular "Ibra", tuvo que irse, buscando mejores aires para respirar.
MAGO. Luis Suárez Díaz, oriundo del departamento de Salto, al noroeste de la República Oriental del Uruguay, siempre se arregló sólo. Desde chico las pasó duras,.En Nacional tuvo que dejar la "13" de su amigo el "Loco" para que aparecieran los goles que él mismo fabricaba previamente. En Groningen peleó con todo para ganarse el pase al Ayax. En el épico club de Amsterdam la hinchada ya coreaba su nombre masivamente. Allí Europa comenzó a conocer, aunque por entonces muy por arriba, al diferente, al mago heredero del viejo mago, don Héctor Scarone. Se lo llevó Liverpool pero su historia allí es conocida hasta por demás como para repetirla en éstas líneas.
Barcelona le ganó la cuereada al Madrid y se lo llevó porque él deseaba fervientemente ese destino condal. Y allí se las está arreglando como puede, como siempre fue, con su temperamento, con su determinación, con su fibra, con su magia. Es inteligente y no lo dice, pero Luis Suárez sabe perfectamente que aquellos dos que le sonríen por doquier y lo abrazan "emocionados" en cada gol suyo, le temen, le tienen pánico.
Sabe que tiene que arreglárselas sólo, como siempre fue su vida dentro y fuera de las canchas. Pero también sabe que siempre lo hizo bien, siempre encontró el camino de salida del laberinto. Y el miércoles 15 de abril de 2015 dió un paso gigante, uno más, hacia la perpetuidad futbolística. Y pese a que Messi y Neymar parecían -o pretendían parecer- tan felices como él, el paso de King Kong lo dió sólo...como siempre.
jueves, 2 de abril de 2015
Material de Archivo
Domingo de enero allá por el amanecer del nuevo milenio. Obviamente una tarde sin fútbol, un pueblo entero colmando los envidiables cientos de kilómetros de playas del Uruguay costero. Una de esas jornadas en las que en la Sección Deportes todos se miran en medio de un silencio que se expresa a grito pelado. Nadie lo exterioriza pero desde los aparatos de aire acondicionado fluyen frases aciagas como el "qué escribimos hoy? o el "no hay nada, ningún dirigente me contesta el teléfono, están todos en Punta panza arriba, qué pongo de Nacional hoy si están de vacaciones y en Los Céspedes no quedan ni los caseros, ni siquiera los perros de los caseros?"
El suplemento de los lunes espera agazapado. Amenazante y al mismo tiempo burlón, muestra su maléfica sonrisa semiescondido detrás de las plantas del reducido patio exterior, resignado al bochorno de enero pero divertido como nunca mientras disfruta de la desesperación de los encargados de llenar las páginas porque, no hay caso, la tétrica hora del cierre se les viene arriba y el espacio permanece dramáticamente vacío.
MILAGRO. De repente se produce el milagro. Alguien contesta una llamada y aprieta el acelerador a fondo de entrada: "me imagino que una tarde como hoy no tiene nada. Bueno, sabe con quién arreglamos hoy?" Y no espera la respuesta del sorprendido hombre de prensa sino que sigue de largo, ya pícaramente entusiasmado: "a ver si adivina, vamos, seguro que usted la emboca, usted es bueno en ésto, déle, le doy el puesto en el que juega y todo. Al final trajimos al zaguero!"
"Lembo?" contesta el periodista y ya en el colmo del éxtasis, agrega: "no me diga que después de toda la novela que se armó con este tema, terminaron concretando ésto un domingo de tarde porque, con todo respeto, no le creo don Walter". La respuesta del bonachón directivo es ya socarrona, triunfante: "como quiera pero yo lo pondría en primera plana porque ésto es como en aquel programa que se llamaba "Aunque usted no lo crea".
La charla se prolongó versando sobre los detalles de la transacción, el contrato, los pesos que habían puesto sobre la mesa y todo lo usual en un pase realmente importante y en aquel momento muy esperado y conversado por público y prensa. Aquel lunes la tapa del Suplemento Deportivo y un gran recuadro en la primera (página) del diario, fue esa gran noticia conseguida casi de "chiripa", tirando la moneda al aire como hace el árbitro antes de cada partido para el clásico sorteo de vallas: "llamo a éste o llamo a aquél? Quién de los dos me atenderá si es que alguno lo hace?".
El resto de la prensa deportiva, lisa y llanamente, se la comió: nadie puso nada sobre el tema porque ninguno habló con ese tal dirigente y en cambio enfocaron la información de Nacional hacia otros derroteros: elucubraciones sobre las perspectivas para aquella temporada que se venía, estadísticas, pases en danza pero no concretados, tantas y tantas cosas para llenar el espacio vacío que no sólo queda cuando un amigo se va, según cantaba el gran Alberto Cortés, sino también cuando un domingo de enero abrasador no se encuentra nada que valga la pena publicar.
Y otros domingos y otros lunes y muchos días, el triunfo fue para la competencia. Y otros fines de semana la victoria se repitió para el mismo lado, es decir para el que dio la primicia del pase de Alejandro Lembo a Nacional, después de mil conflictos e idas y venidas que involucraron a otros futbolistas de aquel Bella Vista que insólitamente tanto dió que hablar, a su presidente y por supuesto a un empresario disfrazado de lobo feroz, que por entonces ya hacía rato que se comía a todas las caperucitas rojas o de cualquier color con las que se topaba en el bosque.
A esta altura el lector se preguntará, con toda la razón del mundo, a qué viene todo éste ajetreo. Y la respuesta es muy sencilla: hubiera sido posible hoy en día haber aplastado a la competencia con el notición de un pase que todos esperaban con ansias e incertidumbre, en medio del mar embravecido por acontecimientos superpuestos y precipitados, marchas y contra marchas, quiebres y re-quiebres, contradicciones, improperios y hasta insultos de todo tipo y color? Hubiera hoy ese mismo periodista mordido el polvo de la derrota. como efectivamente lo hizo en otras ocasiones, frente a la misma competencia que derrotó tan claramente en aquella adormilada tarde de domingo?
OTRAS REDES. La adrenalina del periodista tomó otros rumbos, simplemente se fue a engalanar otros rubros, pero no ciertamente el que involucra a un diario, cuyas noticias de primera plana -y las que no lo son también, por supuesto- no sólo hace rato que no son primicia a la hora que el papel escrito con el alma, con esmero y sacrificio, alcanza los kioskos y supermercados, sino que padecen de una irrelevancia que ya a esta altura de los acontecimientos, no la levanta nada ni nadie.
Las redes sociales ya no tienen marcha atrás, eso luce tan claro como una copa de cristal de Murano, en el archipiélago de Venecia. Con mucho respeto al decirlo, eso sí, pero la verdad no puede omitirse: cualquiera puede vestirse hoy de periodista y largar primicias que reducen a cenizas el papel de los diarios que salen al día siguiente. Los propios secretarios de redacción practican una norma común: los twits y las fotos deben llover desde entrenamientos, tribunas repletas, hoteles donde se alojan las delegaciones en el exterior, canchas de estadios que están siendo reconocidas por el visitante, llegadas de los equipos a los vestuarios previo a los partidos, momentos de esparcimiento en la piscina del establecimiento y más, mucho más. Nada puede ser obviado, cada 2 minutos el enviado debe mandar un twit entrelazado con la foto correspondiente a dicho texto de 140 caracteres.
FRASES MUERTAS. Al otro día el resultado es el morirse de una nueva enfermedad llamada monotonía: todos salen igual. En la dulce historia del viejo y querido periodismo, el verdadero, el de raza, quedó aquello de "buscar siempre el hacer la diferencia con la competencia", matizado con dichos tales como "flaco, esto es por plata flaco, si el otro se va a tomar mate con el Gerente del club, vos tenés que buscarte otra hora para hacerlo, pero es la única forma que el tipo se confiese contigo".
Frases muertas, caducas, flores marchitas y arrasadas por el vértigo de Twitter y Facebook. Es como tratar de jugar al fútbol al ritmo de los '60. Quien ose hacerlo quedará aplastado como el gato de los dibujitos animados de Tom y Jerry, porque simplemente le caminarán por arriba. Entonces el periodista de raza debe olvidarse de su condición y twitear y sacar fotos a la altura de los que recién están viendo el amanecer de su carrera. Y si tiene que hacer todo eso, cómo se las ingenia para escribir la nota sobre el evento que está cubriendo? Esa es otra historia porque entonces entre twit y twit y foto y foto, deberá buscar en algún rincón remoto de su mente, el poder concentrarse adecuadamente para comentar el partido o pintar un panorama más o menos adecuado de lo que está viendo en el vestuario, en el divertimento de los jugadores en la piscina del hotel o acerca de lo que opinan los protagonistas en un reconocimiento de cancha.
Y todo para lograr el gran objetivo del periodismo escrito de hoy, la gran meta inmaculada y sacrosanta del diario edición papel de nuestros días: salir al otro día igual que los demás o, en otras palabras, mantener la monotonía como regla general y universal del periodismo escrito de hoy. Una vichadita rápida a los títulos, otra de reojo a las fotos y dale que va, tenemos material para iniciar el fuego del asadito del domingo. Y bueno, después de todo alguna utilidad les quedó.
El suplemento de los lunes espera agazapado. Amenazante y al mismo tiempo burlón, muestra su maléfica sonrisa semiescondido detrás de las plantas del reducido patio exterior, resignado al bochorno de enero pero divertido como nunca mientras disfruta de la desesperación de los encargados de llenar las páginas porque, no hay caso, la tétrica hora del cierre se les viene arriba y el espacio permanece dramáticamente vacío.
MILAGRO. De repente se produce el milagro. Alguien contesta una llamada y aprieta el acelerador a fondo de entrada: "me imagino que una tarde como hoy no tiene nada. Bueno, sabe con quién arreglamos hoy?" Y no espera la respuesta del sorprendido hombre de prensa sino que sigue de largo, ya pícaramente entusiasmado: "a ver si adivina, vamos, seguro que usted la emboca, usted es bueno en ésto, déle, le doy el puesto en el que juega y todo. Al final trajimos al zaguero!"
"Lembo?" contesta el periodista y ya en el colmo del éxtasis, agrega: "no me diga que después de toda la novela que se armó con este tema, terminaron concretando ésto un domingo de tarde porque, con todo respeto, no le creo don Walter". La respuesta del bonachón directivo es ya socarrona, triunfante: "como quiera pero yo lo pondría en primera plana porque ésto es como en aquel programa que se llamaba "Aunque usted no lo crea".
La charla se prolongó versando sobre los detalles de la transacción, el contrato, los pesos que habían puesto sobre la mesa y todo lo usual en un pase realmente importante y en aquel momento muy esperado y conversado por público y prensa. Aquel lunes la tapa del Suplemento Deportivo y un gran recuadro en la primera (página) del diario, fue esa gran noticia conseguida casi de "chiripa", tirando la moneda al aire como hace el árbitro antes de cada partido para el clásico sorteo de vallas: "llamo a éste o llamo a aquél? Quién de los dos me atenderá si es que alguno lo hace?".
El resto de la prensa deportiva, lisa y llanamente, se la comió: nadie puso nada sobre el tema porque ninguno habló con ese tal dirigente y en cambio enfocaron la información de Nacional hacia otros derroteros: elucubraciones sobre las perspectivas para aquella temporada que se venía, estadísticas, pases en danza pero no concretados, tantas y tantas cosas para llenar el espacio vacío que no sólo queda cuando un amigo se va, según cantaba el gran Alberto Cortés, sino también cuando un domingo de enero abrasador no se encuentra nada que valga la pena publicar.
Y otros domingos y otros lunes y muchos días, el triunfo fue para la competencia. Y otros fines de semana la victoria se repitió para el mismo lado, es decir para el que dio la primicia del pase de Alejandro Lembo a Nacional, después de mil conflictos e idas y venidas que involucraron a otros futbolistas de aquel Bella Vista que insólitamente tanto dió que hablar, a su presidente y por supuesto a un empresario disfrazado de lobo feroz, que por entonces ya hacía rato que se comía a todas las caperucitas rojas o de cualquier color con las que se topaba en el bosque.
A esta altura el lector se preguntará, con toda la razón del mundo, a qué viene todo éste ajetreo. Y la respuesta es muy sencilla: hubiera sido posible hoy en día haber aplastado a la competencia con el notición de un pase que todos esperaban con ansias e incertidumbre, en medio del mar embravecido por acontecimientos superpuestos y precipitados, marchas y contra marchas, quiebres y re-quiebres, contradicciones, improperios y hasta insultos de todo tipo y color? Hubiera hoy ese mismo periodista mordido el polvo de la derrota. como efectivamente lo hizo en otras ocasiones, frente a la misma competencia que derrotó tan claramente en aquella adormilada tarde de domingo?
OTRAS REDES. La adrenalina del periodista tomó otros rumbos, simplemente se fue a engalanar otros rubros, pero no ciertamente el que involucra a un diario, cuyas noticias de primera plana -y las que no lo son también, por supuesto- no sólo hace rato que no son primicia a la hora que el papel escrito con el alma, con esmero y sacrificio, alcanza los kioskos y supermercados, sino que padecen de una irrelevancia que ya a esta altura de los acontecimientos, no la levanta nada ni nadie.
Las redes sociales ya no tienen marcha atrás, eso luce tan claro como una copa de cristal de Murano, en el archipiélago de Venecia. Con mucho respeto al decirlo, eso sí, pero la verdad no puede omitirse: cualquiera puede vestirse hoy de periodista y largar primicias que reducen a cenizas el papel de los diarios que salen al día siguiente. Los propios secretarios de redacción practican una norma común: los twits y las fotos deben llover desde entrenamientos, tribunas repletas, hoteles donde se alojan las delegaciones en el exterior, canchas de estadios que están siendo reconocidas por el visitante, llegadas de los equipos a los vestuarios previo a los partidos, momentos de esparcimiento en la piscina del establecimiento y más, mucho más. Nada puede ser obviado, cada 2 minutos el enviado debe mandar un twit entrelazado con la foto correspondiente a dicho texto de 140 caracteres.
FRASES MUERTAS. Al otro día el resultado es el morirse de una nueva enfermedad llamada monotonía: todos salen igual. En la dulce historia del viejo y querido periodismo, el verdadero, el de raza, quedó aquello de "buscar siempre el hacer la diferencia con la competencia", matizado con dichos tales como "flaco, esto es por plata flaco, si el otro se va a tomar mate con el Gerente del club, vos tenés que buscarte otra hora para hacerlo, pero es la única forma que el tipo se confiese contigo".
Frases muertas, caducas, flores marchitas y arrasadas por el vértigo de Twitter y Facebook. Es como tratar de jugar al fútbol al ritmo de los '60. Quien ose hacerlo quedará aplastado como el gato de los dibujitos animados de Tom y Jerry, porque simplemente le caminarán por arriba. Entonces el periodista de raza debe olvidarse de su condición y twitear y sacar fotos a la altura de los que recién están viendo el amanecer de su carrera. Y si tiene que hacer todo eso, cómo se las ingenia para escribir la nota sobre el evento que está cubriendo? Esa es otra historia porque entonces entre twit y twit y foto y foto, deberá buscar en algún rincón remoto de su mente, el poder concentrarse adecuadamente para comentar el partido o pintar un panorama más o menos adecuado de lo que está viendo en el vestuario, en el divertimento de los jugadores en la piscina del hotel o acerca de lo que opinan los protagonistas en un reconocimiento de cancha.
Y todo para lograr el gran objetivo del periodismo escrito de hoy, la gran meta inmaculada y sacrosanta del diario edición papel de nuestros días: salir al otro día igual que los demás o, en otras palabras, mantener la monotonía como regla general y universal del periodismo escrito de hoy. Una vichadita rápida a los títulos, otra de reojo a las fotos y dale que va, tenemos material para iniciar el fuego del asadito del domingo. Y bueno, después de todo alguna utilidad les quedó.
lunes, 23 de marzo de 2015
Llegó la hora
Los futboleros de verdad viven tiempos que no les gustaría vivir. La FIFA ha impuesto parámetros que, al menos a la mayoría de los de la vieja guardia, no le entran con nada. Manda la televisión y con ella la cámara lenta o detenida, el retroceso de la imagen, la discusión del panel en el Estudio de si fue o no fue penal, si tenía el dedo gordo medio centímetro adelantado y entonces era offside, si era para roja directa o con la amarilla estaba bien, si en el salto hubo codazo artero o solamente un manotazo instintivo, si lo mordió con toda intención o solamente golpeó su boca entreabierta contra el hombro del rival. Demasiadas cosas para que el árbitro o sus colaboradores puedan apreciarlas en una fracción de segundo, máxime si dichas incidencias insumen muchísimos costosos minutos de discusión radial o televisiva.
EPOPEYAS. Obviamente no se puede volver atrás en el tiempo y por supuesto que tampoco es lo más aconsejable, por más que quizás a los veteranos no les disgustaría para nada. Imposible revivir las crudas escenas de aquellas épicas Libertadores de los '60 y los '70. Jamás un Manga volverá a patear a un Juan Joya hacia adentro del arco de la Amsterdam, ni un Aguirre Suárez, el zaguero derecho del Estudiantes de Bilardo, Pachamé y toda la banda, correrá de nuevo 40 metros para pegarle un patadón en la espalda al caído Gianni Rivera, el capitán del Milan, por una de las batallas intercontinentales que por entonces se dirimían en partidos de ida y vuelta. La carnicería era tanta que el Ayax de Johan Cruiff se aterrorizó y entonces decidió no viajar a Uruguay para enfrentar al Nacional de Cubilla, Artime, Maneiro y el inolvidable "Pulpa" Etchamendi, entre una auténtica constelación de estrellas. Aquel tricolor del '71 era un equipo limpio y plenamente dedicado a jugar buen fútbol, pero terminó pagando los platos rotos por aquel terrible Estudiantes, que en aquel momento había sido Campeón de América en 1968, 1969 y 1970, Antes, bastante antes, en 1965, el enorme "Pepe" Sasía había juntado tierra suelta del área chica y con la pelota en el aire tras un corner, se la tiró en la cara del por entonces famoso arquero de Independiente, Miguel Santoro. Era la final de ida de la Libertadores, en Avellaneda, pero esa vez al menos el árbitro no necesitó replay televisivo: lo vio, lo expulsó inmediatamente y el gran centro delantero aurinegro se perdió la revancha en Montevideo.
La historia está hasta la boca de hechos como los descriptos, que son solamente ejemplos que no llegan ni a una milésima parte del total de episodios parecidos, acaecidos en el fútbol de esa época y que ameritarían kilómetros de escritura distribuida en decenas y decenas de notas sobre el tema. Y ni qué hablar de las tenidas gigantescas de los Mundiales, sobre todo el de 1962 en Chile, cuando la famosa batalla campal protagonizada por los anfitriones y los italianos y el de 1966 en Inglaterra, cuando a patada limpia los europeos se encargaron de echar al inmenso Pelé de la magna justa universal, no fuera cosa que el más grande de todos los tiempos fuera a repetir delante de la Reina las conquistas mundiales de 1958 y 1962.
Sí, queda claro que no es posible accionar la máquina del tiempo hacia atrás y además también es muy obvio que pocos -o más bien casi nadie- querrá hacerlo porque tampoco es lo ideal. Para los de la vieja guardia el consuelo pasará solamente por volver la vista atrás y encender el receptor de los recuerdos en las pocas tenidas de boliche que aún quedan, si es que realmente existen aún en el Uruguay de hoy, extremo más que dudoso por supuesto.
Entonces qué? Habrá que seguir consumiendo tontamente minutos en polémicas como las descriptas en el primer párrafo de esta nota? Y todo para terminar la discusión como al principio, o sea sin que nada quede clarificado por las palabras que, como siempre, terminarán evaporándose en el éter, dejando al oyente o al televidente tan perplejo e ignorante respecto al tema, como cuando encendió el aparato de radio, el celular o el televisor.
Entonces qué? Muy sencillo, no se puede volver el tiempo atrás ni se quiere hacerlo por razones tan obvias como contundentes. Por otro lado, está claro lo inconducente de las discusiones con la cámara hacia atrás, detenida o lenta. Además, aún en los casos en que estos procedimientos permitan una dilucidación del tema, la emisión de un fallo que sería "entró", "fue penal", "se equivocó, no estaba en offside" o "era para roja, es codazo artero, intencional", la situación ya no tiene marcha atrás. La injusticia está consumada y ni el árbitro ni nadie puede revocarla.
TECNOLOGIA. Entonces qué? Muy sencillo, entonces llegó la hora de la tecnología, que ella resuelva las situaciones, todas ellas, que ni una incidencia dudosa quede en el tintero y amerite luego tontas polémicas que a nada conducen. Es simple, la vista del árbitro y sus colaboradores ya no puede seguir el ritmo vertiginoso del fútbol actual, eso está más claro que el agua de la Fuente del Puma. Toni Pulis, actual entrenador del West Bromwich Albion y durante mucho tiempo del Stoke City, habló claro este fin de semana y propuso que cada entrenador o capitán de club tengan un número limitado de "challenges" por partido, que serían más que desafíos (traducción literal), reclamos. Tal cual se hace en el rugby, en una cabina personal idóneo, seguramente otros árbitros, decidirían la incidencia reclamada con una productiva observación con cámara detenida, hacia atrás o lenta y en muy pocos segundos comunicaría la decisión final, inapelable por supuesto, al colegiado principal del encuentro.
El fútbol está entre dos aguas. No es el de antes, donde casi ni se discutía porque no había televisión que gobernara el juego y de esa forma todo pasaba desapercibido, incluidas las atrocidades, las vivezas criollas y las carnicerías perpetradas por algunos equipos. Y no es el de la tecnología instalada, que resolvería en un santiamén instancias que por su vertiginosidad escapan a la vista humana normal, aún de las personas que están en la cancha con esa única función, la de ver cada incidencia del juego. "Están para eso, es lo único que tienen que hacer" se suele afirmar. Y es verdad, pero también lo es que el fútbol de nuestros días es supersónico, mientras que la vista humana aún no ha llegado a serlo.
Basta de discusiones huecas, llegó la hora de la tecnología. Ya, ahora.
EPOPEYAS. Obviamente no se puede volver atrás en el tiempo y por supuesto que tampoco es lo más aconsejable, por más que quizás a los veteranos no les disgustaría para nada. Imposible revivir las crudas escenas de aquellas épicas Libertadores de los '60 y los '70. Jamás un Manga volverá a patear a un Juan Joya hacia adentro del arco de la Amsterdam, ni un Aguirre Suárez, el zaguero derecho del Estudiantes de Bilardo, Pachamé y toda la banda, correrá de nuevo 40 metros para pegarle un patadón en la espalda al caído Gianni Rivera, el capitán del Milan, por una de las batallas intercontinentales que por entonces se dirimían en partidos de ida y vuelta. La carnicería era tanta que el Ayax de Johan Cruiff se aterrorizó y entonces decidió no viajar a Uruguay para enfrentar al Nacional de Cubilla, Artime, Maneiro y el inolvidable "Pulpa" Etchamendi, entre una auténtica constelación de estrellas. Aquel tricolor del '71 era un equipo limpio y plenamente dedicado a jugar buen fútbol, pero terminó pagando los platos rotos por aquel terrible Estudiantes, que en aquel momento había sido Campeón de América en 1968, 1969 y 1970, Antes, bastante antes, en 1965, el enorme "Pepe" Sasía había juntado tierra suelta del área chica y con la pelota en el aire tras un corner, se la tiró en la cara del por entonces famoso arquero de Independiente, Miguel Santoro. Era la final de ida de la Libertadores, en Avellaneda, pero esa vez al menos el árbitro no necesitó replay televisivo: lo vio, lo expulsó inmediatamente y el gran centro delantero aurinegro se perdió la revancha en Montevideo.
La historia está hasta la boca de hechos como los descriptos, que son solamente ejemplos que no llegan ni a una milésima parte del total de episodios parecidos, acaecidos en el fútbol de esa época y que ameritarían kilómetros de escritura distribuida en decenas y decenas de notas sobre el tema. Y ni qué hablar de las tenidas gigantescas de los Mundiales, sobre todo el de 1962 en Chile, cuando la famosa batalla campal protagonizada por los anfitriones y los italianos y el de 1966 en Inglaterra, cuando a patada limpia los europeos se encargaron de echar al inmenso Pelé de la magna justa universal, no fuera cosa que el más grande de todos los tiempos fuera a repetir delante de la Reina las conquistas mundiales de 1958 y 1962.
Sí, queda claro que no es posible accionar la máquina del tiempo hacia atrás y además también es muy obvio que pocos -o más bien casi nadie- querrá hacerlo porque tampoco es lo ideal. Para los de la vieja guardia el consuelo pasará solamente por volver la vista atrás y encender el receptor de los recuerdos en las pocas tenidas de boliche que aún quedan, si es que realmente existen aún en el Uruguay de hoy, extremo más que dudoso por supuesto.
Entonces qué? Habrá que seguir consumiendo tontamente minutos en polémicas como las descriptas en el primer párrafo de esta nota? Y todo para terminar la discusión como al principio, o sea sin que nada quede clarificado por las palabras que, como siempre, terminarán evaporándose en el éter, dejando al oyente o al televidente tan perplejo e ignorante respecto al tema, como cuando encendió el aparato de radio, el celular o el televisor.
Entonces qué? Muy sencillo, no se puede volver el tiempo atrás ni se quiere hacerlo por razones tan obvias como contundentes. Por otro lado, está claro lo inconducente de las discusiones con la cámara hacia atrás, detenida o lenta. Además, aún en los casos en que estos procedimientos permitan una dilucidación del tema, la emisión de un fallo que sería "entró", "fue penal", "se equivocó, no estaba en offside" o "era para roja, es codazo artero, intencional", la situación ya no tiene marcha atrás. La injusticia está consumada y ni el árbitro ni nadie puede revocarla.
TECNOLOGIA. Entonces qué? Muy sencillo, entonces llegó la hora de la tecnología, que ella resuelva las situaciones, todas ellas, que ni una incidencia dudosa quede en el tintero y amerite luego tontas polémicas que a nada conducen. Es simple, la vista del árbitro y sus colaboradores ya no puede seguir el ritmo vertiginoso del fútbol actual, eso está más claro que el agua de la Fuente del Puma. Toni Pulis, actual entrenador del West Bromwich Albion y durante mucho tiempo del Stoke City, habló claro este fin de semana y propuso que cada entrenador o capitán de club tengan un número limitado de "challenges" por partido, que serían más que desafíos (traducción literal), reclamos. Tal cual se hace en el rugby, en una cabina personal idóneo, seguramente otros árbitros, decidirían la incidencia reclamada con una productiva observación con cámara detenida, hacia atrás o lenta y en muy pocos segundos comunicaría la decisión final, inapelable por supuesto, al colegiado principal del encuentro.
El fútbol está entre dos aguas. No es el de antes, donde casi ni se discutía porque no había televisión que gobernara el juego y de esa forma todo pasaba desapercibido, incluidas las atrocidades, las vivezas criollas y las carnicerías perpetradas por algunos equipos. Y no es el de la tecnología instalada, que resolvería en un santiamén instancias que por su vertiginosidad escapan a la vista humana normal, aún de las personas que están en la cancha con esa única función, la de ver cada incidencia del juego. "Están para eso, es lo único que tienen que hacer" se suele afirmar. Y es verdad, pero también lo es que el fútbol de nuestros días es supersónico, mientras que la vista humana aún no ha llegado a serlo.
Basta de discusiones huecas, llegó la hora de la tecnología. Ya, ahora.
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